domingo, 28 de abril de 2013

Mirando por la salud: Pan de trigo y semillas de lino

¡Y  sigue lloviendo!
Hace ya casi tres horas que estoy en danza y todavía no he conseguido acabar esta entrada (con el consiguiente retraso en mi día de estudio :-)), pero es que sigue lloviendo y lo que más apetece es tomarse un buen tazón de cualquier té aromático y spicy, mientras me hacen compañía las dos reinas de la casa (… me está entrando complejo de almohada…, seguro que los que tengáis mascotas me entendéis perfectamente :-)).
Ha sido una semana un poco larga, para qué voy a mentiros. Caótica y compleja, pero la buena noticia es que al final todo salió bien y, creedme, no fue fácil… Y a mi horribilis semana también se ha unido un tiempo un tanto atormentado. La lluvia y el fresquito han vuelto a acompañarnos durante estos días, así que empiezo a notar cómo un resfriado me sigue de cerca… por ahora parece que le estoy dando esquinazo, pero ya veremos si consigo escaparme o la semana que viene vengo acompañada de un paquete de pañuelos y una nariz bien roja.
La parte positiva de estos días lluviosos y oscuros es que apetece una barbaridad quedarse en casa y poner el horno en marcha. En el estudio tengo un sinfín de libros de cocina, algunos de los cuales parece como si tan solo los tuviese para alegrarme la vista, ya que no logro animarme nunca a probar las recetas. Ese era el caso (fijaros que ya hablo en pasado!!) del libro de Dan Lepart Hecho a mano. Sí, ya sé que es un sacrilegio pero aunque hace ya más de dos años que lo tenía en casa, y aunque me lo he mirado y remirado infinidad de veces, nunca me había puesto con ninguna de sus recetas. Pero ayer llegó el momento. Volví  a repasar una a una sus recetas y todas ellas me parecieron realmente interesantes. La cuestión era con cuál empezar… Después de darle unas cuantas vueltas me decidí por uno que seguro que tenía que salir bien. Por suerte no me decepcionó y ahora podemos disfrutar de unas riquísimas rebanadas de pan de lino y trigo.
Me encantan las semillas de lino. Es un alimento que todo el mundo debería introducir en su alimentación de forma regular. Es un potente anticancerígeno. Asimismo nos ayuda a regular la presión y la función arterial. También resulta muy beneficioso gracias a la gran cantidad de fibra dietética que posee y gracias al hecho de que es la fuente vegetal más rica en ácidos grasos Omega 3. ¿Os animáis a probarlas? Aquí os dejo la receta para que no tengáis excusa:
Pan de lino y trigo (receta del libro Hecho a mano de Dan Lepard)



Ingredientes:
150 gr  harina de fuerza
100 gr harina integral
¾ cucharadita (tsp) sal marina fina
100 gr semillas de lino marrón
2 cucharaditas de polvo de malta molida
150 gr agua a 20°C (en mi caso, le añadí más agua, ya que mi harina de fuerza absorbe bastante)
1 cucharadita (tsp) de levadura fresca desmenuzada
Elaboración:
Cogemos un bol grande y mezclamos las dos harinas, la sal, las semillas de lino y la malta molida. Por otro lado, desliamos la levadura en el agua. Mezclamos los ingredientes secos con el agua con las manos hasta que se integren completamente los ingredientes y nos quede una masa ligera y pegajosa (si es necesario le añadiremos más agua). Tapamos nuestro bol y dejamos reposar la masa unos 10 minutos.
Pasado este tiempo volcaremos nuestra masa sobre la superficie de trabajo ligeramente engrasada con un poco de aceite. Amasaremos 10 segundos y le daremos forma de bola. Lavamos y secamos el bol y lo engrasamos ligeramente. Metemos nuestra masa en él y la dejamos reposar unos 10 minutos tapada. Pasado este tiempo volvemos a sacarla del bol, la amasamos un poco más y le volvemos a dar forma de bola. Es momento de dejarla reposar en el bol, tapada, durante aproximadamente una hora en un sitio templado (21-25°C).
Cuando la masa ya esté lista la pasaremos a nuestra superficie de trabajo muy ligeramente enharinada y la dividiremos en dos partes. A cada una de las partes le daremos forma de bâtard y las dejaremos reposar tapadas sobre la mesa durante unos 10 minutos. Pasado el reposo las estiraremos un poco más haciéndolas rodar un poco más, hasta que nos queden con la forma de una barra. Ahora ya podemos pasarlas a una bandeja ligeramente enharinada, taparlas con un paño y dejar que fermenten hasta que prácticamente hayan doblado su volumen.
Mientras van fermentando ya podemos ir precalentando nuestro horno a 210°C. 
Cuando nuestras barras ya estén a punto tan solo nos quedará pincelarlas con un poco de agua y meterlas al horno. Las hornearemos unos 25 minutos y después bajaremos la temperatura a 190°C y las seguiremos horneando unos 20 minutos más, hasta que cojan un bonito color dorado. Ahora ya solo tendremos que dejarlas enfriar sobre una rejilla antes de poder hincarles el diente. El resultado es un pan muy saludable ideal para comer en rebanadas en el desayuno. Como sucede con todos los panes ricos en semillas, lo ideal es comer un par de rebanadas a diario, más que comérnoslo como bocadillo. Es decir, mejor un poco a menudo que todo de una sentada :-)! Aquí os dejo mis rebanadas:





Et c’est tout! Ah, y además también podéis cortarlo y congelarlo, de manera que por las mañanas solo tengáis que meter un par de rebanadas en el tostador para volver a disfrutar de la misma textura que el día de horneado. ¿Os animáis?



Enviada a YeastSpotting

lunes, 22 de abril de 2013

Bake the World: Bagels!!


Este mes la propuesta de Bake the World me ha venido como anillo al dedo, ya que de hecho, mi sister me había pedido que se los preparase un día… Bagels!! Parece mentira, pero nunca me había animado con ellos, así que han sido todo un descubrimiento.

Mirad si nos han gustado que ya he repetido dos veces la receta :-). En la primera desaparecieron en un brunch dominical antes de poder echarles una foto, así que he tenido que volver a hacerlos, pero esta vez he conseguido salvar dos antes de que fuesen devorados. 

Los bagels son unos panecillos típicos de Nueva York que ya han logrado conquistar prácticamente a toda América. En realidad, sin embargo, nacieron en el sur de Alemania. Desde allí emigraron  y se convirtieron en un pan popular diario que ofrecían los vendedores callejeros.

Su textura esponjosa y su corteza brillante resultan de hervir ligeramente estos anillos de pan justo antes de ser horneados. Aquí os dejo la receta por si os animáis a probarlos:




Ingredientes (para 12 bagels; receta del libro Pan de Linda Collister)

500 gr harina de fuerza
2 cucharaditas sal marina
15 gr levadura fresca
250 gr agua tibia (en mi caso necesité unos 10 gr más)
2 cucharaditas de extracto de malta
1 huevo M (en mi caso L)
2 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra

Para acabar

1 cucharada de extracto de malta, para escalfar
Huevo batido con 1 cucharada de agua para glasear
Semillas variadas (sésamo, lino, amapola...)

Elaboración

Mezclamos en un bol grande la harina y la sal. En otro bol pequeño desmenuzamos la levadura fresca y la mezclamos con el agua tibia. Luego añadimos el extracto de malta. Removemos hasta que la levadura esté totalmente desleída. 

Vertemos esta mezcla en la harina junto con el huevo batido y el aceite. Mezclamos bien con la mano. Si vemos que la masa está un poco dura le añadiremos un poco de agua. La dejamos reposar cinco minutos. Pasado este tiempo la volcamos sobre nuestra superficie de trabajo (en mi caso sin enharinar) y la amasamos durante unos buenos 10 minutos hasta que nos quede homogénea y elástica. Cuando ya tenga la textura correcta la pasamos a un bol grande limpio debidamente engrasado y la tapamos con un plástico y un trapo para que descanse durante aproximadamente 1h-1h 30' (hasta que haya doblado su volumen).

Cuando ya haya levado la aplastaremos con los nudillos para desgasificarla y la volcaremos sobre nuestra superficie de trabajo (esta vez sí, ligeramente enharinada). La dividiremos en 12 porciones de unos 70-75 gr aproximadamente. Formaremos bolas y las dejaremos descansar 5 minutos tapadas con un paño seco. 

Tras estos 5 minutos aplanaremos las bolas ligeramente con las yemas de los dedos  e iremos haciendo un agujero en cada uno de ellos (introduciendo nuestro dedo índice enharinado y haciendo rotar la masa para agrandar el agujero). Hemos de tener en cuenta que el agujero se encogerá durante la cocción, así que intentaremos no hacerlos muy pequeños. 

Ya podemos ir precalentando nuestro horno a 200C. 

Cuando ya los tengamos todos los dejaremos reposar otros 15 minutos sobre una bandeja cubiertos con un paño seco. Mientras tanto pondremos una olla con agua y una cucharada de extracto de malta a hervir. Cuando los bagels ya hayan descansado sus 15 minutos los iremos pasando por el agua hirviendo de uno en uno (30 segundos por lado). Los retiraremos con la ayuda de una espumadera y los colocaremos sobre la placa del horno forrada con papel de hornear.

Cuando ya estén todos escalfados los pintaremos con el huevo batido con agua y los espolvorearemos con las semillas que más nos gusten. Ya solo nos queda hornearlos durante unos 20-25 minutos. Una vez doraditos los dejaremos enfriar sobre una rejilla. Se enfrían muy rápidamente así que el suplicio no durará mucho :-). 

Con queso crema, con salmón, con pavo braseado... ains... creo que pegan con todo. Os animáis a probarlos? Este es el resultado:





Et c’est tout!!! 

Enviada a YeastSpotting

domingo, 14 de abril de 2013

Un imprevisto: Galletas de coco y chocolate

(Scroll down for recipe in English)
Por fin lo he conseguido… ¡he acabado con mis muelas del juicio! Sí, ya sé que suena raro, pero es que mis muelas del juicio consideraron muy interesante el empezar a dar guerra prácticamente cuando llegué a la treintena. El año pasado di un salto mortal (como mínimo hemos de considerarlo así, si tenemos en cuenta el pánico que me produce el dentista) y me saqué dos de golpe, así que ya solo me quedaba una (la otra fue la única que me saqué durante los veinte) y el día elegido fue el viernes pasado. 

Siempre he considerado que hay cosas que mejor hacer en viernes, y ahora es cuando me diréis, “pero así te fastidias el fin de semana” y tal vez tengáis razón, pero para mí es mucho más fastidioso el tener que ir al despacho con la cara inflada como una patata, así que prefiero tener un par de días para enfriarme las mejillas con unos cuantos guisantes si es necesario. La buena noticia es que solo precisé de tan estimable ayuda el mismo viernes al volver del dentista, pero por lo demás ha sido realmente todo muy bien. Ni paracetamol me he tomado. Ay, ¡qué bien! (con suspiro de alivio incluido).
En cualquier caso, ¿qué es lo que pasa cuando alguien tiene que quedarse en casa convaleciente? Pues que siempre viene alguien para hacerte compañía (a mi media naranja le ha tocado trabajar…). Así que sí, yo sin poderme comer ni una tostadita por las mañanas, pero horneando para las visitas unas galletitas de chocolate y coco… ¿qué se le va a hacer?  Me encanta poder ofrecer algo con la taza de café. Y como estamos hablando de algo totalmente imprevisto tenían que cumplir con una característica esencial: estar listas en menos de 30 minutos. Sí, sí, como lo oís. Son unas galletas realmente ricas, con un suave sabor a coco y pequeños trozos de chocolate… ummmmm! Una tentación a la que no podréis resistiros. A mí me gusta hacerlas pequeñitas para poder ir picando cuando andamos por la cocina. Aquí os dejo la receta por si queréis animaros.
Galletas con chocolate y coco (para unas 40-50 galletas; receta del libro Chocolate de Donna Hay)


Ingredientes
125 gr mantequilla, en pomada
½ cucharadita (tsp) de extracto de vainilla
175 gr azúcar moreno
2 huevos
300 gr harina de todo uso, tamizada
1 cucharadita (tsp) de impulsor (baking powder)
75 gr coco desecado rallado
185 gr pepitas de chocolate (con leche o negro; en mi caso, negro). Si no tienes pepitas puedes coger chocolate y romperlo en trocitos pequeños.
Elaboración
Esto va a ser un visto y no visto, así que lo primero que tenemos que hacer es precalentar nuestro horno a 190 °C.
Batimos la mantequilla, la vainilla y el azúcar hasta que nos quede cremoso. Añadimos los huevos y seguimos batiendo. Cuando estén bien integrados añadimos la harina, el impulsor, el coco y las pepitas de chocolate (o los trocitos).
Cogemos una bandeja y la forramos con papel de hornear. Con la ayuda de una cucharita de postre vamos cogiendo la misma cantidad de masa y vamos formando bolitas. Las colocaremos separadas entre sí y las aplanaremos con la ayuda de las yemas de los dedos.
Ya solo nos queda hornear nuestra masa unos 10-12 minutos o hasta que estén doraditas. Si las prefieres más grandes, utiliza como medida una cuchara normal (tbsp) y te saldrán unas 35-30 aproximadamente. Tú decides! Déjalas enfriar sobre una rejilla antes de meterlas en un recipiente hermético. Aquí tenéis el resultado:



Et c’est tout! Hoy sí que ha sido rápido ¿verdad? Espero que os animéis porque os aseguro que le alegran la tarde (o la mañana) a cualquiera.



Chocolate chip cookies (recipe from Donna Hay’s book Chocolate)
Ingredients
125g butter, softened
½ teaspoon vanilla extract
175g brown sugar
2 eggs
300g plain (all purpose) flour, sifted
1 teaspoon baking powder
75 g desiccated coconut
185g milk or dark chocolate, broken into small chunks
Method
First of all, preheat the oven to 190°C.
Place the butter, vanilla and sugar in a bowl and beat until creamy. Beat in the eggs.
Stir through the flour (sifted), baking powder, coconut and chocolate.
Roll teaspoons (or tablespoons) of the mixture into balls. Place on baking trays lined with non-stick baking paper, allowing room for the cookies to spread, and flatten slightly.
Bake for 10-12 minutes or until lightly browned and cool on trays.

domingo, 7 de abril de 2013

Pan de pasas y nueces de macadamia

Sí, sí, sí, aprobé mis parciales, ¡los dos! Y logré llegar a tiempo para entregar mis prácticas. Definitivamente ha sido una  Semana Santa muy productiva. La parte menos positiva es que en quince días vuelvo a tener parciales y… que en diez tengo que entregar dos nuevas prácticas, pero ya me preocuparé de eso en otro momento, hoy todavía no. Porque todavía hace una tarde espléndida, porque todavía tengo tiempo para acurrucarme un rato en el sofá delante de una buena peli antes de ponerme a entrenar… en definitiva, porque todavía es domingo y pienso acabar de disfrutarlo :-).
Ayer nos pasamos el día de arriba abajo, pero hoy no, hoy tocaba preparar algo para compartir con vosotros y con los míos. Algo que poder ofrecer a mi media naranja cuando apareciese por la puerta después de participar en la carrera más concurrida de toda Europa (:-p).
Lo de elegir la receta a hacer es siempre la parte más divertida, ¿no os parece? Normalmente me gusta pajarear un rato por la blogesfera para ver las maravillas que cuelga la gente, después me vuelvo a mis libros para ojearlos un rato y por último me acerco a mi despensa a ver qué me inspira. Pero, para seros sincera, lo que más peso ha tenido esta vez en mi elección no han sido las mil tentaciones fáciles de encontrar, sino un tremendo excedente de pasas que había en uno de mis armarios. Sí, ya sé que no suena tan glamuroso como el inventarme que tuve un flechazo nada más ver una receta en algún sitio, pero es la pura realidad. ¿Qué aparece si sumamos una ingente cantidad de pasas con unas fantásticas nueces de macadamia? Un estupendo pan de pasas y nueces de macadamia típico de Australia. Teóricamente este pan tendríamos que prepararlo con pasas lexía, unas pasas australianas muy grandes, jugosas y rollizas, pero como os podéis imaginar las mías eran pasas de lo más comunes… aun así el resultado es realmente recomendable. Aquí os dejo la receta.
Ingredientes para un pan mediano (receta del libro Pan de Linda Collister)
450 gr harina de fuerza
1 cucharadita (tsp) sal marina
50 gr azúcar de caña dorado
75 gr mantequilla, en dados
125 gr leche tibia mezclada con 125 gr de agua tibia (en mi caso, tuve que ponerle más líquido, ya que mi harina de fuerza admite mucho agua, así que empecé con la cantidad indicada en la receta y luego le puse un poco más a ojo)
15 gr levadura fresca
200 gr pasas, preferiblemente lexía o de Málaga, sin los rabitos (o pasas comunes)
75 gr nueces de macadamia, ligeramente tostadas y groseramente picadas

Elaboración

En un bol grande mezclaremos la harina, la sal y el azúcar. Añadimos la mantequilla en dados y con la ayuda de las yemas de los dedos iremos frotando la mantequilla hasta que la mezcla tenga la consistencia de unas migas.

Desleiremos la levadura en la mezcla de líquidos y lo añadiremos todo en la mezcla de la harina. Debe quedarnos una masa de consistencia blanda y ligeramente pegajosa. Una  vez tenga esta consistencia la pasaremos a nuestra superficie de trabajo (sin enharinar) y la amasaremos con vigor, valiéndonos del amasado francés, hasta que nos quede una masa firme y muy elástica. Ahora viene el momento más… estresante. Es el momento de añadir las pasas y las nueces de macadamia. Os aviso, no será trabajo fácil el conseguir que todas esas pasas se distribuyan en nuestra masa… pero, don’t panic, con un poco de paciencia lo conseguiremos. Cuando nuestra masa ya esté lista es hora de pasarla a un bol limpio ligeramente engrasado, y de dejarla reposar cubierta con un plástico y un trapo en un lugar cálido libre de corrientes, durante una hora aproximadamente, o hasta que haya doblado su volumen.

Pasado ese tiempo volcaremos nuestra masa con la ayuda de una rasqueta sobre nuestra superficie de trabajo, esta vez sí, ligeramente enharinada y la aplastaremos ligeramente para desgasificarla. Hecho esto ya solo nos queda formar un cilindro con la masa y meterla dentro de nuestro molde de pan (para unos 450 gr).

Volveremos a tapar nuestra masa con un plástico y un trapito y la dejaremos descansar aproximadamente unos 45 min más (o 1h), hasta que nuevamente haya doblado su volumen

Aprovecha para precalentar el horno a 180°C.

Ha llegado el momento de meter nuestra masa en el horno y de hornearlo durante aproximadamente una hora. Si vemos que coge demasiado color podemos taparlo con un poco de papel de aluminio.  Ahora ya solo nos queda dejarlo enfriar sobre una rejilla. Necesitará un buen rato, así que también podéis prepararlo por la noche para degustarlo en el desayuno del día siguiente. ¡Es una auténtica tentación!

Aquí os dejo el resultado:





Et c’est tout! Si os gusta el pan suave y tierno… definitivamente, tenéis que probarlo!

Enviada a YeastSpotting

domingo, 31 de marzo de 2013

KOYΛΟΥΡΑΚΙΑ ΠΑΣΧΑΛΙΝΑ o lo que es lo mismo: Koulourakia paskalina!

¿Qué ya se ha pasado la Semana Santa? ¿Cómo? ¿Cuándo? Pero ¡si no me ha dado tiempo ni de darme cuenta! Esa podría ser una gran frase a escribir en la historia de mis últimos meses… Pero lo positivo es que hemos podido disfrutar de unos días más tranquilos, o al menos, de más horas juntos de lo habitual, así que no voy a quejarme.
Ayer, además tuvimos la gran suerte de disfrutar de un maravilloso sábado que tuvo a bien regalarnos un sol espléndido. Nos escapamos con mi sister a Ripoll para dar un paseo y para volver a disfrutar (creo que nunca logro cansarme) de las bellezas del lugar.  Visita obligada son Sant Joan de les Abadesses y su monasterio, para acabar más tarde en el propio Ripoll y su fantástica Santa María. Una auténtica maravilla.








Luego se truncó el hechizo y tuvimos que volver a casa… mi segundo parcial de ortomolecular me está esperando encima del escritorio… pero es que no se puede tener todo. Por suerte, todavía nos queda mañana…
Hoy el día ha sido bastante tranquilo. Mi sister ha venido a visitarnos y entre parloteo y parloteo han ido cayendo estas suaves y sencillas galletas. Las preparé anoche en un santiamén para poder picar algo con el café y la verdad es que son muy agradables.
Hay muchos tipos de galletas: las indecentes que llenan nuestras tardes lluviosas de indulgencia, las dulces requetedulces, las saladas, las que parecen mantequilla andante, las muy laboriosas, las extrafáciles, las adictivas… y luego están las que siempre se agradecen junto a una taza de leche. Pues bien, las que os traigo hoy son de estas últimas. Son sencillas, agradables, no demasiado dulces, pero tampoco saladas, no muy duras, aunque tampoco blandas… y con la medida perfecta para mojarlas en nuestro tazón :-)! El próximo día las prepararé con un poquito de anís… seguro que quedarán deliciosas…  Son unas galletas griegas típicas de Pascua, así que con esta receta nos despedimos por este año de la Semana Santa… ¡Qué poquito queda para el verano!
Aquí os dejo la receta:
Pastas de Pascua (Para unas 30-40 galletas. Receta del libro La cocina de Vefa)


Ingredientes
112,5 gr mantequilla en pomada
150 gr azúcar superfino
2 huevos
2 yemas de huevo
1,5 cucharaditas (tsp) extracto de vainilla
12,5 gr bicarbonato sódico
60 gr leche (semidesnatada en mi caso)
500 gr harina de todo uso
Elaboración
Lo primero que podemos ir haciendo es encender nuestro horno e irlo precalentando a 200°C.
Por otro lado cogemos una batidora eléctrica y batimos en un bol grande la mantequilla con el azúcar. Sin dejar de batir iremos añadiendo los huevos, de uno en uno, 1 yema y el extracto de vainilla.
Es el momento de acoplar el gancho de amasar. En un vaso mezclaremos el bicarbonato con la leche.
Sin dejar de batir nuestra masa iremos incorporando la mezcla de la leche en dos o tres tanzas alternándola con la harina. Nos tiene que quedar una masa fina y fácil de trabajar. Cuando ya esté lista la pasaremos a nuestra superficie de trabajo ligeramente enharinada e iremos haciendo porciones de masa con forma de cilindro del grosor aproximado de un dedo y de unos 20 cm de largo. Cuando ya tengamos los cilindros los cogeremos de uno en uno y los doblaremos por la mitad, los retorceremos (dándole forma de ocho) y los pasaremos a una bandeja debidamente forrada con papel de hornear.
Ya solo nos quedará pintar nuestras galletas con la yema que nos queda y dos cucharaditas (tsp) de agua.
Las hornearemos unos 20 minutos, hasta que nos queden doratidas y las dejaremos enfriar sobre una rejilla. Este es el resultado:



Et c’est tout! Espero que acabéis de pasar unas buenas vacaciones de Semana Santa!

viernes, 22 de marzo de 2013

Bake the World: Bebe uskrsne Primorski


Y ya ha pasado otro mes y se acerca Semana Santa, bueno, prácticamente la tenemos encima… y entre una cosa y otra también ha llegado el momento de volver a presentaros el resultado del reto que nos habían propuesto desde Bake the World para este mes de marzo: Bebe uskrsne Primorski, es decir, Muñecos de Pan de Pascua Croatas.
Es un pan croata típico de esta época del año, de hecho, suelen ponerse en el lugar de cada invitado en la cena de Pascua.
Se trata de una receta realmente fácil, con una masa muy agradecida, que podréis tener lista en tan solo una mañana. El resultado será un pan esponjoso y suave ideal también para cualquier desayuno o merienda. Los muñecos son en realidad unas trenzas la mar de graciosas coronadas con un huevo teñido. Quedan realmente divertidas y seguro que harán las delicias de los más pequeños de la casa. De todos modos, si lo de las caritas sonrientes no acaba de ser lo tuyo  siempre puedes hacer tan solo las trenzas :-). La masa te recordará a la del Challah, ya que se trata de una masa enriquecida, ligeramente dulce, que se prepara con levadura fresca. Aquí os dejo la receta:
Bebe uskrsne Primorski (receta de Cultura Croata )


Ingredientes:
2 tazas de leche (tibia)
21 gr de levadura fresca
2 huevos L batidos
½ taza de azúcar
½ taza de mantequilla en pomada
1 cucharadita de sal
6 tazas de harina común
12 grandes huevos duros coloreados (o la misma cantidad de huevos que trenzas quieras hacer)
Preparación:
Cogeremos la leche tibia y le añadiremos la levadura. Una vez esté totalmente integrada la levadura reservaremos la mezcla.
Por otro lado, cogeremos un bol grande y mezclaremos los huevos, el azúcar, la mantequilla y la sal. A continuación añadiremos la leche con la levadura y la mitad de la harina. Mezclamos bien. Una vez totalmente integrados los ingredientes seguiremos añadiendo la harina, poco a poco, hasta que nos quede una masa suave. En mi caso no me hizo falta toda la harina, sino que me sobró un poquito. Amasamos con brío, en mi caso me ayudé del amasado francés, hasta que nos quede una masa elástica y fina (una auténtica gozada!). Cuando ya esté en su punto la pasaremos a un bol grande ligeramente engrasado y la dejaremos reposar tapada con un plástico y un trapo en un lugar sin corrientes hasta que doble su volumen (1-2h).
Pasado el tiempo de levado volcaremos la masa con la ayuda de una rasqueta sobre nuestra superficie de trabajo ligeramente enharinada y la trabajaremos muy suavemente durante un par de minutos. Hecho esto tan solo nos queda dividir la masa en porciones del mismo peso. Yo hice porciones de unos 55 gr cada una aproximadamente, pero eso sí que lo dejo a tu total elección, dependiendo de cómo de grandes quieras hacer las trenzas. Una vez dividida la masa taparemos las piezas y las dejaremos reposar unos cinco minutos más.
Podemos aprovechar para ir precalentando nuestro horno a 200°C.
Ahora ya solo nos queda ir haciendo cilindros de la misma longitud e ir haciendo trenzas de tres cabos. Juntamos dos cilindros, poniéndolos uno a continuación del otro (___), y el tercero lo ponemos en medio mirando hacia abajo (l). Justo donde se juntan los tres cabos pondremos nuestro huevo, ya teñido, y empezaremos a trenzar. Os quedará como si los cabos “abrazasen” al huevo :-). Hacemos lo mismo con todas las porciones. En mi caso, hice algunos muñecos, pero también hice otras trenzas sin huevo o en forma circular… así que a vuestra elección.
Cuando ya los tengas todos vuelve a cubrirlos con un plástico y un trapito y déjalos reposar hasta que prácticamente hayan doblado su volumen. Ahora ya es el momento de pintar nuestros muñecos con un poco de huevo batido mezclado con una cucharada de agua y de meterlos al horno. Los hornearemos durante unos 10 minutos a 200°C y luego bajaremos la temperatura a 180°C y seguiremos horneándolos unos 15 minutos más. Si ves que cogen demasiado color puedes cubrirlos con un poco de papel de aluminio. Es un gustazo verlos crecer en el horno :-)!
Cuando ya estén listos ya podrás retirarlos del horno y dejar que se enfríen sobre una rejilla. Una vez fríos es el momento de dibujarles sus caritas. ¿Qué tal llevas la imaginación? Yo fatal, así que esa parte se la dejé a mi sister. Espero que os animéis ya que el resultado es una auténtica delicia. Aquí os dejo la prueba:




Et c’est tout! Como siempre, ha sido un placer aprender una receta nueva… ya estoy deseando ver cuál es el próximo reto.
Enviada a YeastSpotting
P.D. Para teñir los huevos tan solo tenéis que dejarlos en un poco de agua caliente, vinagre y colorante durante unos minutos. Más fácil imposible!

domingo, 17 de marzo de 2013

Algo saludable: Oat and Raisin Muffins

(Scroll down for recipe in English)
¡Y vuelve a llover!
La idea de ayer era levantarnos temprano e ir a dar una vuelta para despejarnos un poco… pero nuestro gozo en un pozo cuando al abrir el ojo vimos que se había levantado un importante vendaval.
Preparamos un buen desayuno y tras llenar nuestras sendas tripas nos empezó a entrar esa pereza de los días grises y fríos… así que nos quedamos en casita, sí, sí, todo el sábado encerrados… Seguramente suena un poco mal… pero en realidad fue mucho peor, en cuanto a productividad, pero mucho mejor a nivel personal. Os cuento. Tengo mi primer examen de dietoterapia y el segundo de ortomolecular. Como no podía ser de otra manera, se juntan en el tiempo, así que este fin de semana tocaba, sí o sí, encerrarse en casa para estudiar como una loca. Por este lado… el sábado fue muy poco productivo, porque si bien es verdad que nos encerramos en casa, también es verdad que no logré estudiar demasiado… qué pereza! Pero por otro lado, fue un sábado genial porque pude disfrutar de mi media naranja durante todo el día. Entre semana prácticamente no nos vemos así que intentamos pasar juntos el máximo de tiempo posible durante los fines de semana, así que por ese lado… una gozada de sábado :-)!
Pero claro, con tantas horas en casa… tenía que encender el horno, aunque para no sentirme demasiado culpable por estar “perdiendo” el tiempo tenía que preparar algo que fuera rápido… y ¿qué mejor que unos muffins? Me apetecía algo saludable, apto para todos los públicos, tanto para los golosos como para los que no lo son tanto y esta fue mi elección: Oat and Raisin Muffins, es decir, Muffins de Avena y Pasas. Suaves, esponjosas y con un puntito de humedad… ¡qué ricas! Aquí os dejo la receta:


Ingredientes (para 12 unidades) (receta del libro de Martha Day Baking)
85 gr de copos de avena
250 gr de buttermilk
120 gr de mantequilla, a temperatura ambiente
100 gr de azúcar moreno oscuro
1 huevo, a temperatura ambiente (L)
120 gr de harina
1 cucharadita (tsp) de impulsor (baking powder)
½ cucharadita (tsp) de bicarbonato sódico
¼ cucharadita (tsp) de sal
30 gr de pasas
Elaboración
Lo primero que tendremos que hacer poner los copos de avena en un bol junto con el buttermilk durante una hora. Si no tienes dónde comprar buttermilk (como es mi caso) tan solo tendrás que añadir una cucharadita de zumo de limón o de vinagre a 250 gr de leche. Mezclar y dejarlo reposar durante unos 10 minutos.
Por otro lado, aprovechamos para engrasar un molde de 12 muffins y para precalentar nuestro horno a 200°C.
Con unas varillas eléctricas batiremos la mantequilla y el azúcar hasta que nos quede una mezcla ligera y esponjosa. Añadiremos el huevo y volveremos a mezclar.
En otro bol tamizaremos la harina, el impulsor, el bicarbonato sódico y la sal. Añadiremos la mezcla de la mantequilla y la de la avena en dos veces (alternándolas). Por último, añadimos las pasas y volvemos a mezclar, pero esta vez, lo justo para integrar los ingredientes.
Ya solo nos queda rellenar los moldes hasta unas tres cuartas partes de su capacidad y meter en el horno durante unos 20-25 minutos o hasta que superen la prueba del palillo, es decir, hasta que al introducir un palillo este salga totalmente limpio. Cuando estén listas ya podremos sacarlas del horno y desmoldarlas para dejarlas enfriar totalmente sobre una rejilla. Este es el resultado:




Et c’est tout! Una receta fácil, rica y muy saludable. ¿Os animáis?
Oat and Raisin Muffins (makes 12) (recipe from Martha Day’s book Baking)
Ingredients
85 g rolled oats
250 g buttermilk
120 g butter, at room temperature
100 g dark brown sugar
1 egg, at room temperature
120 g flour
1 teaspoon baking powder
½ teaspoon bicarbonate of soda
¼ teaspoon salt
30 g raisins
Method
In a bowl combine the oats and buttermilk and let soak for one hour. If buttermilk is not available, add one teaspoon lemon juice or vinegar to milk. Let the mixture stand for a few minutes to curdle.
Lightly grease a 12 cup-muffin tin and preheat the oven to 200°C.
With an electric mixer cream the butter and sugar until light and fluffy. Beat in the egg.
In another bowl, sift the flour, baking powder, bicarbonate of soda and salt. Stir into the butter mixture, alternating with the oat mixture. Fold in the raisins. Do not overmix.
Fill the prepared cups two-thirds full. Bake until a skewer inserted in the centre comes out clean, 20-25 minutes. Transfer to a rack to cool.