viernes, 16 de noviembre de 2012

Bake the World: Irish Soda Bread

Llevaba mucho tiempo siguiendo los impresionantes retos y resultados de Bake the World, pero, por un motivo u otro, nunca me había decidido a ponerme en contacto con ellas… es que el nivel es muy alto! Pero después de ver las maravillosas chapatas que colgaron el mes pasado no lo dudé un instante: yo también quería participar!! Creo que es una forma genial de aprender nuevas formas y tipos de pan, así que, sin dudarlo dos veces, finalmente me decidí y les envié un mail.

El reto de este mes es preparar un Irish Soda Bread. Se trata de un tipo de pan que se preparara con bicarbonato sódico en lugar de la levadura. Asimismo, suele llevar suero de leche o de mantequilla y se puede combinar con infinidad de ingredientes más, tanto dulces como salados. Nueces, pasas, avellanas… o incluso pesto son algunos de los ingredientes que os pueden quedar estupendos en un Soda Bread.

Podemos encontrar este tipo de panes en muchos lugares del mundo: EEUU, Serbia, Polonia, Escocia, Australia (¿os acordáis de los mini dampers que preparamos hace ya unas cuantas entradas? Pues también serían una variación del pan de soda), y, por supuesto, Irlanda.

La harina típicamente utilizada es la más floja, es decir, la que tiene los niveles más bajos de gluten. El buttermilk también puede ser sustituido por yogur o por cerveza negra, pero en lo que coinciden todas las posibilidades es en que debemos mezclar lo mínimo nuestros ingredientes antes de meter nuestra masa en el horno. Es una masa que no ha de ser amasada, sino tan solo mezclada.

Por otro lado, nos encontramos con diferentes formas en todos estos territorios. En Irlanda, este tipo de panes suele estar preparado con harina integral o con harina blanca. La variedad con harina integral se la conoce como Wheaten Bread y normalmente es más dulce, mientras que el término Soda Bread lo utilizan solo para la forma hecha con harina blanca. Con forma de hogaza o cocidos en planchas, en el caso de los farl, este pan seguro que no os defraudará.

Yo estoy encantada, más que encantada con el resultado. La verdad es que nunca lo había probado porque no me llamaba demasiado la atención su aspecto, pero estaba totalmente equivocada porque en casa ha triunfado J. Así que antes de seguir, muchas gracias por el reto!

Después de estar surfeando por las páginas que nos sugirieron en Bake the World, y de ojear otras tantas páginas en internet finalmente me atreví con dos recetas. La primera que hice fue la que nos dan en La Cocina de Babette (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/20/madrid/1332264719.html). Se trata de una extremadamente fácil y rápida aproximación al tema. Aquí os dejo la receta:

Pan de soda irlandés (receta de La Cocina de Babette)



Ingredientes
240 gr harina integral (ecológica y molida a la piedra en mi caso)
80 gr leche
80 gr agua
1 sobre levadura química
4 gr sal

Elaboración

Es una de las recetas más rápidas que he hecho, bueno, sin duda, es la más rápida de pan que he probado nunca, así que antes de empezar nada lo mejor es ir precalentando el horno a 220°C con ventilador arriba y abajo. Asimismo, cogemos nuestro molde de pan (con uno pequeñito tendremos bastante) y lo engrasamos. 

Mezclar la harina con el impulsor y la sal con la ayuda de unas varillas para que se integren bien. Añadimos la leche y el agua y mezclamos. La idea es mezclar los ingredientes secos y húmedos muy rápido y colocar nuestra masa en el molde. Aplanarla un   poco y dar un corte profundo con nuestra cuchilla en el centro del pan (a lo largo).

Hornear a 210°C durante unos 20 minutos. Retirar del molde y seguir horneando 10 minutos más.

El resultado de mi primer pan de soda es este:




Nos encantó, pero nos duró un auténtico suspiro J, ya que lo hice pequeñito... así que volví a ponerme a la búsqueda y captura de una nueva receta, pero esta vez, entre los libros de cocina que me alegran más de una mañana gris y encontré otra la mar de apetitosa, así que hice una segunda prueba, más encarada al desayuno, con unas pocas nueces y otras tantas pasas... Aquí os la dejo:

Pan de soda con nueces y pasas (receta adaptada del libro Repostería y panadería paso a paso)



Ingredientes (para 1 loaf)

250 gr harina integral (en mi caso, ecológica y molida a la piedra)
250 gr harina normal
1 cucharadita (tsp) bicarbonato sódico 
1/2 cucharadita (tsp) sal
50 gr nueces troceadas
40 gr pasas troceadas
300 gr buttermilk
Leche para glasear

Elaboración

Lo primero de todo vuelve a ser precalentar nuestro horno a 200°C. 

Por otro lado, tamizamos las harinas, el bicarbonato y la sal en un bol grande. Añadimos el salvado que nos haya quedado en el tamiz. Una vez bien mezclado, añadimos las nueces y las pasas y, por último, el buttermilk. Formamos una masa suave y le damos forma de bola. La pasamos a nuestra bandeja del horno que habremos forrado con un poco de papel de hornear, y formaremos un círculo de unos 20 cm aproximadamente. Aplanamos un poco nuestra masa y le damos un corte profundo en forma de cruz. Pintamos con leche y horneamos nuestra hogaza durante 30-35 minutos hasta que esté doradito.

Dejar enfriar sobre una rejilla y servir el mismo día de elaboración. Está riquísimo y es fácil a rabiar. Sin duda es una gran opción para cualquier desayuno. Este fue el resultado:




Et c’est tout! ¿Qué? ¿Os animáis?

Enviada a YeastSpotting

domingo, 11 de noviembre de 2012

¡A desayunar! Magdalenas de nata y galletas de avena

¡Está diluviando!
¡Qué gustazo de domingo! Nos hemos levantado tarde (sobre las 8h!) para intentar recuperar un poco de sueño de la semana pasada… que lo de levantarse a las 5h, acostándote a la misma hora, se hace un poco duro J. Y tras un buen desayuno y algo de juegos con nuestras gatas ya estábamos preparados para ponernos a estudiar, sí, sí, tal como suena. Las mini vacaciones por el Norte trajeron consigo una estupenda sonrisa que nos ha durado toda la semana, pero también provocaron un considerable retraso en nuestros sendos estudios… en definitiva, que no ha habido manera de ponernos al día durante la semana. Entre las clases, las prácticas y el trabajo propiamente dicho, no hemos sido capaces de adelantar todo el temario que vieron en solo cuatro días… parece mentira que se pueda correr tanto (¡). Así que ahora toca recuperar, con lo que nuestro fin de semana ha sido de los más caseros que recuerdo: encerrados en casa con los libros delante. Si os he de ser sincera ayer ya me estaba subiendo un poco por las paredes cuando mi sister se debió de dar cuenta telepáticamente (J) y me llamó para charlar un rato. La charla fue de dos horas (¡!), algo excepcional en mí ya que no me gusta nada hablar por teléfono, y me fue realmente bien. Cuando colgué me encontraba mucho más tranquila y relajada y, lo más importante, preparada para volver a mis apuntes y a mis prácticas. Ah! Por cierto, si algun@ de vosotr@s sabe para qué afección/es pueden ir bien prescribir las cuatro vitaminas liposolubles al mismo tiempo, no dudéis en hacérmelo saber. A nivel individual sí que tengo claras para qué patologías pueden ser útiles, pero todas a la vez… sigo sin encontrarlo, así que, please, si lo sabéis, echadme un cable J!
En cualquier caso, aun con dudas varias sobre mis clases, con diluvio matutino incluido y con la imposibilidad de pisar la calle como acto de responsabilidad estudiantil, he considerado un acierto absoluto meterme una horita en la cocina para traeros un desayuno la mar de rico. No hace mucho alguien me dijo que hacía cosas demasiado sencillas… (y, como ya podéis imaginaros, no era un cumplido). Pero es que justamente esa es mi idea, es decir, hay cosas la mar de fáciles, sencillas de entender y de preparar, que pueden alegrarnos el desayuno, la merienda, o directamente, pueden ayudarnos a desconectar de nuestros agobios existenciales durante un rato mientras los preparamos (y mientras nos los zampamos J). Y hoy, a falta de una, os traigo dos de esas fantásticas recetas que deberíamos guardar tod@s como oro en paño.
Este mes el reto de Memòries d’una cuinera son las madalenas y esta es mi aportación ¿Alguien conoce un bocado mejor para cualquier desayuno? Las hay dulces, saladas, extremadamente decoradas, como si de auténticos pasteles en miniatura se tratase, pero también tenemos las realmente sencillas, aquellas que nos preparaban en casa cuando éramos pequeñ@s (o las que nos hubiera gustado que nos preparasen). ¿A que ya podéis adivinar cuáles os traigo hoy? Pues de estas últimas J! Se hacen en un santiamén y están realmente ricas. Suaves y esponjosas son deliciosas para mojar en la leche (o, en una mañana fría y lluviosa como la de hoy, en un tazón de chocolate a la taza). La receta es de Pequerecetas y funciona de maravilla.
Magdalenas de nata (receta de Pequerecetas)


Ingredientes
175 gr harina de todo uso
125 gr azúcar
125 gr aceite de girasol
8 gr impulsor (powder baking)
50 gr nata líquida para montar
2 huevos
Ralladura de un limón
Azúcar para decorar
Elaboración
Ponemos en un bol el azúcar y los huevos y con la ayuda de unas barillas eléctricas lo batimos durante 7 minutos. A continuación añadiremos la ralladura del limón y volveremos a batir esta vez durante unos 6 minutos más. Cuando ya hayan  pasado pondremos el aceite y la nata y seguiremos batiendo durante 3 minutos más, pero esta vez bajando un poco la velocidad.
Por último, ya podemos añadir la harina y el impulsor y mezclar hasta que estén bien integrados, pero sin batir de más. Mientras dejamos reposar nuestra masa unos diez minutos, podemos ir precalentando el horno a 230°C.
Cogemos nuestro molde de magdalenas y rellenamos las cavidades con moldes de un solo uso. (Si no tenéis, también podéis utilizar flaneras individuales). Los rellenamos con nuestra masa hasta tres cuartas partes. Por encima les ponemos una cucharadita de azúcar para decorar.
Cuando el horno ya esté caliente bajamos la temperatura a 210°C y metemos nuestras magdalenas. Solo necesitaran unos 15 minutos para estar listas (podéis comprobar que estén hechas introduciendo un palillo. Si sale limpio es que ya están listas). Ahora ya solo nos queda sacarlas del molde de magdalenas o de las flaneras individuales y dejarlas enfriar sobre una rejilla. Os aseguro que si os gustan las magdalenas estas no os defraudarán J. Aquí os dejo el resultado:



La otra receta que creo que os puede encantar es para preparar unas galletas muy ricas y saludables (¡). Son unas galletas que rebozamos en avena y que resultan increíblemente suaves de sabor. Son el bocado perfecto para tomar con el café de media tarde… en mi casa desaparecen. A mi media naranja le encantan y a mi sister… todavía más! Y lo mejor de todo es que las tendréis listas en menos de una hora y os durarán toda la semana guardadas en una cajita para galletas. La receta es del blog Secocina y os aseguro que son una triunfada! Ahí va la receta:
Galletas de avena con aceite de girasol (receta de Secocina)


Ingredientes (para unas 30 galletas aproximadamente)
125 gr azúcar
125 gr aceite de girasol
1 huevo
175 gr harina de todo uso
Ralladura de ½ limón o de media naranja (lo que más os guste)
2 cucharaditas (tsp) impulsor (baking powder)
1 pizca de sal
Copos de avena sin azúcar
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180°C.
En un bol mezclamos el azúcar y con el aceite batiéndolo hasta que nos quede una mezcla suave. Añadimos el huevo y seguimos batiendo. Nos quedará una crema espesa. Ya es el momento de incorporar la ralladura, la harina, la sal y el impulsor. Mezclar todos los ingredientes hasta que estén bien integrados. Nos quedará una masa fina y suave. Si veis que vuestra masa es muy líquida introducidla en la nevera para que coja un poco más de cuerpo. Pasados unos 30 minutos ya podréis formar vuestras galletas. Para hacerlo, es cuestión de ir cogiendo porciones de masa con la ayuda de una cucharita (tsp) y darles forma de bola. Una vez las tenemos redonditas las rebozaremos con los copos de avena. Las aplanaremos un poco (½ cm de grosor) y las vamos dejando sobre la fuente del horno, que habremos forrado con un poco de papel de horno. Dejaremos un poco de separación entre cada galleta, ya que se expandirán un poco. Ahora ya solo nos queda hornearlas durante unos 10 minutos (o hasta que os cojan un bonito color dorado). Una vez listas ya solo queda dejarlas enfriar sobre una rejilla antes de poder hincarles el diente. Para que os duren más tiempo con la misma textura acordaros de guardarlas en un recipiente hermético. Estoy segura de que si las probáis una vez no podréis parar de repetirlas J. Aquí os dejo el resultado:



Et c’est tout! Espero que os animéis y que me digáis qué tal os quedan!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Pan de calabacín y zanahoria

¡¡Ya estamos de vuelta!! Sí, finalmente se nos acabaron las mini vacaciones por el Norte y tenemos que volver a la realidad… una lástima…, pero nos hemos quedado prendados de los sitios que hemos visitado y de la gente que nos hemos encontrado por el camino.
Todo fue muy precipitado. A mi media naranja todavía le quedaban días de vacaciones, así que decidimos montar una escapadita. Lo difícil era organizarlo, ya que nos pasamos el día fuera de casa haciendo mil cosas… por suerte, mi alma gemela encontró el momento para reservar los hoteles y para preparar la ruta (de la que me enteré conforme iba conduciendo J). La primera parada era Tudela, donde llegamos con un sol espléndido. Estuvimos paseando por sus calles durante un buen rato antes de volver a subirnos al coche para dirigirnos a Logroño. ¿Habéis estado alguna vez? A nosotros nos encantó! Después de pasear por todo el casco antiguo, de acercarnos a las bodegas de Marqués de Riscal, y de pasar allí la noche (menuda helada que cayó durante la madrugada!), enfilamos para Olite, donde paramos para visitar sus calles medievales y su Palacio.

Y luego, para Pamplona. Allí también pasamos otro día, y su correspondiente noche, y al día siguiente nos dirigimos hacia Vitoria. De camino, aprovechamos para visitar Puente la Reina, sus calles estrechas y su puente románico, y Santa María de Eunate, una de las iglesias más bonitas y curiosas que hayamos visto. Es una construcción del siglo XII de planta octogonal que se alza, solitaria, en medio de un llano. Es diferente a cualquier otro templo que haya visto y la verdad es que vale la pena su visita.

Vitoria, para no perder ya la costumbre, nos encantó. Su casco antiguo parece sacado de otra época… estuvimos en un hotelito justo en el centro, así que no podíamos estar mejor. Al día siguiente llegó Bilbao. Creo que es lo que más me ha gustado de todo lo que hemos visto, aunque, para ser sincera, no sé si fue por la propia ciudad o por una exposición impresionante de Egon Schiele que había en el Guggenheim... ¡Os la recomiendo encarecidamente! Se han traído muchísimas de las obras que habitualmente residen en el Albertina de Viena por lo que, si os gusta este pintor, no os la podéis perder. Cuando salimos del Museo ya había caído la tarde y era hora de cenar, así que aprovechamos para acercarnos a sus calles llenas de bares y para degustar sus míticos pinchos, acompañados de alguna que otra copa de Txakolí J!

Al día siguiente una niebla espesa nos hizo la salida de Bilbao mucho más… excitante (novata, aún con la L, envuelta en una niebla espesa… ¿os imagináis el resultado? La parte positiva es que pude probar las luces antiniebla de mi coche y sí, funcionan perfectamente J).
Ya se estaba acercando el final del viaje… pero todavía nos quedaban unos días. Pasamos por Zarautz donde aprovechamos para hacer un alto en el camino y para tomarnos un café y un bizcochito de avellanas. Dimos un paseo por sus calles y por su impresionante playa y volvimos al coche para finalmente llegar a San Sebastián… donde, después de llevar toda la semana esquivando al mal tiempo, ¡¡nos diluvió!! 



Dimos un paseo, paraguas en mano, y nos paramos a comer en un bar en la Plaza de la Constitución. La lluvia no arremetió, así que nuestra visita fue pasada por agua y, aunque no es lo mismo, la playa de la Concha sigue siendo una belleza, con agua o sin ella…
Pero después de varios días y de más kilómetros tocaba volver a casa, y, si os he de ser sincera, la verdad es que echaba de menos a mis gatas, charlar un buen rato con mi sister y disfrutar de mi casa y de mi horno J. Bajé a la frutería y cargué mi nevera hasta los topes con frutas y verduras, revisé mi nivel de harinas y, sí, ya tenía todos los ingredientes necesarios para hornear un poco de pan para el desayuno de hoy. Me apetecía preparar algo diferente y mi sister ya me había pedido hace días un pan de calabacín y zanahoria que habíamos visto en el libro Pan de Linda Collister, así que con unas ganas tremendas de probar algo nuevo me puse manos a la obra. El resultado es un pan con cierta humedad en su miga, muy blandito, suave y esponjoso. Perfecto para tostarlo en el desayuno y acompañarlo de algo ligero… tal vez un poco de queso fresco o una loncha de pavo braseado… o si eres como yo, te bastará con una pizca de sal gordita y un buen aceite de oliva virgen extra… ummmm ¡delicioso! Aquí os dejo la receta por si os apetece probarlo.
Ingredientes (receta del libro Pan de Linda Collister, para 2 loafs)
500 gr calabacín sin pelar rallado
1 ½ cucharadas (tbsp) sal marina
200 gr zanahorias peladas y ralladas
350 gr harina de fuerza
350 gr harina integral molida a la piedra
15 gr levadura fresca (yo no tenía así que lo sustituí por 7gr de levadura seca)
350 gr agua tibia
2 moldes de pan de 900 gr cada uno, debidamente engrasados
Elaboración
Lo primero que tenemos que hacer es rallar los calabacines y dejarlos reposar en un colador durante unos 20 minutos mezclados con una cucharada de sal. Pasado ese tiempo iremos cogiendo puñados de calabacín y los iremos exprimiendo para quitarle el exceso de agua.
Por otro lado, ya puedes mezclar las harinas con la levadura seca, la sal restante y las zanahorias ralladas. Una vez bien mezclado todo le iremos añadiendo el calabacín. Una vez estén los ingredientes integrados iremos incorporando el agua hasta que tengamos una masa ligeramente blanda. Como siempre, lo ideal es ir incorporando el agua poco a poco para ver cuánta es capaz de absorber tu harina, pero si, por el contrario, se la has puesto toda directamente, siempre puedes tener a mano una cucharada extra de harina por si te hiciese falta. Si en lugar de levadura seca has utilizado fresca el proceso varía ligeramente. Lo único diferente sería que desmenuzaríamos la levadura en un poco de agua y removeríamos hasta que estuviese totalmente desleída. Una vez ya la tuviésemos la verteríamos sobre la mezcla de las harinas y hortalizas e iríamos añadiendo el resto del agua poco a poco, hasta obtener una masa ligeramente blanda e irregular. 

En este punto ya podemos pasar nuestra masa a la superficie de trabajo donde la amasaremos hasta que nos haya quedado muy fina y flexible.
Cuando la masa ya esté en su punto la pasaremos a un bol ligeramente engrasado con aceite de oliva y la taparemos con papel film y un trapo. La dejaremos levar 1h 30-2h, dependiendo de la temperatura de nuestra cocina o hasta que haya doblado su volumen.
Pasado ese tiempo la volcaremos, ayudándonos de una rasqueta, sobre nuestra superficie de trabajo ligeramente enharinada. Es momento de desgasificarla un poco y de dividirla en dos para formar nuestros panes. Cogeremos una de las porciones y la aplastaremos un poco dándole una forma cuadrada. Iremos a uno de los laterales y lo llevaremos al medio. Luego cogeremos el lateral contrario y también lo llevaremos al medio. Ahora tendremos una forma rectangular. Desde uno de los lados cortos empezaremos a enrollar nuestra masa para darle una forma cilíndrica. Cuando ya tengamos nuestro cilindro preparado lo meteremos en el molde debidamente engrasado y repetiremos la misma operación con la otra porción de masa.
Cubre los moldes con un plástico (o directamente mételos en una bolsa de plástico) y deja reposar la masa durante aproximadamente 1 hora, o hasta que nuevamente haya doblado su volumen.   
Es momento de ir precalentando tu horno a 220°C.
Cuando la masa ya haya subido lo suficiente pincela la superficie de los panes levados con aceite e introdúcelos en el horno. Hornea durante aproximadamente unos 35 minutos. Si ves que se doran demasiado cúbrelos con un poco de papel de aluminio. Cuando ya estén listos tan solo te quedará desmoldarlos y dejarlos enfriar sobre una rejilla.



Mi recomendación es que los cortes en rebanadas y tuestes ligeramente conforme os apetezcan. Como la miga tiene un punto de humedad muy interesante durará perfectamente unos 4 días (aproximadamente). La parte menos positiva de este pan es que no lleva muy bien eso de que lo congelen… pero si veis que es demasiada cantidad siempre podéis dividir la receta y preparar solo un loaf en lugar de dos. ¡¡A mí ya me ha desaparecido!! Aquí tenéis el resultado:




Et c’est tout!! ¿Os animáis?




Enviada a YeastSpotting

miércoles, 31 de octubre de 2012

Y para Todos los Santos: Panellets!!

¡Menudo desastre! Esta noche después de varios pinchos y de algún que otro txacolí… he vuelto corriendo al hotel para poder conectarme a un ordenador desde el que subiros una entrada totalmente necesaria, la de Todos los Santos, pero para mi total sorpresa ha sido imposible conectarme al blog (maravillosos imprevistos de la tecnología) hasta hace tan solo unos minutos! En definitiva, siento mucho el retraso y dentro de unos días prometo daros más detalles sobre nuestra escapada al Norte (desde aquí mi más sincero agradecimiento a nuestra canguro!!!, porque sin ella, nada de esto sería posible), pero mientras tanto solo os adelantaré que estoy radicalmente en contra de la gente que afirma que Bilbao no es bonita! A nosotros nos ha encantado! Sus calles, su gente, sus pinchos y una fantástica exposición de Egon Schiele han hecho del día de hoy un día realmente impresionante!! (prometo traeros fotos en cuanto las saque de la cámara J). Pero mientras llega ese momento… os quiero traer una receta que me encanta. Está muy bien eso de preparar cupcakes de Halloween y scary cookies, pero ¿qué hay de nuestras tradiciones? Hay una que adoro y que aún apasiona más, si cabe, a mi familia. ¿Sabéis cuál es? La de preparar panellets para estas fechas. Supongo que muchos de vosotros ya sabréis que son, pero para aquellos que no tengáis ni idea os diré que son unos dulces de diversas formas típicos del día de Todos los Santos en Cataluña. Están hechos a base de mazapán y otros ingredientes que les dan un sabor y aroma característicos. Castañas, boniatos, vino dulce y panallets son esencia de esta época del año en mi casa y para que esa tradición no se pierda aquí os traigo mi forma de prepararlos, porque eso sí, cada familia les pone su toque personal J.
Panellets (48 unidades aproximadamente)



Ingredientes (base)
500 gr almendra molida
500 gr azúcar
Ralladura de dos limones
100 gr patata hervida o al vapor
2 huevos L
25 gr cacao en polvo
100 gr piñones
100 gr almendra a trocitos
50 gr coco rallado
Elaboración
Hierve la patata o prepárala al vapor. Quítale la piel, cháfala y déjala enfriar. Mientras tanto, en un bol grande, mezcla la almendra molida con el azúcar y la ralladura de los dos limones. Una vez bien mezclado añade la patata. Con las manos mézclalo todo bien y una vez el mazapán tenga consistencia divide la masa en cuatro partes.
Panellets de coco:
Coge una de las partes y mézclala con la mitad del coco. Ves formando panellets con forma de pirámide y rebózalos en el coco restante. Pinta la punta con un poco de yema de huevo.



Panellets de chocolate:
Mezcla otra porción de masa con el cacao el polvo y ves haciendo bolitas. Una vez las tengas formadas píntalas con clara de huevo y rebózalas con azúcar.



Panellets de piñones:
Haz bolitas con la tercera porción de masa, rebózalas con clara de huevo y, con mucha paciencia, cúbrelas con piñones. Una vez estén bien cubiertos con piñones, tan solo te faltará pintarlos con yema de huevo.



Panellets de almendra:
Forma unos cilindros con la masa restante y píntalos con clara de huevo. Ahora ya solo te queda rebozarlos con los trocitos de almendra y pintarlos con yema de huevo.



Calienta el horno a 200°C. Mientras alcanza esa temperatura aprovecha para ir colocando los panellets en tu bandeja del horno, que habrás forrado con un poco de papel de hornear. Hornéalos durante unos 10-15 minutos (hasta que estén doraditos). No les quites el ojo de encima porque se hacen enseguida. Déjalos enfriar sobre una rejilla y una vez completamente fríos guárdalos en un recipiente hermético para que no se sequen. Ya veréis como a los vuestros les encanta el resultado:


Et c’est tout! Sírvelos después de comer con un poco de vino dulce y disfruta de una agradable sobremesa! Espero que os gusten y que os lancéis a prepararlos… y a poder ser, hacedlo en compañía de vuestra familia o amigos… el momento piñones, será mucho más divertido J. A mí este año me ha echado una mano mi sister y os aseguro que me ha encantado!!

sábado, 27 de octubre de 2012

Halloween: Trick or Treat!!

¿Qué tal ha ido vuestra semana? La mía… ha sido un poco de locos. En el despacho no paramos de correr y en el curso no hacen más que ponerme prácticas sobre temas de lo más variopintos, con lo que ya no me da ni tiempo de plantearme acabar mis compositions de inglés dentro del plazo establecido… si es que cada año me pasa igual. Me emociono, me emociono y luego me dan soponcios porque no logro llegar a todo… J
Pero también ha habido cosas fantásticas y una de ellas ha sido que por fin me han llegado mis libros de nutrición (sí, sí, aquellos que dejaron mi cuenta corriente tiritando…). Todavía estoy en busca y captura de un par más, especialmente uno de botánica, pero al menos ya tengo algo en lo que basarme cuando me asaltan mil dudas existenciales sobre mis apuntes (cosa que suele ocurrir bastante a menudo…, se acepta ayuda!!). La otra cosa muy positiva que ha ocurrido esta semana es que mi sister me ha animado a preparar cosillas para Halloween. Para seros sincera, en cuanto a celebración en sí, prefiero la nuestra de toda la vida, es decir, la de Todos los Santos, pero eso no quita que me parece increíble la cantidad de dulces y platos en general que han vinculado a su particular fiesta de los Muertos. No acostumbro a preparar galletas con fondant, ni icings…, vamos que lo mío es el pan, pero esta me parecía una fantástica ocasión para saltarme la norma. El resultado ha sido una mañana genial, con una compañía aún mejor, y muchas ganas de seguir investigando para poder traeros más sorpresas el año que viene. Tenemos mucho que aprender, pero para ser nuestra primera incursión en este tipo de cosas estamos muy contentas J! Ah, y si nosotras no hemos muerto en el intento, os aseguro que todo el mundo se puede lanzar a ello J!!


Aquí os dejo las recetas:
Hallowen cupcakes (receta de BBC Food)
Ingredientes
125 gr harina de todo uso
25 gr chocolate en polvo
1 ½ cucharadita (tsp) de impulsor (baking powder)
150 gr azúcar
50 gr mantequilla sin sal, en pomada
1 huevo L
8 cucharadas (tbsp) leche (semidesnatada en mi caso)
Para el cream cheese icing
50 gr queso crema (tipo Philadelphia)
25 gr mantequilla sin sal, en pomada
125 gr azúcar glas, tamizada
½ cucharadita (tsp) esencia de vainilla
Para decorar
Sprinkles de diferentes formas
Elaboración
En menos de 30 minutos las tendremos listas para entrar en el horno, así que ya puedes ir precalentándolo a 180 °C. Asimismo, ten a mano un molde de muffins con 9 moldes de un solo uso ya preparados.
En un bol tamiza la harina, el chocolate en polvo y el impulsor. Añade el azúcar y la mantequilla y bate la mezcla hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. Ya puedes añadirle el huevo y la leche y seguir batiendo hasta que nos quede una masa espesa y suave.
Divide la mezcla entre los 9 moldes y ya puedes introducirlos en el horno durante 20-25 minutos (hasta que al clavar un palillo este salga limpio). Una vez listos ya puedes dejar los muffins enfriándose encima de una rejilla.
Mientras se van enfriando ya podemos ir preparando el cream cheese icing. Tan solo tendremos que batir el queso crema con la mantequilla hasta que estén bien integrados. Añade el azúcar y la esencia de vainilla y mézclalo bien.
Ahora que ya están fríos nuestros muffins es hora de decorarlos con nuestro icing, y en nuestro caso, también con unos sprinkles de Wilton que nos robaron el corazón J.
Para el cream cheese chocolate icing tan solo tendremos que añadir a nuestra mezcla de cream cheese icing una cucharada (tbsp) de chocolate en polvo y mezclar bien.
Scary Halloween cookies (receta de BBC Food)
Ingredientes
250 gr mantequilla sin sal, en pomada
250 gr azúcar
2 huevos L, ligeramente batidos
½ cucharadita (tsp) extracto de vainilla
500 gr harina
1 cucharadita (tsp) de impulsor (baking powder)
Para decorar
Cortapastas con motivos de Halloween
Fondant (en nuestro caso de color blanco y naranja)
Colorantes (verde, negro, naranja)
Rotulador especial alimentación
Mermelada de albaricoque, calentada con un poco de agua
Royal Icing

Para preparar el Royal Icing

Azúcar glas
2 claras de huevo
Un poco de agua

Elaboración
Batimos en un bol la mantequilla y el azúcar, preferentemente utilizando una batidora eléctrica de varillas, hasta que la mezcla esté ligera y esponjosa. Añadimos los huevos y el extracto de vainilla y seguimos batiendo.
En otro bol tamizamos la harina con el impulsor y añadimos la mezcla de la mantequilla. Trabajamos la masa con las manos ligeramente enharinadas y volcamos nuestra masa sobre la superficie de trabajo, también ligeramente enharinada. Dividimos la masa en dos porciones y las envolvemos en papel film y a la nevera al menos una hora.
Precalentamos el horno a 170°C.
Sacamos unas de las porciones y la estiramos con la ayuda de un rodillo sobre nuestra superficie de trabajo ligeramente enharinada. Cortar las galletas de las formas que más te apetezcan y ves colocándolas en la bandeja del horno, forrada con papel de hornear. Déjalas con un poco de separación entre ellas ya que crecerán un poquito.
Hornéalas durante unos 12-15 minutos, hasta que estén ligeramente doraditas y mientras se hacen ya puedes ir a por la segunda tanda de masa que tienes en la nevera… Una vez todas horneadas y listas ya puedes dejarlas enfriar en una rejilla.
Una vez estén totalmente frías ya es momento de dejar volar tu imaginación!! Puedes empezar con las de fondant. Estira el fondant y con los mismos cortapastas ves cortando figuritas. Pon encima de las galletas un poquito de mermelada caliente de albaricoque mezclada con un poquito de agua (que es la que nos servirá como pegamento J) y sobre la mermelada ya puedes poner la figurita de fondant. Antes de decorarlos con el rotulador déjalas secar un buen rato. Cuando el fondant ya esté más sequito será el momento de decorarlo como más rabia os dé J (como mi sister es un poco ansias… no se esperó…).
Es hora de preparar nuestro Royal Icing. Solo tendréis que montar las claras de huevo bien fuerte e ir añadiendo poco a poco el azúcar glas hasta que tenga la consistencia que te interese. Divídelo en tantas porciones como colores quieras utilizar. Tápalos mientras no los uses porque se seca muy rápido.
Añade los colorantes a las porciones hasta obtener los tonos que desees y cuando estén listos ya será hora de ponerse a decorar! Pon el icing en una manga pastelera y ayudándote de la boquilla del número 2 ves bordeando las galletas. Una vez hecho los bordes añade un pelín más de agua al icing y poniéndolo en otra manga pastelera ves pintando el resto de la superficie de la galleta. El límite lo pones tú!!
Aquí os dejamos el resultado:





Et c’est tout!!! ¿Os animáis?

domingo, 21 de octubre de 2012

¿Te queda calabaza en la nevera?... Pumpkin scones!

Hoy voy muy, pero que muy tarde. Sí, sí, y me diréis, pero si no son ni las diez de la mañana, pero es que las diez es ya muy, pero que muy tarde!! Ayer me pasé la mañana pajareando con mi sister por Barcelona. Aprovechamos para charlar un poco iniciando nuestro recorrido por el Crustó de la calle Valencia. Tras un largo café nos pusimos en marcha para que me enseñase un local que hace poco que han abierto por el Eixample. Se trata de una galería donde puedes degustar una gran variedad de tés japoneses y de infusiones, así como picar algún tentempié también típico japonés. Además llevan a cabo talleres de papiroflexia, de ceremonia del té… vamos, que tenemos un nuevo rinconcito japonés en la ciudad. Se llama Akashi Gallery (https://www.facebook.com/AkashiGallery)  y a nosotras nos ha encantado! Ah, y si vais por allí, no dudéis en pediros un Dorayaki! Están la mar de ricos J (yo ya tengo localizada la receta, así que cualquier día de estos acabamos con el excedente de azukis del armario de la cocina…).
Pero para que una mañana de sábado (o de cualquier otro día) sea fantástica, a mi modo de ver, falta una visita a una de mis librerías favoritas de la ciudad, La Central de la calle Mallorca. Es un auténtico vicio echar un ojo a sus recomendaciones… y el tiempo se pasa volando mientras estás allí, ¿no creéis? Obviamente cayeron un par de libros J, inevitable…, como también lo fueron los otros cuatro que cayeron más tarde a través de Amazon… (menudo desastre estoy hecha!). Pero tengo excusa, los que cayeron a través de Amazon los necesito para mis clases J, porque sí, os expliqué que mi media naranja se ha embarcado en su particular proyecto de entrenador personal, pero no os acabé de explicar por qué opción me acabé decantando yo. Hace unos meses estuve devanándome los sesos pensando en qué podía estudiar durante este curso… la tesis, patchwork, un master o ganchillo fueron algunas de las opciones, ¿os acordáis? Bueno, pues finalmente en septiembre me decidí por empezar algo que siempre me había hecho mucha ilusión: la nutrición. Sí, sí, al final me matriculé en un curso de nutrición según los principios de la Naturopatía. Y sí, ese es uno de los motivos por los que ¡me faltan horas!
Pero volviendo a nuestro sábado,  ayer fue una mañana la mar de agradable (estar con mi sister siempre es una gran opción), pero claro, la parte negativa es que por la tarde no tuve tiempo prácticamente ni de empezar con todo lo que tenía que hacer, así que aquí me tenéis intentando traeros algo rico lo antes posible para volver a concentrarme en mis libros y apuntes. ¡Menudo domingo que me espera! Por suerte, ya tengo preparada mi tetera y una masa espectacular levando en mi nevera a la que me lanzaré para hacer algún break cuando ya esté saturada de lípidos y glúcidos J.
Os prometí que os traería alguna receta fácil y rica con la que acabar con vuestro excedente de calabaza, así que aquí os dejo una muy, pero que muy interesante: pumpkin scones!! En unos 30-35 minutos tendrás un bocado perfecto para tu desayuno de hoy (¡o de cualquier otro día!). La cantidad de scones variará según tu excedente. Con esta receta te saldrán unos 16 scones, pero siempre puedes dividir o doblar la receta si tu excedente es menor o mayor respectivamente.
Ingredientes (receta de The Australian Women’s Weekly magazin Muffins and Breads)
40 gr mantequilla sin sal
55 gr azúcar
340 gr puré de calabaza (en mi caso asada)
1 huevo, ligeramente batido
375 gr harina leudante
½ cucharadita (tsp) nuez moscada
85 gr leche aproximadamente (en mi caso semidesnatada)
Elaboración
Antes de nada puedes ir forrando tu bandeja de horno con un poco de papel de hornear o si prefieres seguir la receta original, engrasa dos moldes redondos de nos 20cm. Aprovecha también para ir precalentando tu horno a 240°C.
Por otro lado, bate la mantequilla y el azúcar en un bol grande con una batidora eléctrica hasta que haya aclarado y la mezcla esté suave y esponjosa. Poco a poco ves añadiendo el huevo ligeramente batido. Añade la calabaza y una vez integrada ya puedes ir incorporando la harina (tamizándola) junto con la nuez moscada. Ya solo faltará añadir la cantidad de leche necesaria para hacer una masa ligeramente pegajosa (tal vez necesites los 85gr o tan solo la mitad, así que la idea es ir añadiéndola poco a poco. Tal vez tu puré ya tuviera mucha agua con lo que necesitará menos leche, o también puede ocurrir todo lo contrario… asimismo, la cantidad de leche puede variar en función de tu harina, ya que como bien sabes, algunas admiten mucho más líquido que otras… en definitiva, poco a poco). Llegado este punto, vuelca la masa sobre tu superficie de trabajo ligeramente enharinada y amásala hasta que tengas una masa ligera y suave.
Presiónala un poco hasta conseguir que tenga unos 2 cm de grosor y ayudándote de un cortador redondo (de unos 5cm) ves cortando tus scones. Ves colocándolos en tus moldes redondos que tenías preparados, tocándose ligeramente (o si te has decantado por una bandeja normal, ves colocándolos uno al lado del otro).
Ya solo nos queda pintarlos con un poco de leche por encima y meterlos en el horno durante unos 15 minutos aproximadamente. Aquí tenéis el resultado:




Et c’est tout! Espero que os guste y que os lancéis a probarlos. ¡¡Ya me contaréis el resultado!!

martes, 16 de octubre de 2012

World Bread Day!

Y ya estoy otra vez aquí. Sí, lo sé, tampoco me esperabais hoy, ¿verdad? Pues vuelve a ser de esos días en los que hay que hacer una excepción J! Así que tendríais que verme sentada en una cafetería con mi portátil prácticamente sin  batería y la mar de contenta con mi tazón de té… La mañana ha sido un poco dura, más que nada porque mis prácticas siguen siendo más accidentadas de lo que me gustarían. Nada de importancia, pero hay momentos en los que me gustaría estar un poco más acolchada… no entraré en detalles :-p…
Pero volvamos a lo importante, hoy es el World Bread Day 7th edition!!! Seguro que muchos de vosotr@s ya os acordabais, pero por si las moscas… refresco la memoria a los que no lo tenían presente. Se trata de una iniciativa en la que nos animan a hornear pan en casa al menos el día de hoy, y como no podía ser de otra manera, me moría de ganas de participar.
Le he estado dando muchas vueltas a qué receta aportar… hay panes que quitan el sentido solo con olerlos, otro son la mar de vistosos y atractivos para niños y mayores… pero hay un factor importante (y muchas veces erróneo) en el hecho de hornear pan en casa: mucha gente tiene la percepción de que es algo extremadamente difícil, cuando en realidad no siempre lo es. Obviamente, hay panes con un grado de dificultad realmente alto, pero no todos los panes que podemos preparar tienen porqué ser más complicados que presentar nuestra tesis en la universidad! Desde mi humilde opinión, lo mejor es ir subiendo la dificultad poco a poco, preparar mil veces un pan antes de pasar al siguiente y disfrutar ampliando nuestros horizontes. Sin lugar a dudas, un buen libro nos ayudará a hacernos la vida más fácil hasta que conozcamos las texturas, la humedad necesaria… pero os aseguro que llega un día en el que sabes cuándo es el momento de dejar levar nuestra masa y cuándo ha levado ya suficiente y está pidiendo a gritos que la metamos en el horno, sí, ese día llega J!
De todos modos, aunque yo aquí me dedique a hacer una apología del hecho de hornear pan en casa y de que el grado de dificultad es relativo estoy segura de que no todo el mundo me creerá y se sentirá un poco abrumado ante la idea de tener que trabajar con este tipo de recetas. Pero ¡si hasta mi propia sister lo ve realmente complicado!
Teniendo esta realidad fijada en la cabeza finalmente me decidí por traeros un pan que es imposible que os quede mal, totalmente imposible! No lleva amasado, que es la parte que normalmente más asusta a todos, así que esta vez sí, que sí, que no tenéis excusa para intentarlo. Os quedará un pan agradable, tierno, ideal para hacer tostadas; de hecho, tendréis la tostada perfecta!! La elaboración no os llevará más de 10 minutos y solo necesita 25 minutos de horno, así que si alguien dice que es complicado, me rindo J. Aquí os dejo la receta para que juzguéis por vosotr@s mismos:
English Muffin Bread



Ingredientes (1 loaf)
361 gr harina de todo uso
1 cucharada (tbsp) azúcar
1 ½ cucharadita (tsp) sal
¼ cucharadita (tsp) bicarbonato sódico
1 cucharada (tbsp) levadura seca (active instant yeast)
227 gr leche (en mi caso semidesnatada)
57 gr agua
2 cucharadas (tbsp) aceite de oliva virgen extra
Elaboración
En un bol mezclamos la harina, el azúcar, la sal, el bicarbonato sódico y la levadura seca, hasta integrar todos los ingredientes.
Por otro lado, calentamos un poco la leche, el agua y el aceite (a unos 37°C). Más o menos tenemos que notarla caliente, pero sin que nos queme.
Añadimos los ingredientes líquidos a los secos y lo mezclamos bien durante aproximadamente 1 minuto bien fuerte. Nos quedará una masa muy suave y pegajosa.
Ya podemos ir engrasando nuestro molde (el que utilizaríamos para preparar el pan de molde). Una vez bien engrasado ya solo nos quedará volcar dentro nuestra masa y ayudándonos con una espátula también engrasada anivelaremos la superficie para que nos quede bien planita.
Ves precalentando el horno a 200°C.
Cubre el molde con un plástico y un trapo y deja reposar la masa durante unos 45 minutos (o 1 hora, dependiendo de la temperatura de tu casa). En cualquier caso, la masa no debe sobrepasar el borde del molde. Cuando ya esté lista es el momento de retirar el plástico y el trapo y de hornear nuestra hogaza durante unos 25-27 minutos, hasta que quede doradito por encima.
Una vez cocido ya solo nos quedará dejarlo enfriar durante unos 5 minutos antes de desmoldarlo. Una vez desmoldado tendremos que dejarlo enfriar por completo antes de poder cortarlo.  ¡Y ya está listo! Este es el resultado:



Et c’est tout! ¿A que es la cosa más fácil que habéis visto? Esta vez tenéis que animaros J!

Enviada a YeastSpotting