domingo, 17 de febrero de 2013

Pastas de chocolate glaseadas

¿Sabéis lo que me encanta? Desayunar tranquilamente con mi media naranja y acabar mi tazón de té mientras se va haciendo de día…
Ayer por la mañana nos levantamos temprano y nos fuimos de compras… sí, sigue sin ser lo que más me gusta en esta vida, pero de vez en cuando no hay más remedio. As usual, no encontré nada que me convenciese, así que no tengo trapitos nuevos, pero da igual, porque para acabar con la frustración que me provoca ir de shopping me fui a la tienda de la que siempre salgo cargada: la librería!! Y sí, ahí sí que me explayé un poco (y estoy encantada con mis nuevas incorporaciones). Llevaba días con ganas de comprarme un par de libros de Hannah Arendt y ayer, finalmente, fue el momento ideal. Ahora solo hace falta que encuentre el tiempo para poder leérmelos, pero seguro que les hago un hueco.
Pero ¿sabéis qué ha sido lo más importante del fin de semana? Que ha sido nuestro aniversario! Sí, cómo pasa el tiempo… La verdad es que somos unos privilegiados, por habernos encontrado y por seguir ilusionados con nuestro proyecto de vida.
Pero bueno, volviendo a la tierra (que me estoy poniendo más rosa de lo habitual)… hoy os traigo unas galletitas que alegran cualquier sobremesa. Son un pequeño suspiro, el bocado perfecto para acompañar un buen expresso. Y el olor a chocolate que os dejará en vuestra casa… indescriptible! Tenéis que probarlas porque seguro que repetiréis. Aquí os dejo la receta:
Pastas de chocolate glaseadas (receta de My Little Things)
Ingredientes
150 gr chocolate negro, fundido y reservado
100 gr azúcar
220 gr harina de todo uso
½ cucharadita (tsp) de sal
60 gr de mantequilla en pomada
2 huevos (L) a temperatura ambiente
1 cucharadita (tsp) impulsor (baking powder)
1 cucharadita de vainilla en polvo
Azúcar glas
Elaboración
En un bol grande batimos la mantequilla en pomada con el azúcar. A continuación añadimos los huevos y seguimos batiendo.
Lo siguiente será añadir el chocolate fundido (en mi caso en el microondas) ya frío. Por último, añadimos la harina, la sal, la levadura y la vainilla (todo tamizado) y lo mezclamos bien.
Cuando ya estén todos los ingredientes debidamente integrados tapamos el bol con un poco de papel film y dejamos enfriar la masa en la nevera para que coja consistencia (unos 45’).
Aprovechamos estos minutos para ir recalentando nuestro horno a 180°C.
Una vez ya tenga la consistencia adecuada tan solo tendremos que ir formando bolitas. Para que sean todas del mismo tamaño os podéis ayudar de una cuchara de postre, de forma que siempre cojáis la misma cantidad de masa. Cuando ya le hayamos dado forma de bola a cada porción la rebozaremos en azúcar glas. Intentad no manipular demasiado la masa para darle forma ya que se os acabará quedando toda la masa en la palma de la mano en cuanto vuelva a tomar temperatura.
Las iremos colocando en nuestra bandeja de horno, debidamente forrada con papel de hornear, y las hornearemos unos 7-10’ (en mi caso 7’). ¡Ya estarán listas! El olor a chocolate que van desprendiendo es realmente turbador J! Aquí tenéis el resultado:




Et c’est tout! Más fácil imposible!! Os animáis?

domingo, 10 de febrero de 2013

Hamburger Buns

Sí, piqué bien el anzuelo. 

El viernes vimos la previsión del tiempo y, si bien es cierto que dijeron que bajarían un poco las temperaturas, también dijeron que saldría el sol… así que lo tuvimos claro: primera escapadita con las motos!! Quedamos con unos amigos en que los iríamos a visitar para hacer un buen desayuno y charlar largo y tendido. Viven en una casa estupenda fuera de Barcelona… no muy lejos, a unos 50 minutos en coche/moto, así que creímos que sería una buena manera de hacer un recorrido un poco más largo con las nuevas niñas mimadas de la casa…  Y sí, el sol salió, pero ¡qué frío! Así que, aviso a navegantes, dejad las escapaditas para más adelante porque ni yendo totalmente equipados te libras de acabar tiritando J! Bueno, también está la opción de ir haciendo tiradas cortas e ir parando para tomarte algo calentito cada 50 km… eso sí, tal vez tardes una vida en llegar a cualquier sitio J!
En cualquier caso, logramos llegar y disfrutar de una mañana estupenda con paseo por el campo incluido, por lo que, aun teniendo en cuenta el frío, valió la pena.
Esta mañana me he levantado con unas ganas bárbaras de preparar un poquito de pan (así como con unas agujetas tremendas en la espalda… es lo que tiene ser novata con la moto), por lo que me he puesto a repasar mis recetas infalibles. Me he decantado por unos fantásticos panecillos para hamburguesa. Mi sister venía a visitarnos y me quedaba una hamburguesa de espinacas con algas en la nevera que pedía a gritos ser devorada así que... manos a la obra! Aquí os dejo la receta:

Hamburger Buns  (receta del libro Pan de Linda Collister) 


Ingredientes (para unos 8 panecillos aprox.)
325 gr harina de fuerza
½ cucharada (tbsp) de sal marina
1 cucharada (tbsp) azúcar blanquilla
25 gr mantequilla, a dados
7,5 gr levadura fresca
200 gr leche (semidesnatada en mi caso) tibia
1 huevo (M), batido (en mi caso, le puse un L)
Semillas de sésamo para decorar
Para glasear
3 cucharadas de leche
Una pizca de sal
Elaboración
En un bol grande mezclamos la harina, la sal y el azúcar. Añadimos la mantequilla cortada en dados y frotamos con las yemas de los dedos hasta que nos quede la mezcla como unas migas. Haremos un hueco en el centro.
En un bol pequeño desmenuzaremos la levadura fresca y la mezclaremos con un cuarto de la leche tibia hasta que nos quede un líquido homogéneo. Vertemos la mezcla en el hueco de la harina y añadimos el resto de la leche y el huevo. Nos quedará una masa pegajosa. Linda Collister dice que vayamos añadiendo harina (de cucharada en cucharada) hasta que no esté pegajosa… mi recomendación es no añadir harina. Sí, al principio la masa estará… bastante pegajosa, pero con el amasado francés, en unos 10 minutos (amasado a mano), tendrá una textura fantástica, elástica, sedosa y homogénea, sin haber tenido la necesidad de ponerle ni un gramo más de harina. Lo dejo a vuestra elección.
En cualquier caso, cuando la masa esté lista es el momento de engrasar ligeramente un bol grande y dejarla fermentar tapada con un plástico y un trapo en un lugar cálido hasta que haya doblado su volumen, 1h aproximadamente (a mí hoy me ha costado 1h 30’).
Cuando ya haya doblado su volumen la volcaremos sobre nuestra superficie de trabajo muy ligeramente enharinada y la dividiremos en tantas porciones como panecillos queramos. A mí me han salido 8 panecillos de unos 85-90 gr aproximadamente. Les daremos forma redonda bien fuerte, dejándolos muy lisos. Los iremos colocando bien separados en la placa de hornear, que habremos forrado con un poco de papel de horno. Las aplanamos ligeramente y envolvemos la placa con una bolsa grande de plástico. La inflamos, la cerramos, la cubrimos con un trapo y dejamos levar nuevamente unos 45 minutos – 1 hora, hasta que los panecillos casi hayan vuelto a doblar su volumen.
Aprovecharemos  este tiempo para precalentar nuestro horno a 230°C.
Cuando ya estén en su punto los pincelaremos ligeramente con la leche mezclada con el punto de sal y los espolvorearemos con las semillas de sésamo.
Ya es el momento de meternos en el horno durante 5’. Pasados estos primeros 5’ bajaremos la temperatura del horno a 200°C y los seguiremos horneando otros 5-10’ (en mi caso 7’), hasta que estén firmes y doraditos.
Ya solo nos queda sacarlos del horno y dejarlos enfriar sobre una rejilla. Para mantener las cortezas blanditas los dejaremos enfriar tapados con un paño seco. Este es el resultado:




Et c’est tout! Están riquísimos y puedes hacerlos el mismo día que quieras servirlos. Ah, y también puedes congelarlos para tenerlos siempre listos si surge la necesidad J. ¿Os animáis?
Enviada a YeastSpotting

domingo, 3 de febrero de 2013

Buttermilk Biscuits and Oat and Bran Cookies

¿Habéis visto qué sol más fantástico ha aparecido hoy en el cielo? Sí, es cierto, acompañado de viento, pero ¿habéis visto el solete? A mí me ha dejado totalmente fascinada y de un buen humor espectacular J. Tal vez también haya ayudado el hecho de que por fin he sido capaz de levantar la mirada de mis apuntes para disfrutar de una buena taza de té y de una mañana más tranquila de lo habitual…
Ha sido una semana diferente. En un golpe de efecto, me cogí unos días en el despacho y, acompañada de mi media naranja, me lancé a la carretera. Objetivo: tierras andaluzas! Estuvimos un par de días disfrutando de familia y amigos, pero lo bueno siempre acaba pronto y el miércoles ya estábamos volviendo. El trabajo y el primer parcial de Ortomolecular me esperaban ansiosos…
Pero hoy es domingo y no hay nada mejor para disfrutar del fin de semana que algún regalo para el alma recién horneado. Y eso es lo que os traigo, un pedazo de cielo que podéis acompañar con dulce o con salado: Buttermilk biscuits!
Si no los habéis probado nunca seguro que os robarán el corazón. Son fáciles, rápidos de preparar y están la mar de ricos. Aquí os dejo la receta.
Buttermilk Biscuits (receta de Weekend Bakery)



Ingredientes (para unos 12):
350 gr harina de todo uso
7 gr sal
12 gr impulsor (baking powder)
¼ cucharadita (tsp) bicarbonato sódico
15 gr azúcar
115 gr mantequilla sin sal fría cortada en cubos
220 gr buttermilk aproximadamente
Elaboración:
En un bol grande mezclamos la harina, el impulsor, el bicarbonato sódico, la sal y el azúcar. Añadimos los cubos de mantequilla bien fría y lo mezclamos. Nos quedará una apariencia como de migas con trocitos de mantequilla del tamaño de mini guisantes (yo me ayudo de un tenedor J). En este punto ya podemos añadir unos 150 gr de buttermilk e ir mezclando. La masa se irá uniendo sin necesidad todavía de amasar. Iremos añadiendo buttermilk hasta que ya no queden ingredientes sueltos. En mi caso utilicé los 220 gr, pero mejor si la vamos añadiendo poquito a poco. Nos quedará una masa un poco pegajosa. El secreto está en no manipularla en exceso ya que nos interesa que conserve una consistencia ligera.
Es el momento de volcar nuestra masa sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada (solo ligeramente!). Con las manos también enharinadas iremos dando forma de rectángulo a nuestra masa y la doblaremos como si fuese una carta. Giramos 90°C nuestra masa y volveremos a hacer el mismo proceso, es decir, le daremos nuevamente forma de rectángulo y la volveremos a doblar como si fuese una carta. Una vez hecho esto, ya podemos estirar por última vez nuestra masa dándole forma rectangular y dejándola de unos 2,5 cm de grosor.
Con la ayuda de un cortapastas redondo ves cortando la masa. También puedes hacerlos de forma cuadrada, como más te guste. Ves colocándolos en la bandeja del horno, debidamente forrada con papel de hornear. Cúbrelos con papel film y déjalos descansar durante unos 15 minutos.
Aprovecha ese tiempo para precalentar el horno a 230°C.
Opcionalmente puedes pintarlos con un poco de mantequilla justo antes de meterlos en el horno.  Hornéalos unos 13-16 minutos sin quitarles el ojo de encima ya que se nos pueden tostar muy fácilmente. Sírvelos calientes. Si prefieres mantenerlos calentitos un poco más tan solo tienes que cubrirlos con un trapo después de hornearlos. La buena noticia es que también puedes congelarlos. Para que vuelvan a estar igual de deliciosos tan solo tendrás que darles un punto de horno o directamente ponerlos sobre el tostador durante unos minutos. Este es el resultado:




Y luego están las Oat and Bran Cookies, que tal vez no sean tan glamourosas, pero también nos pueden servir de snack saludable si nos ataca el gusanillo entre horas. Puedes comerlas solas o con una loncha de pavo braseado… a tu elección! Aquí os dejo la receta:
Oat and Bran Cookies (receta de The Australian Women’s Weekly)
Ingredientes (para unas 30 galletas):
150 gr harina de todo uso
60 gr salvado de trigo
60 gr copos finos de avena
½ cucharadita (tsp) bicarbonato sódico
60 gr mantequilla sin sal, cortada en cubos
110 gr azúcar
1 huevo (L)
2 cucharadas (tbsp) de agua, aproximadamente
Elaboración:
Muele ligeramente los copos de avena y mézclalos con la harina, el salvado, el bicarbonato sódico y la mantequilla hasta que os quede como unas migas. Añade el azúcar, el huevo y el agua suficiente para formar una masa firme. Amásala un poco sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Cuando ya esté lista forma una bola, cúbrela con papel film y déjala reposar durante unos 30 minutos en la nevera.
Ya es momento de precalentar el horno a 160°C con ventilador y de forrar la bandeja del horno con un poco de papel de hornear.
Divide la masa en dos partes. Coge cada una de las partes y ponlas entre dos papeles vegetales. Con la ayuda de un rodillo ves estirando la porciones de masa hasta que te queden de un grosor de unos 5mm. Con la ayuda de un cortapastas ves cortando la masa y ves colocando las galletas en la bandeja de hornear un poco separadas entre sí. Hornéalas durante unos 15 minutos. Cuando estén listas déjalas enfriar sobre una rejilla. Este es el resultado:




Et c’est tout! Espero que os animéis con alguna de las dos recetas, y ¡have a nice week!
Recipes in English
Buttermilk Biscuits (Weekend Bakery)
Ingredients
350 g all purpose flour
7 g salt
12 g baking powder
15 g sugar
115 g cold butter in cubes
About 220 g buttermilk
Butter for brushing tops, optional
Method
In a big bowl combine flour, baking powder, baking soda, salt and sugar. Add the cold butter in cubes and very coarsely rub it into the flour, making sure there are plenty of pea size morsels of butter in the mixture. Add 150 g of the buttermilk, stir with the back of a kitchen knife until it just comes together. The dough should come automatically together while stirring, without kneading, and there should be no crumbs left on the bottom of the bowl.  Add more buttermilk to absorb all the morsels and crumbs until you have a shaggy mass.
Turn the dough out on a floured work surface. With floured hands, gently pat the dough into a rectangle. Fold the dough into thirds, letter style. Rotate the dough 90 degrees and again shape the dough into a rectangle and fold into thirds. Pat again the dough into a rectangle making sure it is about 2.5 cm thick.
Preheat your oven to 230°C.
Cut out round or square shapes. Put them on a lined baking tray. Cover the biscuits with floured clingfilm and leave to relax for about 15 minutes.
Now brush the tops of the biscuits with butter if you like. Put the tray in the oven. The biscuits take about 13-16 minutes of baking. Keep a close eye on them; they should be pale to golden brown in color. Remove from the oven and serve warm.
Oat and Bran Cookies (The Australian Women’s Weekly)
Ingredients (makes 30)
150 g all purpose flour
60 unprocessed bran
60 g rolled oats
½ teaspoon bicarbonate of soda
60 g butter, chopped
110 g caster sugar
1 egg
2 tablespoons water, approximately
Method
Process flour, bran, oats, soda and butter until crumbly. Add sugar, egg and enough of the water to make a firm dough. Knead dough on lightly floured surface until smooth. Cover and refrigerate 30 minutes.
Preheat oven to moderate (180°C/160°C fan-forced). Line oven trays with baking paper.
Divide dough in half. Roll each half between sheets of baking paper to about 5mm thickness. Cut dough into 6-7cm rounds. Place on trays 2cm apart. Bake about 15 minutes. Stand cookies on trays 5 minutes and transfer to wire rack to cool.

domingo, 27 de enero de 2013

Muffins de mermelada de naranja y almendras

Menuda semanita más completa… hemos tenido viento, lluvia, más viento y más lluvia, así que sí, esta primera semana motera ha sido un poco más complicada de lo deseado…, vamos, que no puedo decir que me haya aburrido J. Luego le sumamos las clases, las prácticas de nutrición, las locuras varias del despacho, la primera revisión de mi coche, la primera revisión de la moto de mi media naranja, pasar la ITV de la mía (cuestiones del kit de limitación…)… y demás cuestiones domésticas, y tenemos una semana totalmente gloriosa. Pero lo mejor llegó el viernes por la noche cuando mi pobre nevera (que sí, ya tiene una edad…) empezó a pitar de un modo un tanto sospechoso… hasta que finalmente decidió que era el momento de dejarnos: ¡Pánico!
La buena noticia es que solo se murió el motor de la nevera propiamente, pero el del congelador sigue vivito y coleando (y menos mal, porque en el congelador no cabe un alfiler), la mala es que de todos modos me he tenido que comprar una nueva, ya que la reparación del motor no me salía a cuenta. Por suerte, al menos ayer por la mañana salió un solete estupendo con el que apetecía ir a dar una vuelta, así que me puse mi mejor sonrisa y nos lanzamos a por el último (pero no menor) gasto de la semana J. Y sí, ya tengo nevera nueva!!!! Qué rapidez, ¿verdad? Mañana lunes la tendré instalada en mi cocina, así que ha sido menos dramático de lo que parecía.  
Pero ya que estoy hablando de mi cocina, y como tenía que gastar algunas cosillas que andaban por la nevera (cualquier excusa es buena), me he puesto el delantal y he preparado unos fantásticos muffins de mermelada de naranja y almendras J que seguro que os encantarán. Me pirra ver cómo van subiendo en el horno mientras se va impregnando la casa de un fabuloso olor a naranja… ummmm, riquísimas. Aquí os dejo la receta:
Muffins de mermelada de naranja y almendras (receta de The Australian Women’s Weekly)



Ingredientes
300 gr harina normal
13,3 gr impulsor (baking powder)
125 gr mantequilla cortada a trocitos
80 gr almendra fileteada o en trocitos
150 gr azúcar
1 cucharada (tbsp) ralladura de piel de naranja
125 gr mermelada de naranja
2 huevos L, ligeramente batidos
125 gr leche (en mi caso, semidesnatada)
20 gr almendra en trocitos o fileteada extra para decorar
Elaboración
Es una receta realmente rápida, así que lo primero que vamos a hacer es precalentar nuestro horno a 200°C y engrasar un molde de muffins (de 12 agujeros).
En un bol mezclamos la harina con los trocitos de mantequilla (yo lo hago con un tenedor, como cuando preparo la masa de los scones) hasta que queden como migas. Añadimos los trocitos de almendra, el azúcar y volvemos a mezclar. Una vez integrados, añadimos la mermelada, los huevos ligeramente batidos y la leche y lo mezclamos todo bien.
Vamos rellenando los huecos de nuestro molde y le ponemos por encima unos trocitos más de almendra para decorar.
Ya solo nos queda meterlas en el horno durante unos 20 minutos aproximadamente. Ahora ya solo nos queda desmoldarlas y dejarlas reposar sobre una rejilla hasta que se templen o hasta que estén totalmente frías (dependiendo de tu fuerza de voluntad!) En solo 30 minutos tendrás listos unos espectaculares muffins que le levantarán el ánimo a cualquiera. Este es el resultado:





Et c’est tout! Os animáis? De mi cocina han volado J!
Ah, antes de que me olvide! Eso de preparar listas con cosas que quieres hacer para el año próximo no va conmigo, pero sí es cierto que llevaba algún tiempo pensando en subir alguna de las recetas también en inglés, más que nada para facilitar las cosas a las visitas que llegan de cualquier otro punto del mundo, así que aquí os dejo la primera!
Marmalade almond muffins (recipe in English)
Ingredients
300g flour
13,3g baking powder
125g butter, chopped
80g flaked almonds
150g caster sugar
1 tbsp grated orange rind
125g orange mamalade
2 eggs (L), lightly beaten
125g milk, in my case, semi-skimmed
20g flaked almonds, extra
Method
First of all, preheat your oven at 200°C (moderately hot) and grease a 12 hole (80ml capacity) muffin tray.
Stir flour into large bowl, rub in butter. Stir in nuts, sugar and rind. Then add marmalade, eggs and milk.
Finally, spoon mixture into prepared tray and sprinkle with extra nuts. Bake in moderately hot oven (200°C) about 20 minutes.

domingo, 20 de enero de 2013

Bake the World: Lavash Crackers


¡Y sigue lloviendo! 

Cuando ayer abrió el ojo amenazaba, pero a media mañana ya se lanzó el temporal y ahí que sigue… y mi nevera vacía, porque como ya os podéis imaginar, con este tiempo quién podía tener ganas ayer de salir a comprar!
Por otro lado, lo muy positivo de estos días grises, lluviosos y fríos es que se está de muerte en casa, bien tapadita con una manta y con un tazón de té bien caliente alegrándote el alma, y si eso lo aderezamos con una buena compañía… un día perfecto!
Siento haber tardado tanto en volver a dar señales de vida, pero han sido unas semanas un poco… atareadas, por decirlo finamente. Lo positivo, en cualquier caso, es que ya me he quitado de encima uno de los parciales del curso de nutrición, me ha dado tiempo de entregar un par de trabajos y sí, además, finalmente justo después de Reyes, me saqué el carnet de moto! Y claro, una vez aprobado el examen solo había una cosa más que hacer J! Así que sí, ya somos un miembro más en la familia. No os voy a aburrir con modelos ni marcas, don´t panic, tan solo os diré que mi nueva compañera es realmente gloriosa J!
Pero volvamos a la cocina. Nuevamente creía que no me iba a dar tiempo a llegar al reto de este mes de Bake the World, pero, por suerte, al final me he animado a encender el horno y he logrado hacer mi entrega on time. Este mes el reto ha sido un pan realmente versátil e interesante como aperitivo. Se trata de una receta muy fácil de preparar y que da como resultado un pan crujiente, ideal para acompañar unos tacos de queso, unas aceitunas y una copa de vino. El lavash es un pan armenio que también encontramos en Irán y en prácticamente todo el Oriente Próximo, con algunas variaciones. También se parece mucho a otros panes del norte de África. Es similar a los manloush o manaeesh (Líbano), barbari (Irán), aiysh (Egipto), kesret o mella (Túnez)… Según nos cuenta Richard Reinhart en su fantástico libro El aprendiz de panadero, la principal diferencia entre todos ellos es el grosor de la masa y el tipo de horno en el que se cuecen. En el caso del lavash  el secreto para que quede bien crujiente es conseguir dejarlo tan fino como una hoja de papel. Luego, si queremos que los trozos nos queden más o menos uniformes, tan solo tendremos que cortar la masa antes de hornearla, pero también nos pueden quedar trozos irregulares muy vistosos partiendo el pan una vez horneado. Es cuestión de gustos! Si, en cambio, preferimos utilizar el lavash en versión bocadillo, enrollándolo, tan solo hemos de dejar la masa más gruesa y menos hecha, sin cortarla, de manera que mantenga su consistencia, pero sin llegar a romperse. Cuando vayamos a enrollar el lavash tan solo tendremos que humedecerlo un poco con agua y se ablandará en 3-5 minutos volviéndose una masa maleable. Aquí os dejo la receta:
Lavash crackers


Ingredientes (para una hoja del tamaño de una bandeja. Receta del libro El aprendiz de panadero)
190 gr harina panificable
4 gr sal marina
1,5 gr levadura seca instantánea (active dried yeast)
22 gr miel suave
14 gr aceite de oliva virgen extra
90-120 gr agua, a temperatura ambiente  (en mi caso 110 gr)
Para decorar
Semillas de lino, de amapola, de sésamo, pimentón picante, sal gordita, granos de anís.
Elaboración:
En un bol mezclamos la harina, la sal, la levadura, la miel, el aceite y el agua que haga falta para ligar todos los ingredientes, en mi caso unos 110 gr (aprox.). Cuando todos los ingredientes estén bien integrados ya podemos pasar nuestra masa a la superficie de trabajo sin enharinar. La trabajamos unos 10 minutos hasta que nos quede una masa fina, lisa y elástica, nada pegajosa. En este punto le daremos forma de bola y la dejaremos fermentar en un bol ligeramente engrasado, tapada con un plástico y un trapo durante unos 90 minutos, o hasta que doble su volumen.
Cuando la masa ya esté lista tan solo nos queda pasarla a nuestra superficie de trabajo, que habremos pulverizado ligeramente con aceite. La presionamos con los dedos para darle forma cuadrada y la espolvoreamos ligeramente con harina. Con la ayuda de nuestro rodillo la vamos estirando hasta hacerla bien fina. Cuando ya la tengamos del grosor adecuado la tapamos con un trapo y la dejamos reposar unos cinco minutos.
Aprovechamos para ir precalentando el horno a 175°C.
Cogemos una bandeja de horno y la forramos con papel de hornear. Con mucho cuidado pasamos nuestra masa a la bandeja, cortando lo que sobre, y la pulverizamos con un poco de agua. Ya podemos decorarla como más nos guste. En mi caso le puse semillas de lino, de sésamo, de amapola, anís en grano y pimentón picante. Por encima le puse una pizca de sal gorda y al horno! Puedes cortar la masa antes de meterla en el  horno, si quieres tener trozos uniformes, o directamente romper la masa una vez ya esté horneada, a tu elección.
Una vez en el horno tan solo deberás esperar unos 15 minutos aproximadamente. Si tu masa es muy fina la tendrás lista un pelín antes. Cuando esté cocida ya podemos retirarla del horno y dejarla enfriar. Una vez fría, y si no la habías cortado antes, es el momento de romperla en trozos y de ponerla en la mesa. Ya verás cómo desaparece! Aquí os dejo el resultado:




Et c’est tout! Ya veréis cómo os encanta!
Enviada a YeastSpotting

domingo, 6 de enero de 2013

Y para acabar… Roscón de Reyes relleno de mazapán!

Ayer por la noche caí desplomada en la cama… más que dormirme creo que me morí, momentáneamente claro, porque por suerte esta mañana he vuelto a abrir el ojo J! Ha sido una semana intensa, de mucho trabajo y poco tiempo libre, así que ayer cogí a mi media naranja y le pedí un largo paseo por Barcelona para aprovechar el maravilloso solete que despuntaba ya de bien temprano. Tomamos un fantástico café en un rinconcito de la ciudad y luego nos acercamos al mercado de las Corts a por la fruta escarchada para el tradicional Roscón de Reyes que me tocaba preparar por la tarde, es lo que tiene esto de ser la cocinillas de la familia… que te “caen” todos los postres de todas las celebraciones habidas y por haber J!
Una vez bien definida mi “tarea” andarse con remilgos no tenía mucho sentido, más si tenemos en cuenta la ingente cantidad de polvorones, mantecados y demás dulces que se ha zampado mi familia estas Navidades, así que, ¿¿qué mejor para despedir las fiestas que un buen Roscón de Reyes… relleno de mazapán??  En casa siempre habíamos comprado los roscones hasta que el año pasado me iluminé y decidí probar suerte. La verdad es que quedó la mar de esponjoso y suave así que este año tenía claro que volvía a repetir receta. La única variación que he hecho con respecto a la receta original es que le he puesto la mitad de la levadura fresca que indicaba y he dejado la masa fermentando durante toda la noche bien tapadita en la despensa para que fuese subiendo muy poquito a poco, de manera que por la mañana tan solo queda decorarlo y meterlo en el horno… ummmmm, delicioso y realmente fácil! Aquí os dejo la receta:
Roscón de Reyes relleno de mazapán (para dos Roscones pequeños)



Ingredientes
Para la esponja:

90 gr harina de fuerza
60 gr agua
12 gr levadura fresca
Elaboración de la esponja:
Cogemos todos los ingredientes y los mezclamos. Amasamos un poco y hacemos una bola. La cubrimos con un plástico y un trapo y la dejamos hasta que haya doblado su volumen.
Para la masa:

230 gr harina de fuerza
30 gr mantequilla fría
60 gr azúcar
60 gr huevo
25 gr agua (yo le añadí un poco más ya que mi harina tenía bastante fuerza)
3 gr sal
Un chorrito de ron
Para el mazapán:
200 gr azúcar
200 gr almendra en polvo
1 clara de huevo
Para decorar:
Fruta escarchada
Azúcar perlado
Almendra fileteada o en trozos
Elaboración:
Mezclamos todos los ingredientes, excepto la mantequilla, y le añadimos la esponja que habremos cortado en trozos. Lo amasamos todo junto hasta que empiece a tomar forma. En este punto será el momento de añadir la mantequilla fría en dados. Al principio nuestra masa se tornará bastante pastosa por la mantequilla, pero en solo unos minutos de amasado, la mantequilla quedará integrada y nuestra masa se irá haciendo cada vez más elástica y fina. Cuando nuestra masa ya esté lista la taparemos con un plástico y un trapo y la reservaremos.
Es hora de preparar nuestro mazapán. Tan solo tendremos que mezclar en un bol el azúcar con la almendra en polvo y la clara de huevo. Cuando se nos haga una pasta homogénea (ni muy blanda ni demasiado dura) la dejaremos reposar un rato.
Ya podemos volver a coger nuestra masa para formar un Roscón grande, o, en mi caso, dos Roscones más pequeños. Para hacerlo tan solo tendremos que dividir la masa en dos. Taparemos una de las mitades para que no se nos seque y estiraremos la otra con nuestro rodillo intentando darle forma de rectángulo. Cuando ya esté finamente estirada cogeremos la mitad del mazapán y le daremos forma cilíndrica de la misma longitud que nuestra masa. Lo ponemos sobre la masa en un extremo, esconderemos dos figuritas, una haba y un rey, y lo empezaremos a enrollar. Cuando ya esté totalmente enrollada la dejaremos reposar unos minutos bien tapadita, el tiempo que tardemos en repetir la misma operación con la otra mitad de masa y de mazapán. Llegado este punto cogeremos la primera masa, la estiraremos un poco más y le daremos forma circular. Esconderemos una de las puntas dentro de la punta opuesta para que no se note en exceso la junta de nuestro Roscón. Repetimos la operación con la otra porción de masa.
Cuando los tenemos ya formados es el momento de pintar nuestros roscones con huevo batido y de cubrirlos con un plástico y un trapo para dejar reposar en un lugar fresquito de vuestra casa, en mi caso en la despensa, durante toda la noche. A la mañana siguiente lo primero será precalentar el horno a 180°C. Hecho esto, ya podréis ir a por vuestros roscones, los cuales habrán doblado su volumen y ya estarán listos para ser decorados. Tras darles una nueva capa de huevo batido los puedes decorar como más te guste. En casa les ponemos fruta escarchada, almendra y azúcar perlado.
Cuando el horno ya esté listo tan solo nos quedará hornear nuestros roscones durante unos 14 minutos con ventilador sin quitarles el ojo de encima, ya que se doran muy rápidamente. Si veis que toman demasiado color siempre podéis cubrirlos con un poco de papel de aluminio. Este es el resultado:




Et c’est tout! La verdad es que es una masa muy fácil de preparar y que da un resultado realmente rico. Hay mil variaciones de Roscón de Reyes y el más tradicional es el que también lleva un poco de agua de azahar…, pero en casa no acostumbro a usarlo. En cualquier caso, lo que no pueden faltar son las figuritas J. Y ya sabéis, al que le toque el Rey debe ser coronado y al que le toque la haba… pues se queda sin tener que pagar el Roscón! Es lo que tiene hacerlos caseros, que todo el mundo gana!
Enviada a YeastSpotting.

martes, 1 de enero de 2013

Pan Rústico Francés y Feliz Año 2013!!!

Qué de días han pasado desde el Panettone… parece una eternidad… Pero ya estoy de vuelta y sí, ya se han pasado los momentazos gastronómicos críticos de estas fechas, bueno, a decir verdad, todavía nos queda el día de Reyes, pero mejor no pensarlo J!
Espero que ayer consiguieseis acabaros las uvas a tiempo, yo, para no variar, no lo conseguí, pero teniendo en cuenta que nunca lo logro por culpa de mis ataques de risa “entreuvas”… qué mejor manera de empezar cualquier año, ¿verdad?
Dicen que hoy es un buen día para la reflexión, para hacer balance y para asentar los nuevos propósitos. Para seros del todo sincera no soy de esas personas con listas interminables de deseos para el nuevo año. Solo le pido seguir rodeada de aquellos a los que quiero, despertándome cada mañana con los juegos de las dos reinas de la casa y con la sonrisa de mi media naranja desperezándose a mi lado y, si eso lo podemos aderezar con un trabajo que, aunque a veces me vuelve un poco loca, me encanta y con alguna que otra escapada al monte, nuestro día a día seguirá siendo genial!
Y ¿qué mejor manera de empezar este 2013 que encendiendo nuestro horno? Hoy os traigo un pan fantástico para cualquier situación. Para acompañar una sopita caliente, un poco de cocido… o sencillamente para mojar en un poco de aceite de oliva virgen extra… creedme, no os podréis resistir J! Es muy fácil de preparar y tan solo os pide una cosa: un poco de planificación. Lleva un prefermento, que le aportará el sabor y la humedad perfecta, y que tiene que prepararse unas horas antes, entre 12 y 16 horas dependiendo de la temperatura ambiente. En verano os subirá mucho más rápidamente y en invierno necesitará un poquito más de tiempo. Aquí os dejo la receta:
Pan rústico francés con poolish (para un pan grande de unos 750 gr o dos más pequeños)



Ingredientes poolish
100 gr de harina panificable de semifuerza
50gr de harina integral fina (en mi caso, ecológica y molida a la piedra)
50 gr de harina de centeno integral fina (en mi caso, ecológica y molida a la piedra)
200 gr de agua a temperatura ambiente (si hace calor, la pondremos fría)
Una punta de levadura fresca (del tamaño de una lenteja o un poco más pequeña)
Elaboración del poolish
Disolvemos la levadura en un poco de agua. Cuando ya esté totalmente disuelta le añadiremos el resto del agua.
En un recipiente de cristal grande mezclaremos las harinas y añadiremos el agua con la levadura disuelta. Remover enérgicamente hasta que nos quede una crema fina y sin grumos. Lo dejaremos fermentar tapado a temperatura ambiente hasta que prácticamente triplique su volumen y esté lleno de burbujas, unas 12-16 horas dependiendo de la temperatura del rincón donde lo dejéis reposar.
Ingredientes masa final
Todo el poolish
300 gr de harina panificable de semifuerza
150 gr de agua a temperatura ambiente
9 gr de sal
3 gr de levadura fresca
Elaboración
En un bol grande mezclaremos el poolish con las harinas y el agua. Nos quedará una mezcla blanda y pegajosa. La dejaremos reposar durante unos 20 minutos tapada con un plástico y  un trapito. Pasados los 20 minutos incorporaremos la sal y la levadura fresca y lo amasaremos unos 10 minutos, con el amasado francés, hasta que nos quede una masa elástica, suave y muy fina. 
Formaremos una bola y la dejaremos descansar en un bol limpio ligeramente untado con aceite tapada con un plástico y un trapo durante unas 2h 30’. Para darle fuerza a nuestra masa le haremos dos pliegues durante este reposo en bloque, uno cada 50 minutos. Cuando ya haya pasado este primer reposo es momento de decidir si queremos seguir con el paso siguiente o si preferimos dejarlo en la nevera durante toda la noche para hornearlo por la mañana. A mí me encanta esta opción, de manera que al día siguiente tengo el pan recién horneado para la hora de comer J. Si os decantáis por esta opción al día siguiente sacad la masa de la nevera y dejadla atemperar durante 1 hora antes de darle forma.
Una vez ya ha pasado el reposo en bloque es hora de darle forma de pan redondo o, si lo preferís, de dividir nuestra masa en dos para hacer dos panes redondos más pequeños o dos batards. Cuando ya tienen la forma que queremos es el momento de dejarlo(s) fermentar con el pliegue hacia arriba en una couche cubierto(s) con un plástico y un trapo de algodón, durante 1h-1h 30’, o hasta que la masa haya doblado prácticamente su volumen.
Mientras va fermentando es el momento de precalentar nuestro horno a 250°C con una placa de piedra sobre la bandeja. La piedra nos ayudará a alcanzar más temperatura, nos sellará rápidamente las bases de nuestros panes y favorecerá la creación de una fantástica costra J.
Cuando la masa y el horno están listos es el momento de girar ligeramente los panes para que el pliegue quede abajo, y de ponerlos sobre nuestra paleta. Les daremos un buen corte con nuestro lame y los pasaremos a la piedra caliente. Ha de cocerse con vapor a 250°C durante 10’. Pasado este tiempo bajaremos la temperatura del horno a 210°C y lo seguiremos horneando durante unos 60’, para un pan grande, o unos 50’ para dos panes más pequeños, hasta que estén bien cocidos y dorados. Ahora ya solo nos queda dejarlos enfriar sobre una rejilla antes de poder hincarles el diente. Este es el resultado:





Et c’est tout! Sin duda es uno de mis panes preferidos. Es fácil de preparar y el resultado es tremendo J!! ¿Os animáis?
Enviada a YeastSpotting