jueves, 6 de septiembre de 2012

Citrus Poppy Seed Muffins and have a nice day!

¿Sabéis lo tarde que es? Se me está tirando el tiempo encima y todavía no he hecho ni la mitad de cosas que tenía que hacer… buf, las mañanas en nuestra vida son frenéticas! El despertador ha sonado a las 6h y tras conseguir despegarnos los ojos hemos sido conscientes del día que es hoy: nuestro aniversario!! ¡Parece mentira cómo pasa el tiempo! Es arrollador, pero supongo que cuando las cosas van bien los días todavía se pasan más rápido…
En cualquier caso, antes de que salgamos corriendo de casa para hacer algún que otro encargo y, cómo no, también para intentar disfrutar un poco de nuestra mañana juntos, quería traeros la receta que os prometí el domingo pasado. La otra tontería que preparé para nuestro desayuno marujil fueron unos Citrus Poppy Seed Muffins, que salieron la mar de bonitos (y ricos J)!
Me encantan esas recetas que puedes guardar en la recámara y que puedes decidir hacerlas en el último minuto con la seguridad de que saldrán bien. Y estos muffins son un claro ejemplo. Hacer que el desayuno sea diferente no tiene por qué llevarte más de 30 minutos, así que ya no tienes excusa para no hacerlo. Porque los días no están hechos para ser fotocopias unos de otros!  Aquí te dejo la receta por si te animas.
Citrus Poppy Seed Muffins (receta de The Australian Women’s Weekly)



Ingredientes
125 gr de mantequilla sin sal en pomada
2 cucharaditas (teaspoon) de ralladura de limón
2 cucharaditas (teaspoon) de ralladura de naranja
2 cucharaditas (teaspoon) de ralladura de lima
150 gr azúcar
2 huevos
300 gr de harina
13,3 gr impulsor (levadura Royal)
125 gr leche
2 cucharadas (tbspoon) semillas de amapola

Elaboración
Esta receta es más que rápida de preparar así que, antes de nada, ya puedes empezar a engrasar tu molde de muffins y reservarlo. Asimismo, ves precalentando el horno a 200°C para tenerlo listo cuando acabes con la masa.
En un bol mezcla la mantequilla, la ralladura, el azúcar, los huevos, la harina tamizada, la levadura tamizada y la leche. Bate bien la mezcla hasta que nuestra masa cambie de color (se hará más clarita). Cuando ya la tengamos en su punto será el momento de añadir las semillas de amapola.
Ya solo nos queda pasar nuestra masa al molde para muffins y hornear durante unos 20 minutos. Una vez listos, déjalos enfriar sobre una rejilla y en unos minutos ya podrás ponerlos en la mesa J. Este es el resultado:




Et c’est tout! Creo que es una de las recetas más fáciles que tengo y, creedme, la guardo a buen recaudo. Espero que os animéis a hacerlos y que me contéis cómo os han quedado! Me voy corriendo!!

domingo, 2 de septiembre de 2012

Se acaba el verano… but don’t panic, just eat chocolate!

Creo que ya os habéis dado cuenta de que voy un poco al revés de la gente. Y me refiero al hecho de que no me gusta especialmente el verano (cosa que es justo lo contrario a lo que le pasa a la gran mayoría) y en cambio me encantan los últimos días de agosto y los primeros de septiembre. Esos en los que las tormentas van y vienen, esos en los que bajan las temperaturas (porque sí, finalmente han bajado) y empiezas a necesitar una chaqueta para pasear, esos en los que al amanecer te apetece cubrirte con la sábana y dar media vuelta hasta que finalmente el desagradecido despertador acaba por darte un buen susto…
Este fin de semana ha sido un claro ejemplo de esos días de transición, esos que nos recuerdan que se acaba el verano. La verdad es que no teníamos grandes planes. A mi media naranja le tocaba trabajar, así que solo disponíamos del sábado y ni tan solo entero… por lo que nos fuimos a dar un paseo. Una caminata por Barcelona siempre es una buena opción y si además lo aderezamos con una visita al fantástico Mercado de la Boquería, lo que tan solo parecía una mañana más se torna una escapada fantástica. Un poco de fruta, algo de albahaca fresca y una buena taza de té en un gracioso café de la C/ Hospital, todo eso nos llevamos de nuestra mañana en el centro, bueno, eso y un poco de chocolate, algo de nata… Y ¿sabéis para qué? Pues para mi contribución a un desayuno marujil previsto para esta mañana. Mi sister y unas amigas me han invitado a desayunar con ellas y qué menos que prepararles algo rico J. Como siempre me animo más de la cuenta y acabo preparando comida para un regimiento, esta vez mi sister me puso límites, así que he tenido que darle unas cuantas vueltas a cuál sería la receta ideal. Estaban los “must”, es decir, un poco de pan (multicereales, Challah y Kaiser Rolls), pero también me apetecía aportar algo más indecente, algo un poco más especial, así que teniendo en cuenta que hemos de luchar contra el síndrome post-vacacional y que hace poco ha sido el cumple de dos de ellas, ¿qué mejor que un poco de chocolate? ¿Qué mejor para una mañana marujil que un fantástico Devil’s Food Cake? Aquí os dejo la receta.
Devil’s Food Cake (receta del libro "Chocolate" de Donna Hay)



Ingredientes
185 gr de mantequilla sin sal en pomada
385 gr de azúcar
1 ½ cucharaditas de café (teaspoons) extracto de vainilla
3 huevos L
125 gr buttermilk (a 250 ml de leche semidesnatada le añades 15 ml de zumo de limón y lo dejas reposar 10 minutos. Tras esos minutos ya puedes remover y añadir la cantidad que te haga falta)
80 gr agua
½ cucharadita de café (teaspoon) de colorante rojo
300 gr harina tamizada
80 gr de chocolate en polvo tamizado
1 ¼ cucharadita de café (teaspoon) de bicarbonato tamizado

Para el ganache
375 gr de nata líquida
340 gr cobertura de chocolate negro

Elaboración
Preparar este fantástico pastel te llevará tan poco tiempo que ya puedes ir precalentando el horno a 160°C.
Coge un bol y pon la mantequilla, el azúcar y la vainilla y bátelo hasta que la mezcla esté ligera y esponjosa. Añade uno a uno los huevos batiendo bien cada vez. En otro bol mezcla el buttermilk, el agua y el colorante. Es hora de añadir la harina, el cacao y el bicarbonato tamizados a la mezcla de la mantequilla. Una vez estén todos los ingredientes integrados ya puedes añadir la mezcla del buttermilk.
Es hora de coger dos moldes de 20 cm debidamente engrasados y forrados con papel de horno y de volcar nuestra masa. (También puedes utilizar moldes más pequeños y montar un mini layer cake).
Ahora tan solo nos queda hornear nuestra masa durante 50 minutos o hasta pase la prueba del palillo. Deja enfriar los bizcochos sobre una rejilla. Una vez fríos ya puedes montar el pastel, aunque te recomiendo taparlos con papel film y dejarlos reposar durante la noche.
Es hora de preparar el ganache que utilizaremos para la cobertura y para hacerlo tan solo tenemos que llevar a ebullición la nata en un cazo a fuego medio. Una vez se ponga a hervir ya podemos retirarlo del fuego y añadir el chocolate que habremos cortado en trozos anteriormente. Empezar a remover hasta que se deshaga el chocolate. Cuando ya esté totalmente deshecho ya podemos dejarlo reposar hasta que tenga la textura adecuada para cubrir nuestro pastel.
Corta los bizcochos por la mitad. Montaremos el pastel con tres de las partes y la cuarta la utilizaremos para hacer migas. Reparte el ganache entre los bizcochos (a modo de sándwich) y cubre también el pastel con él. Para acabar de decorar nuestro pastel repartiremos las migas por encima y… c’est tout! Este es el resultado:




Espero que os animéis a prepararlo, especialmente si sois un chocaholic J!




Ah, también me he animado con alguna cosilla más, pero se me está tirando el tiempo encima y os tengo que dejar… Así tendré excusa para intentar hacer una entrada entre semana J!

domingo, 26 de agosto de 2012

Babka de coco… ¿bajan las temperaturas?

Después de una semana con complejo de gamba a la plancha me había hecho realmente ilusiones… sí, me había creído al hombre del tiempo; ese que lleva días anunciando un cambio en nuestra meteorología. Ayer era día de tormentas… pero en realidad no cayó ni una gota y hoy teóricamente tenía que estar más que nublado… y los termómetros deberían de haber bajado de forma considerable, pero la verdad es que no se han cumplido ninguna de las dos previsiones. Al menos no por ahora…
Pero bueno, voy a intentar centrarme en lo bueno del fin de semana y no en el hecho de que mis piernas no pasen por las puertas como consecuencia de esta horrible humedad ambiental… ¿Y qué ha sido lo positivo? Buena pregunta! La verdad es que no hemos hecho nada del otro mundo, más que tener un poco de tiempo para nosotros mismos y eso, creedme, ya vale un tesoro.
Ayer tocaba día de compras. Sí, sí, ya sé que suena horrible y más en pleno agosto, pero teníamos que ir a comprar unas cosas para mi media naranja, sí o sí. Lo habíamos retrasado todo lo posible, ya que no es algo que nos guste a ninguno de los dos, pero ya no podíamos seguir retrasándolo… además, en breve vuelve la normalidad en todo y por tanto también las aglomeraciones en las tiendas (que tanto odiamos), así que hicimos acopio de valor y nos lanzamos a un sábado de compras. ¿Sabéis qué fue lo más increíble de todo? Pues que ¡en menos de una hora ya teníamos lo que necesitábamos! Ya sabéis que al mundo en general no suele gustarle madrugar, así que a la hora de abrir ya estábamos en la puerta, por lo que tuvimos las tiendas para nosotros solos J.
Y después de vaciar un poco nuestra cuenta corriente y tras intentar pasear un poco por una Barcelona prácticamente desértica… decidimos irnos a comer a un restaurante vegetariano del que me había hablado mi sister. Mi media naranja se atrevió con un menú degustación (¡!), lo que me dejó en estado de shock.
Debo llevar unos cuatro años aproximadamente comiendo proteína vegetal y mi alma gemela nunca se había atrevido a probar ninguna de sus posibles presentaciones… hasta ayer! Sí, sí, y se lanzó de lo lindo J! Bueno, la verdad es que probó todo lo que le trajeron: sopa de pepino, hummus de remolacha con pan de pita, ensaladas variadas con aliño suave de mermelada de fresa y de romesco, fricandó de seitán, pastel de polenta con verduras, curry suave con tofu y arroz basmati, fideos yakisoba con verduras… La verdad es que fue divertido ver la cara que puso cuando probó el seitán, je, je. Por ahora ha dicho que no le apetece mucho repetir con el fricandó, pero el tofu pareció hacerle más gracia J. En cualquier caso, me encantó el momento. Por fin sabe de qué me alimento y qué es lo que lleva años viendo en nuestra nevera o incluso cocinándome, sí, sí, porque nunca se lo había comido, pero está hecho un artista como cocinero.
Y después de nuestra anécdota culinaria nos fuimos ya para casa a preparar algo rico para el desayuno del domingo. ¿Sabéis cuál fue la elección? Un babka. Hay muchas versiones de este pastel/pan dulce. Yo me decanté por una versión relacionada con la tradición judía, pero en vez de hacer un relleno de chocolate o canela aproveché para probar una receta con una pinta deliciosa que encontré en el blog “You can do it… at home”, a sort of Coconut Babka J.
El resultado es un pan suave y esponjoso con un aroma y sabor a coco… ¡delicioso! Sin duda, una receta a tener a buen recaudo. Como Sue, yo también me decanté por preparar un loaf y unos cuantos rolls que pueden regalarse individualmente. Ah, y como casi siempre que os traigo una receta, sí, puede congelarse. De hecho, puedes hacerlo justo cuando ya tienes formado el pan y en el molde (antes de meterlo al horno) con lo que tan solo tendrás que dejar que se descongele para hornearlo, o una vez ya horneado y completamente frío. Tú decides!
Ingredientes  para la esponja (receta de You can do it… at home)
7 gr levadura seca de panadería (active dried yeast)
15 gr azúcar
375 leche caliente
300 gr harina blanca panificable
Ingredientes para la masa
2 huevos a temperatura ambiente
9 gr sal
350 gr harina blanca panificable
125 gr mantequilla sin sal
50 gr azúcar
Ingredientes para el relleno de coco
70 gr mantequilla sin sal a temperatura ambiente
55 gr coco rallado
15 gr azúcar
Para pintar la masa
1 huevo
1 cucharada de leche (tbsp)

Elaboración

Lo primero que tenemos que hacer es preparar la esponja. Mezclamos el azúcar, la levadura y la harina en un bol. Añadimos la leche caliente hasta que estén todos los ingredientes bien integrados. Cubrimos el bol con un plástico y un trapo de cocina y lo dejamos descansar unos 30 minutos. Pasado este tiempo la masa habrá aumentado de volumen y estará llena de burbujas.

Ya podemos añadirle los huevos, la sal, el azúcar y la mitad de la harina a la esponja. Mezclamos hasta que estén todos los ingredientes bien integrados y añadimos la mantequilla en dos veces. Una vez estemos en este punto ya le podemos poner el resto de la harina. Amasamos bien (al principio es un poco pegajosa, pero no hace falta añadirle más harina, tan solo necesitarás un poco de paciencia) y una vez tengamos nuestra masa preparada ya podemos ponerla en un bol (que habremos untado con un poco de aceite), cubrirla con un plástico y un trapo y dejarla reposar durante aproximadamente 1h 30’,  o hasta que doble su volumen.

Aprovecha este rato para preparar el relleno. Tan solo deberás mezclar los ingredientes y reservar.

Una vez la masa ya haya doblado su volumen puedes decidir si quieres hornearla hoy o si por el contrario prefieres hornearla al día siguiente a primera hora. Ves pensándotelo J.

Pasa la masa a tu superficie de trabajo ligeramente enharinada (solo ligeramente) y desgasifícala. Divide la masa en dos. Con una de las partes prepararemos el loaf y con la otra los coconut rolls.

Coge la primera mitad y extiéndela con la ayuda de un rodillo dándole forma rectangular de unos 25x35 cm y con 1cm (aprox.) de grosor. Pon por encima la mitad del relleno que ya tendrás preparado, sin llegar al borde de la masa (deja 1 cm aprox). Una vez extendido tan solo quedará enrollar la masa dándole forma de cilindro. Cuando ya la tengas enrollada corta el cilindro por la mitad con un cuchillo bien afilado (dejándolo unido por arriba) y pon los cortes hacia arriba. Ya solo nos quedará enrollar ambas piezas juntas como si fuera una trenza. Una vez hecho ya podemos pasar con mucho cuidado nuestra masa a un molde de pan que habremos untado con un poco de aceite/mantequilla previamente, cubrirla con un plástico y un trapo y dejarla reposar unos 45-60 minutos más a temperatura ambiente (si quieres hornearla hoy mismo) o toda la noche en la nevera, si prefieres hornearla tan pronto abras el ojo. En este tiempo nuestra masa casi habrá vuelto a doblar su volumen.

Con la otra mitad de la masa podéis preparar unos rolls. El proceso será el mismo hasta que tengamos formado el cilindro. En ese punto cortaremos la masa en piezas de unos 2-3 cm de grosor y las pondremos en las cavidades de un molde para muffins debidamente engrasado previamente. Lo cubrimos con un plástico y un trapo y dejamos que vuelva casi a doblar su volumen (45-60 min a temperatura ambiente o toda la noche en la nevera).

Un rato antes de que la masa ya esté lista podemos ir precalentando el horno a 175°C.

Antes de introducir nuestra masa en el horno (loaf/rolls) la pintaremos con el huevo mezclado con la cucharada de leche. Ahora ya está preparada para hornearla durante unos 35-40 minutos el loaf y unos 25-30 los rolls. ¡Os quedará de un color dorado la mar de bonito y os dejará un aroma a coco en la cocina… tremendo! Aquí os dejo el resultado:







Et c’est tout! Espero que os animéis y que me contéis qué tal os queda J!

Enviada a YeastSpotting

domingo, 19 de agosto de 2012

Kaisersemmel… y seguimos con la ola de calor!

Pero y ¿qué esperábamos…? estamos en agosto! Y sí, ya sé que lo que voy a decir no es políticamente correcto y que la gran mayoría de la gente no estará de acuerdo conmigo, pero no me gusta el calor… lo siento. Sin lugar a dudas prefiero una y mil veces el otoño y si me apuras, incluso el invierno… pero tan solo puedo resignarme (yo y las butifarras que tengo por tobillos), así que en eso estoy.
Una de las consecuencias directas de que me esté asando como si de un pollo a la parrilla se tratase es el hecho que no hacemos escapadas para caminar a la montaña. Una cosa es madrugar y otra es salir ya de madrugada… y contando que a las 10h ya empieza a caer un sol de justicia… a ¿qué hora se supone que tendría que empezar a andar? Digamos que a una que ya no sería ni intempestiva, sino directamente una locura, así que necesitábamos un Plan B para este finde. Tanto mi media naranja como mi cámaraenmano sister se morían de ganas de visitar la Colonia Güell (la verdad es que vivimos a tan solo 15 minutos en coche y nunca nos habíamos acercado!) y por si eso no fuera ya motivo suficiente como para lanzarse a ello, se sumó el hecho de que desde principios de junio los sábados por la mañana ponen un Mercado de Payés (http://www.gastroteca.cat/ca/fitxa-agenda/mercat-de-pages-a-la-colonia-guell/). La idea nos encantó a los tres, así que cogimos las cámaras de fotos, los objetivos y la cesta de la compra y para allí que nos fuimos.
El viernes empecé a imaginarme las mil recetas diferentes que podría preparar con las frutas tan impresionantes que me iba a encontrar. Y qué decir de las mil otras cosas que quería comprar. Tenía la nevera en dique seco desde hacía una semana solo pensando en lo rico que iba a estar todo… pero sí, como ya os estáis imaginando… mi gozo en un pozo. La verdad es que había poquitas paradas y de fruta prácticamente nada de nada de nada… buaaaaaaaaaaaa! Supongo que encontrarnos en pleno agosto ha mermado un poco la participación de los agricultores, así que tendremos que esperar a septiembre para volver y finalmente hacernos una idea real del Mercado de Payés de la Colonia Güell (ya os informaré del resultado J). De todos modos, lo que sí pudimos hacer fue visitar la Iglesia y las calles de la Colonia y aunque la luz era más dura de lo que nos hubiese gustado… tanto mi sister como mi media costilla hicieron unas fotos la mar de bonitas. Aquí os dejo algunas para que os hagáis una idea:


Como también os podéis ya imaginar, finalmente no he podido traeros una apetitosa receta con fruta fresca de temporada (ya que no logré comprar nada), pero que no cunda el pánico porque siempre podemos hacer pan J!!
Ya empezaba a escasearme el pan de cereales que suelo preparar semanalmente, así que tenía que aprovisionarme y nada mejor que unos panecillos riquísimos, y aún más fáciles de hacer si cabe, como son los Kaisersemmel o Kaiser Rolls. Casan fantásticamente bien con dulce o salado, para desayunar, merendar o simplemente para acompañar nuestras comidas y lo mejor de todo es que se preparan muy rápido y, of course, se pueden congelar. Además, como no necesitan prefermento, puedes iluminarte tan tarde como quieras que siempre estás a tiempo de ponerte manos a la obra.
Como veréis se trata de una masa sin demasiada hidratación por lo que no os dará problemas a la hora de amasarla. Aquí os dejo la receta.
Ingredientes (receta de Weekend Bakery)
500 gr harina panificable
8 gr sal
7 gr levadura seca (instant active yeast)
160 gr de agua
150 gr de leche semidesnatada
1 cucharadita (tsp) de café de miel
Elaboración
Mezcla en un bol grande la harina y la sal. A continuación añade la levadura, el agua, la leche y la miel. Tan pronto como tengas los ingredientes integrados ya puedes pasar la masa a tu zona de trabajo para empezar a amasarla. Te llevará unos 12-15 minutos tener la masa lista. Una vez el amasado ya esté acabado es hora de pasar la masa a un bol ligeramente untado de aceite donde la dejaremos reposar durante un par de horas tapada con un plástico y con un trapo.
Pasado ese tiempo (la masa habrá doblado su volumen) ya podemos volcarla ayudándonos de una rasqueta sobre la superficie de trabajo esta vez ligeramente enharinada. Ahora toca dividir la masa en pequeñas porciones. En mi caso las hice de unos 70 gr aproximadamente cada una. Dales forma de bola y déjalas descansar tapadas con un plástico durante unos 10 minutos (para que se relajen un poco).
Mientras se relajan es momento de ir precalentando el horno a 220°C.
Si tienes un Kaiser Roll Stamp es hora de usarlo sobre cada una de las bolitas que has formado (http://www.youtube.com/watch?v=bNY7ESjCQFo), si como es mi caso, no lo tienes siempre puedes darles forma siguiendo el método tradicional J; es decir, coges una de las bolitas y la aplanas un poco. Le das forma de cilindro presionando ligeramente mientras lo vas formando de cara a darle más fuerza a la masa. Una vez tienes el cilindro tan solo quedará formar un nudo y ya tendrás tu Kaiser Roll formado. Sí, lo sé, suena un poco abstracto… así que mejor te dejo un link que tal vez pueda ayudarte más: http://www.youtube.com/watch?v=tU9I1nYS60E&feature=related.
Una vez tengas formados los panecillos cúbrelos con un plástico y un paño y déjalos reposar durante una hora aproximadamente (50-60 minutos).
Pasado ese tiempo y con el horno caliente ya solo nos queda decidir si queremos decorarlos con algunas semillas o si queremos dejarlos blanquitos… esta vez me he decantado por mojarlos con un poquito de agua y por ponerles unas semillas de amapola, lino y sésamo para que tuvieran un punto de color.
Ya solo nos queda meterlos en el horno y hornearlos con vapor durante unos 20 minutos. Cuando ya estén en su punto será el momento de dejarlos enfriar encima de una rejilla para poder disfrutarlos en un ratín J. Y este es el resultado:



Et c’est tout! Son muy, pero que muy fáciles, así que no tenéis excusa para no animaros. Ya me diréis qué tal os quedan.
Enviada a YeastSpotting

domingo, 12 de agosto de 2012

Pastissets de Menorca… y panecillos de leche con sobrasada!

Se acabaron las vacaciones y si he de seros del todo sincera el pasar lo que queda de agosto encerrada en el despacho me tiene un pelín turbada… (por decirlo finamente).
En cualquier caso, y antes de seguir lamentándome por el hecho de volver a la realidad, mejor os cuento un poco el porqué se hace tan dura la vuelta este año. Pues porque mi media naranja y yo nos hemos pasado tres semanas totalmente desconectados del mundo y eso es prácticamente imborrable (cosa que ayuda mucho de cara a afrontar un nuevo año lleno de miles de retos por superar J).
Seguro que os acordáis de mis largas caminatas domingueras por caminos de Collserola o de Monistrol, ¿verdad? Pues en eso han consistido las dos primeras semanas de nuestras vacaciones, pero en lugar de ser cerquita de casa nos hemos ido a Asturias y a Galicia. Hace unos años nos animamos a hacer el Camino de Santiago y el Camino Francés fue nuestra elección. Que queríamos volver a vivir la experiencia ambos lo sabíamos, pero asimismo teníamos claro que nos gustaría probar otra ruta, a poder ser, menos concurrida y ¡lo hemos logrado! Esta vez elegimos el Camino Primitivo y os aseguro que no podríamos haber hecho una elección mejor. En el 2010 hicimos el Camino a Covadonga y nos quedó claro que cualquier otra ruta que pasase por Asturias nos iba a encantar, así que este año nos hemos animado a hacer esta  variante mucho menos conocida (por suerte para nosotros) y por tanto con muchísima menos gente. Aproximadamente solo un 3% de la gente que se lanza a hacer el Camino elige esta ruta y, creedme, eso es algo que hace que sea auténticamente mágico el caminar por sus senderos llenos de vegetación.




Para no perder la costumbre salíamos a caminar temprano para intentar evitar el calor, sobre las 5:30h, así que también pudimos disfrutar de las brumas matinales y de increíbles amaneceres en medio de la “nada”…




¡No hay un lugar mejor donde perderse!

Y tras más de 300 km finalmente llegamos a Santiago, una de las ciudades más bonitas no solo de Galicia, sino de toda España. Los peregrinos llenando cada rincón con sus mochilas y sus bordones le dan a Santiago un encanto especial solo superado por sus calles empedradas, su magnífica Catedral y su Mercado de Abastos. 



Como podéis comprobar soy una auténtica enamorada de este rincón del mundo. A mi modo de ver es, sin duda, otro pedazo de cielo del que podemos (y hemos) de disfrutar! Ah! Y antes de emprender el regreso a casa no os olvidéis de pasar por la Frutería Victoria (C/ Hórreo 55)  donde venden las mejores (realmente impresionantes) empanadas de Santiago J, ñam, ñam! ¡¡Lo que cuesta es elegir de qué las quieres!! De zamburiñas, mejillones, bonito con pasas, zorza… manzana…
Pero finalmente tocaba volver a casa, así que cogimos nuestras mochilas (y nuestras empanadas que perfumaron tooooodoooo el avión J) y de vuelta a Barcelona…, je, je, pero solo por unas horas, porque todavía tenía canguro para otra semana, así que nos cogimos el coche y nos escapamos unos días a nuestro otro rincón preferido del mundo: Menorca. Desde que la pisamos por primera vez hace ya nueve años que nos quedamos totalmente enamorados y eso viniendo de alguien a quien no le gusta especialmente la playa os aseguro que es un gran logro. Días de descanso para el alma y para nuestros cuerpos que empezaban a necesitarlo después del achuchón que les habíamos dado.



Un apartamentito apartado del mundo, un par de calas alejadas del ruido y de las masas de turistas, un buen libro y el amor de tu vida al lado y la realidad se torna un auténtico sueño J! Pero también de los sueños hay que despertar (aunque sobre eso tengo que seguir reflexionando porque estoy segura de que hay alguna forma de acercar más los sueños a la realidad… si encuentro la manera os prometo daros la fórmula!) así que cogimos nuestro cochecito con nuestros trastos y nos volvimos a Barcelona a achicharrarnos un poco más J!
Y entre lavadora y lavadora (como no podía ser de otra manera) y a fin de intentar hacer el regreso un poco menos duro… he encendido el horno. Sí, sí, ya lo sé, tal vez sea un poco locura con el calor que hace, pero con un buen tazón de té y el ventilador como compañero (no consigo acostumbrarme al aire acondicionado…) no hay nada que sea insoportable. La duda era si hacer una Tarta de Santiago o unos Pastissets de Menorca… y finalmente han ganado estos últimos. A mi media naranja le encantan y como los hago más pequeñitos que los originales se los mete en un mini tupper y se los lleva al trabajo para merendar J. Ah, y aprovechando que me he traído un poquito de sobrasada… también he preparado unos panecillos de leche con ella, je, je, así la añoranza no será tanta J. Bueno, ahí os dejo las recetas.
Pastissets de Menorca



Ingredientes
400 gr de harina
200 gr de azúcar
3 yemas de huevo
200 gr de manteca de cerdo
Ralladura de limón (opcional)
Azúcar glas para decorar
Elaboración
Precalentar el horno a 180°C.
Estas galletas son extremadamente fáciles de preparar. Tan solo has de coger un bol y mezclar en él el azúcar con las yemas, la harina, la ralladura del limón (si te decides a usarla) y la manteca de cerdo. Una vez estén todos los ingredientes bien integrados ya será la hora de estirar la masa con un rodillo dejándola de un medio centímetro de grosor. Con un cortapastas de forma de flor iremos cortando las galletas y las iremos poniendo sobre la bandeja del horno, que tendremos forrada con papel de cocina. Ahora tan solo nos queda hornear nuestras galletas entre 8 y 10 minutos (deben quedarnos no muy tostadas).
Las dejamos enfriar en una rejilla y las espolvoreamos con abundante azúcar glas.
Este es el resultado:


En cuanto a los panecillos de leche con sobrasada son los mismos que preparé para el Brunch del Día de la Madre. Por si acaso, os refresco la memoria.
Panecillos de leche con sobrasada (receta de los panecillos de La receta de la felicidad)



Ingredientes
500 g de harina de fuerza
25 g de levadura fresca de panadería
250 ml de leche
70 g de mantequilla, en pomada
40 g de azúcar
1 huevo
2 cucharadas de miel
1 pizca de sal

Elaboración
Cogemos un bol y mezclamos la harina con la levadura. Luego añadimos el huevo, la leche, el azúcar, la miel y la sal y vamos mezclando. Después añadimos la mantequilla y nos ponemos a amasar hasta que nos quede una masa suave, elástica y un poco brillante.
Le damos forma de bola y la volvemos a meter en el bol ligeramente engrasado. La tapamos con un plástico y con un trapo de cocina y la dejamos levar un par de horas (veréis que en este tiempo doblará su volumen).
Una vez ya esté lista la volvemos a sacar del bol y la amasamos ligeramente para desgasificar la masa. Tras unos segundos ya será la hora de dividir la masa en porciones (unas 16, pero siempre dependiendo de si os gustan más o menos grandes). Estiramos cada una de las porciones, les ponemos un poco de sobrasada dentro y formamos los rollitos. Cuando estén listos ya los podemos pintar  con un poco de leche y los dejaremos sobre la bandeja del horno, previamente forrada, durante unos 20 minutos aproximadamente. Aprovechamos para ir precalentando el horno a 180°C.
Pasado este último reposo ya podemos meterlos en el horno durante unos 10-12 minutos (no deben tostarse mucho). Y a enfriar durante un ratín encima de una rejilla. Lo mejor de todo es que quedan muy tiernos y esponjosos y además se pueden congelar, así que siempre puedes tener algunos por si se presenta alguna visita inesperada (o por si tienes algún que otro antojo…). Ah, y si te animas, también puedes rellenarlos de crema de chocolate… una auténtica perdición… Este es el resultado:



Et c’est tout! Espero que os hayan gustado y que os animéis a probarlas!

Enviada a YeastSpotting

sábado, 21 de julio de 2012

Tarta de Melocotones… y empiezan las vacaciones!!

Inicio definitivo de la cuenta atrás. Mi lista de cosas pendientes de hacer antes de mañana por la mañana es interminable, pero aquí me tenéis enganchada al ordenador actualizando el blog…
La verdad es que no tenía planeado subir ninguna entrada este fin de semana… más que nada porque no tengo ni un minuto libre (¡!), pero ha sido una auténtica tentación. Todas las cosas que tenemos que llevarnos están sobre la cama o por las mesitas de noche…, tengo una lavadora puesta y otra esperando su turno… un auténtico territorio comanche… ah, y mi mochila sin hacer (la de mi marido ya está casi lista! Menuda falta de consideración J), pero no he podido evitarlo. 


Hace un par de días me regalaron unos preciosos melocotones de viña y desde que los vi lo tuve claro: Peach Leaf Pie!!! Ya sé que lo de meterse en la cocina con estas calores es una auténtica locura, pero os aseguro que es adictivo. Además, creo que cuando estoy liada haciendo de cocinillas es el único momento en el que consigo desconectar de todo lo demás. Me encanta ponerme de buena mañana acompañada de una buena taza de té y disfrutar del olor que desprende la cocina… Ummmm!
Esta es una receta rica, sin complicaciones y de temporada, así que tenemos un auténtico trío de ases que no deberíamos desaprovechar. Tal vez la conozcáis ya. Es del libro de Martha Day “Baking”. En lugar de hacer una tarta en el molde que nos recomienda de 23cm me decanté por preparar un par de tartaletas más pequeñas y algunas muy pequeñitas a modo de wonderful bites J!




Aquí os dejo la receta.

Ingredientes para el relleno:

1,200 kg melocotones maduros

Zumo de un limón (yo prefiero ponerle el zumo de media naranja)
100gr de azúcar
3 cucharadas (tbsp) de harina de maíz
¼ cucharadita (tsp) de nuez moscada molida
½ cucharadita (tsp) de canela molida
30 gr de mantequilla cortada en dados

Para la masa:
285 gr de harina normal
¾ cucharadita (tsp) de sal
115 gr de mantequilla cortada en dados
60 gr de grasa vegetal fría o manteca, cortada en dados
4-6 cucharadas (tbsp) de agua helada
1 huevo batido mezclado con una cucharada (tbsp) de agua, para el glaseado

Elaboración:
Empezamos con la masa tamizando la harina y la sal en un bol. Añadimos la manteca y la mantequilla cortada en dados y bien frías. Mezclamos con un tenedor o con las puntas de nuestros dedos hasta que nos quede como si fuesen unas migas de pan. Es el momento de ir añadiendo poco a poco el agua helada lo justo para que se ate la masa. Una vez en este punto ya podemos dividir la masa. Si te decides por preparar una sola tarta de 23 cm tendrás que hacer dos partes (una ligeramente más grande que la otra); si al contrario, prefieres hacer dos tartaletas más pequeñas dividirás la masa en cuatro partes (dos ligeramente más grandes que las otras dos). Envuélvelas con papel film y resérvalas como mínimo 20 minutos en la nevera.
Precalienta el horno a 220° C con la bandeja dentro.
Ya nos podemos encargar del relleno. Escalda los melocotones durante unos 20 segundos y pásalos posteriormente a un bol de agua fría. Cuando se hayan enfriado ya puedes pelarlos. Una vez pelados, córtalos en daditos y añádeles el zumo del limón (o de la naranja), el azúcar, la harina de maíz, la nuez moscada y la canela. Resérvalo.
Es hora de sacar la masa de la nevera y de estirarla sobre una superficie ligeramente enharinada. Déjala con un grosor de unos 3mm y ponla sobre el molde que hayas elegido (ligeramente engrasado). Corta la masa sobrante y vuelve a meterla en la nevera. Ya podemos empezar a estirar la otra bola de masa. Esta en cambio la dejaremos de unos 5mm de grosor. Ya puedes ir cortando lo que serán las hojas que cubran nuestra tarta. En mi caso utilicé unos moldes de fondant, pero también podéis cortarlas directamente con un cuchillo utilizando, si lo necesitáis, un modelo.
Ya queda poco! Sacamos nuestro molde (moldes) de la nevera y lo(s) pintamos con el glaseado de huevo. Añadimos la mezcla de los melocotones dejando más altura en el centro de la tarta. Por último, añadiremos la mantequilla en dados por encima de los melocotones. Una vez hecho esto ya podemos ir cubriendo la tarta con las hojas que tenemos preparadas de fuera a dentro formando un primer anillo. Coloca un segundo anillo sobre el que ya teníamos hasta cubrir completamente la tarta. Para acabar ya solo nos quedará pintar la tarta con el glaseado de huevo.
Y ya lo tenemos! Ahora toca meter nuestra tarta(s) en el  horno y dejarla(s) unos 10 minutos. Pasado ese tiempo bajamos un poco la temperatura y seguimos horneando a 180°C 35-40 minutos (si se trata de una sola tarta) o un poco menos si nos hemos decantado por moldes más pequeños.
Espero que os animéis a probarla porque realmente vale la pena! Este es el resultado:


Et c’est tout!! Nos vemos a la vuelta!
Enviada a YeastSpotting

domingo, 15 de julio de 2012

Panecillos de pan blanco con poolish de yogur

Lo reconozco, hoy hemos hecho campana y no hemos salido a caminar, pero tengo una (relativamente) buena excusa... Estoy haciendo acopio de provisiones para las que se avecinan... porque sí, se acercan, se acercan, se acercan... las vacaciones!

¡Por fin! Desde el pasado mes de octubre podríamos decir que he tenido unos meses… intensos y la verdad es que este año sí me apetece olvidarme del ordenador, de los libros… y de la blacky! Este año definitivamente se queda en casa durante mis días de desconexión. Además realmente esta vez no tengo que preocuparme más que por estar bien y disfrutar del paisaje y de la compañía de mi media naranja, porque hasta he encontrado a una magnífica canguro que se instalará en mi casa para cuidarme a las gatas los días que estemos perdidos por el monte J (por cierto, desde aquí: gracias, gracias, gracias!!) Ah, porque no os lo había dicho nunca, pero tenemos la suerte de vivir con dos gatas preciosas y tremendas (más o menos en la misma proporción) que hacen que nuestros días sean mucho más entrañables y divertidos.
Pero bueno, volviendo a mis soñadas vacaciones… prometo traer alguna foto para dejar constancia de por donde pasemos (aunque luego van pasando los días y mis buenas intenciones se quedan en eso, intenciones, ya que cuando paro a descansar, en lugar de ponerme a mirar a través de la cámara, prefiero perderme en mis ensoñaciones mirando al horizonte... y aprovechar para intentar recobrar el aliento J... En cualquier caso, ya os contaré qué tal nos va!
Todo esto para decir que andaré un poco desaparecida durante unos días, pero antes de eso quería traer otra receta de pan. Se trata de una receta del archiconocido libro de Xavier Barriga “Pan”. Son unos panecillos extremadamente fáciles de preparar. Ahora sí, que sí, que no tendréis excusa para no lanzaros a probar esta receta.





Ingredientes para el poolish de yogur:

100 gr de harina de fuerza
100 gr de yogur natural
5 gr de levadura
70 gr de agua

Ingredientes masa (para unos 30 panecillos de 30 gr):

500 gr de harina panificable
10 gr de sal
225 gr de agua
5 gr de levadura fresca
200 gr de poolish de yogur

Elaboración:

Antes de nada toca preparar el poolish de yogur. Es tan sencillo como mezclar el agua y la levadura hasta que esta esté bien disuelta. Añadir el yogur y mezclamos bien. Por último añadiremos la harina y removeremos hasta que no quede ni un grumo. Ahora es momento de dejar reposar la mezcla unas 3 horas tapada a temperatura ambiente. La otra opción es dejarla toda la noche en la nevera para que tenga una fermentación más lenta.

Una vez tengamos el poolish listo (sea cual sea nuestra elección en cuanto a tiempo de fermentación) será el momento de mezclar la harina, la sal, el agua y el poolish (si lo hemos dejado en la nevera toda la noche no hace falta que lo atemperemos, sino que podemos añadirlo directamente a la mezcla). Por último añadiremos a la masa la levadura. Amasa bien y cuando la masa ya esté lista déjala reposar 15 minutos tapada para que no se seque.

Pasados esos 15 minutos ya podemos dividirla. En la receta original nos indica que podemos hacer porciones de masa de unos 30 gr. La verdad es que yo aprovecho para hacer unos panecillos más grandes (de unos 50-60 gr) de manera que sean de la medida perfecta para el desayuno, pero eso ya va a cuestión de gustos. En cualquier caso, una vez tengamos las porciones les daremos forma de bola, bien redonditas y lisas, y las dejaremos fermentar hasta que doblen su volumen, aproximadamente unos 90 minutos, tapadas con un trapo.

Se acerca ya el momento de hornear así que ya podemos ir precalentando el horno a 250 C.

Cuando ya tengamos nuestros panecillos listos y el horno caliente ya podemos pasarlos a la bandeja del horno. Justo antes de hornearlos les haremos un corte con las tijeras ligeramente inclinadas. Después de eso ya solo nos queda mojarlos con un vaporizador de agua y meterlos rápidamente en el horno. De este modo quedarán blanditos por fuera.

Se cuecen muy rápido, tan solo necesitarán unos 12-15 minutos (con vapor). Quedan de un color doratido estupendo. Este es el resultado:






Et c'est tout! Os animáis a probarlos?





Enviada a YeastSpotting