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miércoles, 22 de mayo de 2013

Bake the World: Baguettes!


Este fin de semana sí, que sí, que me ha cundido! Y no era para menos porque los que tenemos la suerte de vivir en Barcelona también teníamos el lunes de fiesta así que he tenido un poco de ayuda por parte del calendario y me ha dado tiempo de hacer un poco de todo: escapadita relámpago con el cochecito, pasear, cenita con amigos, estudiar y ¿cómo no? ¡también cocinar!
Hoy tocaba publicar el nuevo reto de Bake the World , que para ser del todo sincera he de deciros que me ha encantado: baguettes!! Fue uno de los primeros panes que empecé a preparar cuando me animé a hornear pan en casa, así que cuando nos lo propusieron las chicas de Bake the World se me iluminaron los ojillos :-)! Como ya sabéis hay mil recetas por todas partes para preparar este tipo de barras… yo os traigo una que me enseñó Idris de Pan Baraka y que funciona a las mil maravillas.
Se entienden por baguettes unas barras de pan de unos 85 cm de largo y unos 240-250 gr de peso. En mi caso son más pequeñas porque no tendría cómo meter tan tremendas barras en mi horno… Gracias al amasado francés se producirán unas fantásticas y típicas burbujas de aire en el interior de la masa que os robarán el corazón. Son perfectas para preparar bocadillos, bruschettas o cualquier cosa que se os pase por la cabeza.
Si hablamos de baguettes no podemos más que asociarlas a Francia y especialmente a París donde incluso celebran un concurso anual donde distinguir a la mejor baguette de la ciudad… ¿No es fascinante? Pero eso sí, lo mejor es comerla el mismo día de horneado, ya que es un pan que pierde mucho con el paso de las horas. ¿Os animáis? Se trata de una receta muy fácil de seguir y que siempre, siempre, funciona :-). Ahí va:
Baguettes con poolish (amasado autolisis)


Ingredientes (para 4 baguettes de unos 180 gr aproximadamente o 3 de 240 gr)
Poolish
200 gr de harina de trigo de semifuerza blanca
200 gr de agua (a temperatura ambiente)
Una pizca de levadura fresca (el tamaño de una lenteja)

Disolvemos la levadura fresca en un poco de agua. Añadimos el resto del agua y la mezclamos con la harina. Removemos con ganas hasta que nos quede una crema fina sin grumos. Lo tapamos bien y lo dejamos fermentar hasta que prácticamente triplique su volumen y la mezcla esté llena de burbujas, unas 12-14 horas dependiendo de la temperatura ambiente.

Masa final
Todo el poolish anterior
300 gr harina de trigo de semifuerza  blanca
125 gr de agua (a temperatura ambiente)
10 gr de sal marina
5 gr de levadura fresca
Elaboración
Preparamos con antelación el poolish y lo dejamos fermentar hasta que esté listo.
En un bol grande mezclamos el poolish con la harina y el agua. Nos quedará una masa blanda y pegajosa. Tapamos el bol y dejamos reposar la mezcla unos 20 minutos. Pasado este tiempo incorporamos la sal y la levadura fresca, volcamos la masa sobre la superficie de trabajo (sin enharinar) y amasamos unos 10 minutos (aproximadamente), hasta que nos quede una masa muy fina, suave y elástica. La verdad es que es una gozada de masa... da gusto trabajarla y el amasado francés os ayudará a conseguir la textura ideal.
Cuando la masa ya esté lista es el momento de dejarla reposar en bloque durante dos horas haciendo un pliegue completo a la mitad del reposo. En este tiempo la masa doblará su volumen.
Pasado el tiempo de reposo en bloque volcaremos con suavidad nuestra masa, ayudándonos de una rasqueta, sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Dividimos la masa en 4 partes iguales y les damos forma de bola (muy suavemente). Las dejaremos descansar otros 20 minutos bien tapadas y con el pliegue hacia abajo.
Ahora ya es el fomento de dar forma a nuestra masa. Ponemos las bolas del revés (dejando el pliegue hacia arriba), las aplanamos ligeramente y las enrollamos de arriba a abajo, con una ligera presión para que cierren bien las juntas. Luego las haremos rodar estirándolas suavemente con las manos hacia los lados. Con cuidado vamos poniendo las barras entre las dobleces de nuestra couche bien enharinada con el cierre hacia arriba. Las taparemos y las dejaremos fermentar entre 45-60 minutos más a temperatura ambiente, hasta que la masa aumente una vez y 1/2 su volumen, sin dejar que crezcan demasiado ya que entonces no "greñarían" bien en el horno. Antes de que llegue este punto ya podemos ir precalentando nuestro horno a 250°C con piedra si la tenéis.
Cuando nuestras baguettes ya estén a punto para entrar en el horno las pasamos con cuidado, con el pliegue hacia abajo, sobre una paleta y les damos 3-4 cortes en diagonal con la ayuda de nuestro lame. Ya las podemos meter en el horno (en el que habremos puesto algún recipiente con agua para que se vayan cociendo con vapor). Con un pulverizador de agua tiramos rápidamente un poco de agua sobre las barras y las horneamos a 230-240°C unos 25-30 minutos, hasta que estén bien doradas y crujientes. Este es el resultado:






Et c'est tout! Ahora tan solo nos queda sacarlas del horno y dejarlas enfriar sobre una rejilla. ¿He conseguido tentaros? Espero que sí :-)!
Enviada a YeastSpotting

lunes, 22 de abril de 2013

Bake the World: Bagels!!


Este mes la propuesta de Bake the World me ha venido como anillo al dedo, ya que de hecho, mi sister me había pedido que se los preparase un día… Bagels!! Parece mentira, pero nunca me había animado con ellos, así que han sido todo un descubrimiento.

Mirad si nos han gustado que ya he repetido dos veces la receta :-). En la primera desaparecieron en un brunch dominical antes de poder echarles una foto, así que he tenido que volver a hacerlos, pero esta vez he conseguido salvar dos antes de que fuesen devorados. 

Los bagels son unos panecillos típicos de Nueva York que ya han logrado conquistar prácticamente a toda América. En realidad, sin embargo, nacieron en el sur de Alemania. Desde allí emigraron  y se convirtieron en un pan popular diario que ofrecían los vendedores callejeros.

Su textura esponjosa y su corteza brillante resultan de hervir ligeramente estos anillos de pan justo antes de ser horneados. Aquí os dejo la receta por si os animáis a probarlos:




Ingredientes (para 12 bagels; receta del libro Pan de Linda Collister)

500 gr harina de fuerza
2 cucharaditas sal marina
15 gr levadura fresca
250 gr agua tibia (en mi caso necesité unos 10 gr más)
2 cucharaditas de extracto de malta
1 huevo M (en mi caso L)
2 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra

Para acabar

1 cucharada de extracto de malta, para escalfar
Huevo batido con 1 cucharada de agua para glasear
Semillas variadas (sésamo, lino, amapola...)

Elaboración

Mezclamos en un bol grande la harina y la sal. En otro bol pequeño desmenuzamos la levadura fresca y la mezclamos con el agua tibia. Luego añadimos el extracto de malta. Removemos hasta que la levadura esté totalmente desleída. 

Vertemos esta mezcla en la harina junto con el huevo batido y el aceite. Mezclamos bien con la mano. Si vemos que la masa está un poco dura le añadiremos un poco de agua. La dejamos reposar cinco minutos. Pasado este tiempo la volcamos sobre nuestra superficie de trabajo (en mi caso sin enharinar) y la amasamos durante unos buenos 10 minutos hasta que nos quede homogénea y elástica. Cuando ya tenga la textura correcta la pasamos a un bol grande limpio debidamente engrasado y la tapamos con un plástico y un trapo para que descanse durante aproximadamente 1h-1h 30' (hasta que haya doblado su volumen).

Cuando ya haya levado la aplastaremos con los nudillos para desgasificarla y la volcaremos sobre nuestra superficie de trabajo (esta vez sí, ligeramente enharinada). La dividiremos en 12 porciones de unos 70-75 gr aproximadamente. Formaremos bolas y las dejaremos descansar 5 minutos tapadas con un paño seco. 

Tras estos 5 minutos aplanaremos las bolas ligeramente con las yemas de los dedos  e iremos haciendo un agujero en cada uno de ellos (introduciendo nuestro dedo índice enharinado y haciendo rotar la masa para agrandar el agujero). Hemos de tener en cuenta que el agujero se encogerá durante la cocción, así que intentaremos no hacerlos muy pequeños. 

Ya podemos ir precalentando nuestro horno a 200C. 

Cuando ya los tengamos todos los dejaremos reposar otros 15 minutos sobre una bandeja cubiertos con un paño seco. Mientras tanto pondremos una olla con agua y una cucharada de extracto de malta a hervir. Cuando los bagels ya hayan descansado sus 15 minutos los iremos pasando por el agua hirviendo de uno en uno (30 segundos por lado). Los retiraremos con la ayuda de una espumadera y los colocaremos sobre la placa del horno forrada con papel de hornear.

Cuando ya estén todos escalfados los pintaremos con el huevo batido con agua y los espolvorearemos con las semillas que más nos gusten. Ya solo nos queda hornearlos durante unos 20-25 minutos. Una vez doraditos los dejaremos enfriar sobre una rejilla. Se enfrían muy rápidamente así que el suplicio no durará mucho :-). 

Con queso crema, con salmón, con pavo braseado... ains... creo que pegan con todo. Os animáis a probarlos? Este es el resultado:





Et c’est tout!!! 

Enviada a YeastSpotting

viernes, 22 de marzo de 2013

Bake the World: Bebe uskrsne Primorski


Y ya ha pasado otro mes y se acerca Semana Santa, bueno, prácticamente la tenemos encima… y entre una cosa y otra también ha llegado el momento de volver a presentaros el resultado del reto que nos habían propuesto desde Bake the World para este mes de marzo: Bebe uskrsne Primorski, es decir, Muñecos de Pan de Pascua Croatas.
Es un pan croata típico de esta época del año, de hecho, suelen ponerse en el lugar de cada invitado en la cena de Pascua.
Se trata de una receta realmente fácil, con una masa muy agradecida, que podréis tener lista en tan solo una mañana. El resultado será un pan esponjoso y suave ideal también para cualquier desayuno o merienda. Los muñecos son en realidad unas trenzas la mar de graciosas coronadas con un huevo teñido. Quedan realmente divertidas y seguro que harán las delicias de los más pequeños de la casa. De todos modos, si lo de las caritas sonrientes no acaba de ser lo tuyo  siempre puedes hacer tan solo las trenzas :-). La masa te recordará a la del Challah, ya que se trata de una masa enriquecida, ligeramente dulce, que se prepara con levadura fresca. Aquí os dejo la receta:
Bebe uskrsne Primorski (receta de Cultura Croata )


Ingredientes:
2 tazas de leche (tibia)
21 gr de levadura fresca
2 huevos L batidos
½ taza de azúcar
½ taza de mantequilla en pomada
1 cucharadita de sal
6 tazas de harina común
12 grandes huevos duros coloreados (o la misma cantidad de huevos que trenzas quieras hacer)
Preparación:
Cogeremos la leche tibia y le añadiremos la levadura. Una vez esté totalmente integrada la levadura reservaremos la mezcla.
Por otro lado, cogeremos un bol grande y mezclaremos los huevos, el azúcar, la mantequilla y la sal. A continuación añadiremos la leche con la levadura y la mitad de la harina. Mezclamos bien. Una vez totalmente integrados los ingredientes seguiremos añadiendo la harina, poco a poco, hasta que nos quede una masa suave. En mi caso no me hizo falta toda la harina, sino que me sobró un poquito. Amasamos con brío, en mi caso me ayudé del amasado francés, hasta que nos quede una masa elástica y fina (una auténtica gozada!). Cuando ya esté en su punto la pasaremos a un bol grande ligeramente engrasado y la dejaremos reposar tapada con un plástico y un trapo en un lugar sin corrientes hasta que doble su volumen (1-2h).
Pasado el tiempo de levado volcaremos la masa con la ayuda de una rasqueta sobre nuestra superficie de trabajo ligeramente enharinada y la trabajaremos muy suavemente durante un par de minutos. Hecho esto tan solo nos queda dividir la masa en porciones del mismo peso. Yo hice porciones de unos 55 gr cada una aproximadamente, pero eso sí que lo dejo a tu total elección, dependiendo de cómo de grandes quieras hacer las trenzas. Una vez dividida la masa taparemos las piezas y las dejaremos reposar unos cinco minutos más.
Podemos aprovechar para ir precalentando nuestro horno a 200°C.
Ahora ya solo nos queda ir haciendo cilindros de la misma longitud e ir haciendo trenzas de tres cabos. Juntamos dos cilindros, poniéndolos uno a continuación del otro (___), y el tercero lo ponemos en medio mirando hacia abajo (l). Justo donde se juntan los tres cabos pondremos nuestro huevo, ya teñido, y empezaremos a trenzar. Os quedará como si los cabos “abrazasen” al huevo :-). Hacemos lo mismo con todas las porciones. En mi caso, hice algunos muñecos, pero también hice otras trenzas sin huevo o en forma circular… así que a vuestra elección.
Cuando ya los tengas todos vuelve a cubrirlos con un plástico y un trapito y déjalos reposar hasta que prácticamente hayan doblado su volumen. Ahora ya es el momento de pintar nuestros muñecos con un poco de huevo batido mezclado con una cucharada de agua y de meterlos al horno. Los hornearemos durante unos 10 minutos a 200°C y luego bajaremos la temperatura a 180°C y seguiremos horneándolos unos 15 minutos más. Si ves que cogen demasiado color puedes cubrirlos con un poco de papel de aluminio. Es un gustazo verlos crecer en el horno :-)!
Cuando ya estén listos ya podrás retirarlos del horno y dejar que se enfríen sobre una rejilla. Una vez fríos es el momento de dibujarles sus caritas. ¿Qué tal llevas la imaginación? Yo fatal, así que esa parte se la dejé a mi sister. Espero que os animéis ya que el resultado es una auténtica delicia. Aquí os dejo la prueba:




Et c’est tout! Como siempre, ha sido un placer aprender una receta nueva… ya estoy deseando ver cuál es el próximo reto.
Enviada a YeastSpotting
P.D. Para teñir los huevos tan solo tenéis que dejarlos en un poco de agua caliente, vinagre y colorante durante unos minutos. Más fácil imposible!

domingo, 20 de enero de 2013

Bake the World: Lavash Crackers


¡Y sigue lloviendo! 

Cuando ayer abrió el ojo amenazaba, pero a media mañana ya se lanzó el temporal y ahí que sigue… y mi nevera vacía, porque como ya os podéis imaginar, con este tiempo quién podía tener ganas ayer de salir a comprar!
Por otro lado, lo muy positivo de estos días grises, lluviosos y fríos es que se está de muerte en casa, bien tapadita con una manta y con un tazón de té bien caliente alegrándote el alma, y si eso lo aderezamos con una buena compañía… un día perfecto!
Siento haber tardado tanto en volver a dar señales de vida, pero han sido unas semanas un poco… atareadas, por decirlo finamente. Lo positivo, en cualquier caso, es que ya me he quitado de encima uno de los parciales del curso de nutrición, me ha dado tiempo de entregar un par de trabajos y sí, además, finalmente justo después de Reyes, me saqué el carnet de moto! Y claro, una vez aprobado el examen solo había una cosa más que hacer J! Así que sí, ya somos un miembro más en la familia. No os voy a aburrir con modelos ni marcas, don´t panic, tan solo os diré que mi nueva compañera es realmente gloriosa J!
Pero volvamos a la cocina. Nuevamente creía que no me iba a dar tiempo a llegar al reto de este mes de Bake the World, pero, por suerte, al final me he animado a encender el horno y he logrado hacer mi entrega on time. Este mes el reto ha sido un pan realmente versátil e interesante como aperitivo. Se trata de una receta muy fácil de preparar y que da como resultado un pan crujiente, ideal para acompañar unos tacos de queso, unas aceitunas y una copa de vino. El lavash es un pan armenio que también encontramos en Irán y en prácticamente todo el Oriente Próximo, con algunas variaciones. También se parece mucho a otros panes del norte de África. Es similar a los manloush o manaeesh (Líbano), barbari (Irán), aiysh (Egipto), kesret o mella (Túnez)… Según nos cuenta Richard Reinhart en su fantástico libro El aprendiz de panadero, la principal diferencia entre todos ellos es el grosor de la masa y el tipo de horno en el que se cuecen. En el caso del lavash  el secreto para que quede bien crujiente es conseguir dejarlo tan fino como una hoja de papel. Luego, si queremos que los trozos nos queden más o menos uniformes, tan solo tendremos que cortar la masa antes de hornearla, pero también nos pueden quedar trozos irregulares muy vistosos partiendo el pan una vez horneado. Es cuestión de gustos! Si, en cambio, preferimos utilizar el lavash en versión bocadillo, enrollándolo, tan solo hemos de dejar la masa más gruesa y menos hecha, sin cortarla, de manera que mantenga su consistencia, pero sin llegar a romperse. Cuando vayamos a enrollar el lavash tan solo tendremos que humedecerlo un poco con agua y se ablandará en 3-5 minutos volviéndose una masa maleable. Aquí os dejo la receta:
Lavash crackers


Ingredientes (para una hoja del tamaño de una bandeja. Receta del libro El aprendiz de panadero)
190 gr harina panificable
4 gr sal marina
1,5 gr levadura seca instantánea (active dried yeast)
22 gr miel suave
14 gr aceite de oliva virgen extra
90-120 gr agua, a temperatura ambiente  (en mi caso 110 gr)
Para decorar
Semillas de lino, de amapola, de sésamo, pimentón picante, sal gordita, granos de anís.
Elaboración:
En un bol mezclamos la harina, la sal, la levadura, la miel, el aceite y el agua que haga falta para ligar todos los ingredientes, en mi caso unos 110 gr (aprox.). Cuando todos los ingredientes estén bien integrados ya podemos pasar nuestra masa a la superficie de trabajo sin enharinar. La trabajamos unos 10 minutos hasta que nos quede una masa fina, lisa y elástica, nada pegajosa. En este punto le daremos forma de bola y la dejaremos fermentar en un bol ligeramente engrasado, tapada con un plástico y un trapo durante unos 90 minutos, o hasta que doble su volumen.
Cuando la masa ya esté lista tan solo nos queda pasarla a nuestra superficie de trabajo, que habremos pulverizado ligeramente con aceite. La presionamos con los dedos para darle forma cuadrada y la espolvoreamos ligeramente con harina. Con la ayuda de nuestro rodillo la vamos estirando hasta hacerla bien fina. Cuando ya la tengamos del grosor adecuado la tapamos con un trapo y la dejamos reposar unos cinco minutos.
Aprovechamos para ir precalentando el horno a 175°C.
Cogemos una bandeja de horno y la forramos con papel de hornear. Con mucho cuidado pasamos nuestra masa a la bandeja, cortando lo que sobre, y la pulverizamos con un poco de agua. Ya podemos decorarla como más nos guste. En mi caso le puse semillas de lino, de sésamo, de amapola, anís en grano y pimentón picante. Por encima le puse una pizca de sal gorda y al horno! Puedes cortar la masa antes de meterla en el  horno, si quieres tener trozos uniformes, o directamente romper la masa una vez ya esté horneada, a tu elección.
Una vez en el horno tan solo deberás esperar unos 15 minutos aproximadamente. Si tu masa es muy fina la tendrás lista un pelín antes. Cuando esté cocida ya podemos retirarla del horno y dejarla enfriar. Una vez fría, y si no la habías cortado antes, es el momento de romperla en trozos y de ponerla en la mesa. Ya verás cómo desaparece! Aquí os dejo el resultado:




Et c’est tout! Ya veréis cómo os encanta!
Enviada a YeastSpotting

jueves, 20 de diciembre de 2012

Bake the World: Panettone


Cuando el mes pasado nos enviaron la propuesta de este mes la verdad es que pensé “con tantísimo tiempo seguro que encontrarás el momento de encerrarte en la cocina a experimentar un rato”. Sí, sí, llamadme inocente, pero acostumbro a pensar en positivo así que creí que con la de días que faltaban antes de la fecha X no tendría problemas para hacer mi pequeña contribución a este magnífico mundo de las harinas y las levaduras. Pues, la verdad, ¡nada más lejos de la realidad! Buf, de hecho casi no llego, pero sí, lo he logrado y de este modo os dejo aquí mi segunda contribución al reto de Bake the World: el Panettone!!
Como ya sabéis el Panettone es un pan dulce tipo brioche originario de Milán. Hay varias leyendas sobre su origen, desde la que dice que lo creó un joven aristócrata que se hizo pasar por aprendiz de un pastelero para intentar estar más cerca de la hija de este, de quien estaba enamorado, hasta la que dice que el Panettone nació en la corte de Ludovico El Moro al ser servido como postre (accidental, pues el previsto se quemó en el horno) durante una cena de Navidad. En cualquier caso, el primer registro del Panettone como dulce navideño tradicional milanés lo encontramos en un artículo del siglo XVIII.
Su éxito ha sido tal que ahora podemos encontrarlo prácticamente en cualquier ciudad para estas épocas navideñas. Eso sí, del Panettone tradicional se han derivado múltiples variaciones con todo tipo de ingredientes: pasas, piñones, almendras, chocolate, todo tipo de frutas confitadas… Pero todas ellas tienen algo en común: ¡está riquísimo!
En principio es un pan que suele prepararse con masa madre, pero como también hay mucha gente que por un motivo u otro no la tiene en su nevera me he decidido por una receta que tan solo lleva levadura fresca. La preparación es mucho más rápida y el resultado es la mar de espectacular J. Eso sí, lo que tengo claro es que para el próximo que haga quiero un molde el doble de alto, porque me quedó con forma de champi de lo que me llegó a crecer en un momento (es lo que tiene preparar pan y pretender estudiar mientras lo dejas ir subiendo…, que te despistas J). Aquí os dejo la receta:
Panettone (para un pan en un molde de 12 cm de diámetro y varios panecillos; receta del libro Baking de Martha Day)
Ingredientes
400 gr harina semifuerza (más unos 30 gr extra por si te hace falta para dominar la masa)
1/2 cucharadita (tsp) de sal
15 gr levadura fresca
120 gr leche tibia (en mi caso semidesnatada)
2 huevos L
2 yemas de huevo L
75 gr azúcar
150 gr mantequilla en pomada
115 gr de frutas confitadas variadas (en mi caso tropicales: papaya, coco y piña)
75 gr pasas de Corinto
Mantequilla para pintar nuestro Panettone
Elaboración (para un molde de 12 cm de diámetro y 5 minipanettones)
En un bol mezclamos la harina y la sal. Por otro lado, en un recipiente desliamos la levadura fresca con 4 cucharadas de leche tibia. Cuando ya esté completamente disuelta añadimos el resto de la leche y la volcamos en el bol con la harina y la sal. Añadimos también los huevos y lo mezclamos todo bien. Lo dejamos reposar unos 30 minutos, espolvoreándolo previamente con un poco de harina. Ésta será nuestra "esponja".
Pasado ese tiempo ya podemos añadir las yemas de huevo y el azúcar. Trabajaremos nuestra masa hasta que nos quede lisa y elástica. Es de esas masas que al principio cuestan un poco, pero con paciencia, nuestra rasqueta y el amasado francés acaba formándose una masa la mar de fina. Si veis que ni con mucha paciencia toma cuerpo siempre podéis añadirle un pelín de harina extra. Cuando ya esté lista es el momento de dejarla reposar bien tapadita durante 1h 30'-2h (dependiendo de la temperatura de vuestra cocina).
Veréis que en ese tiempo ya habrá doblado su volumen y estará lista para pasarla a nuestra superficie de trabajo, que habremos enharinado ligeramente antes.
Desgasificamos un poco la masa y le damos forma redonda. Aplanamos un poco y volcamos la fruta confitada y las pasas. Las integramos poco a poco en la masa. Cuando ya tengamos los ingredientes integrados es hora de formar una bola y de meterla en nuestro molde. Yo aproveché para hacer unos minipanettones la mar de divertidos utilizando moldes de muffins y un poco de papel de hornear para que tomaran altura.
Dejaremos fermentar nuestra masa aproximadamente 1 hora más dentro del molde, cubriéndolo con un plástico y un trapito. Mientras va subiendo ya podemos ir precalentando el horno a 190°C.
Cuando la masa ya esté a punto, la pintamos ligeramente con mantequilla deshecha, hacemos una ligera incisión en forma de cruz en la parte superior del Panettone y ya podremos introducirlo en el horno durante unos 20' (el tiempo variará dependiendo del tamaño de vuestros Panettones). Pasado ese tiempo lo sacamos del horno y volvemos a pintarlo con un poco más de mantequilla. Bajamos la temperatura a 180°C y lo horneamos unos 20-25 minutos más. Si os coge demasiado color siempre podéis cubrirlo con un poco de papel de aluminio.
Cuando ya esté listo, dejad que se enfríe un poco (5 minutos) en el molde antes de desmoldarlo. Ah, y recordad de ponerlo boca abajo para que no se os hunda el capuchón tan gracioso que se forma. Aquí os dejo el resultado:



Et c’est tout! Un pan la mar de rico para endulzarnos el desayuno o la sobremesa! ¿Os animáis?
Enviada a YeastSpotting

viernes, 16 de noviembre de 2012

Bake the World: Irish Soda Bread

Llevaba mucho tiempo siguiendo los impresionantes retos y resultados de Bake the World, pero, por un motivo u otro, nunca me había decidido a ponerme en contacto con ellas… es que el nivel es muy alto! Pero después de ver las maravillosas chapatas que colgaron el mes pasado no lo dudé un instante: yo también quería participar!! Creo que es una forma genial de aprender nuevas formas y tipos de pan, así que, sin dudarlo dos veces, finalmente me decidí y les envié un mail.

El reto de este mes es preparar un Irish Soda Bread. Se trata de un tipo de pan que se preparara con bicarbonato sódico en lugar de la levadura. Asimismo, suele llevar suero de leche o de mantequilla y se puede combinar con infinidad de ingredientes más, tanto dulces como salados. Nueces, pasas, avellanas… o incluso pesto son algunos de los ingredientes que os pueden quedar estupendos en un Soda Bread.

Podemos encontrar este tipo de panes en muchos lugares del mundo: EEUU, Serbia, Polonia, Escocia, Australia (¿os acordáis de los mini dampers que preparamos hace ya unas cuantas entradas? Pues también serían una variación del pan de soda), y, por supuesto, Irlanda.

La harina típicamente utilizada es la más floja, es decir, la que tiene los niveles más bajos de gluten. El buttermilk también puede ser sustituido por yogur o por cerveza negra, pero en lo que coinciden todas las posibilidades es en que debemos mezclar lo mínimo nuestros ingredientes antes de meter nuestra masa en el horno. Es una masa que no ha de ser amasada, sino tan solo mezclada.

Por otro lado, nos encontramos con diferentes formas en todos estos territorios. En Irlanda, este tipo de panes suele estar preparado con harina integral o con harina blanca. La variedad con harina integral se la conoce como Wheaten Bread y normalmente es más dulce, mientras que el término Soda Bread lo utilizan solo para la forma hecha con harina blanca. Con forma de hogaza o cocidos en planchas, en el caso de los farl, este pan seguro que no os defraudará.

Yo estoy encantada, más que encantada con el resultado. La verdad es que nunca lo había probado porque no me llamaba demasiado la atención su aspecto, pero estaba totalmente equivocada porque en casa ha triunfado J. Así que antes de seguir, muchas gracias por el reto!

Después de estar surfeando por las páginas que nos sugirieron en Bake the World, y de ojear otras tantas páginas en internet finalmente me atreví con dos recetas. La primera que hice fue la que nos dan en La Cocina de Babette (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/20/madrid/1332264719.html). Se trata de una extremadamente fácil y rápida aproximación al tema. Aquí os dejo la receta:

Pan de soda irlandés (receta de La Cocina de Babette)



Ingredientes
240 gr harina integral (ecológica y molida a la piedra en mi caso)
80 gr leche
80 gr agua
1 sobre levadura química
4 gr sal

Elaboración

Es una de las recetas más rápidas que he hecho, bueno, sin duda, es la más rápida de pan que he probado nunca, así que antes de empezar nada lo mejor es ir precalentando el horno a 220°C con ventilador arriba y abajo. Asimismo, cogemos nuestro molde de pan (con uno pequeñito tendremos bastante) y lo engrasamos. 

Mezclar la harina con el impulsor y la sal con la ayuda de unas varillas para que se integren bien. Añadimos la leche y el agua y mezclamos. La idea es mezclar los ingredientes secos y húmedos muy rápido y colocar nuestra masa en el molde. Aplanarla un   poco y dar un corte profundo con nuestra cuchilla en el centro del pan (a lo largo).

Hornear a 210°C durante unos 20 minutos. Retirar del molde y seguir horneando 10 minutos más.

El resultado de mi primer pan de soda es este:




Nos encantó, pero nos duró un auténtico suspiro J, ya que lo hice pequeñito... así que volví a ponerme a la búsqueda y captura de una nueva receta, pero esta vez, entre los libros de cocina que me alegran más de una mañana gris y encontré otra la mar de apetitosa, así que hice una segunda prueba, más encarada al desayuno, con unas pocas nueces y otras tantas pasas... Aquí os la dejo:

Pan de soda con nueces y pasas (receta adaptada del libro Repostería y panadería paso a paso)



Ingredientes (para 1 loaf)

250 gr harina integral (en mi caso, ecológica y molida a la piedra)
250 gr harina normal
1 cucharadita (tsp) bicarbonato sódico 
1/2 cucharadita (tsp) sal
50 gr nueces troceadas
40 gr pasas troceadas
300 gr buttermilk
Leche para glasear

Elaboración

Lo primero de todo vuelve a ser precalentar nuestro horno a 200°C. 

Por otro lado, tamizamos las harinas, el bicarbonato y la sal en un bol grande. Añadimos el salvado que nos haya quedado en el tamiz. Una vez bien mezclado, añadimos las nueces y las pasas y, por último, el buttermilk. Formamos una masa suave y le damos forma de bola. La pasamos a nuestra bandeja del horno que habremos forrado con un poco de papel de hornear, y formaremos un círculo de unos 20 cm aproximadamente. Aplanamos un poco nuestra masa y le damos un corte profundo en forma de cruz. Pintamos con leche y horneamos nuestra hogaza durante 30-35 minutos hasta que esté doradito.

Dejar enfriar sobre una rejilla y servir el mismo día de elaboración. Está riquísimo y es fácil a rabiar. Sin duda es una gran opción para cualquier desayuno. Este fue el resultado:




Et c’est tout! ¿Qué? ¿Os animáis?

Enviada a YeastSpotting