Mostrando entradas con la etiqueta Canela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Canela. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de junio de 2013

Os invito a desayunar: Mounas y Baked French Breakfast Donuts!!

Qué tarde que se me ha hecho hoy… la verdad es que no creía que lograse llegar a tiempo, pero finalmente he conseguido enviar mi segundo trabajo obligatorio de ortomolecular dentro del plazo de entrega y eso que ha sido un fin de semana intenso… No tanto porque hayamos hecho mucha vida social, sino más bien porque teníamos muchas cosas pendientes por hacer antes de que se acabase el día de hoy. Por lo pronto os anuncio que sí, ya nos hemos decidido. Ya hemos elegido nuestras vacaciones, o al menos, la escapada más importante. Finalmente ha ganado una visita cultural :-)!! Nos  vamos a Berlín!!
A los que no la conozcáis os diré que es una de las ciudades que más me ha impresionado de todas las que he visto, y creedme si os digo que no son ni una ni dos. Hace ya bastantes años (no entraré en detalles) mi sister, una amiga y yo nos lanzamos a conocer esta cosmopolita y sorprendente urbe europea. Volvimos encantadas. Tiene historia, cultura a raudales, vida en la calle, restaurantes de todos los lugares del mundo, parques y zonas verdes por las que perderse… (literalmente!). Cualquiera puede encontrar en ella aquello que busque.
Así que cuando mi media naranja y yo decidimos que nos apetecía una visita cultural lo tuve claro. Él no la conoce así que estoy deseando volver a pasear por sus calles y avenidas sin perderme un rincón. Un picnic en el Tiergarten, la Neue Wache, la East Side Gallery… el Museo de Pérgamo! Si es que no tiene desperdicio :-)!
Pero antes todavía quedan varias semanas en las que hacer los exámenes finales y en las que entregar el par de trabajos que todavía tengo pendientes… Y para poder hacerlo un poco más en condiciones os anuncio que cierro el blog por vacaciones :-)! Todavía creo que no me hago a la idea… pero me apetece mucho descansar un poco y buscar nuevas recetas con las que sorprenderos. Sin embargo, antes de que quede clausurado mi horno en la blogesfera os traigo nuestro desayuno de hoy.
Mi sister&Cia se han pasado por casa para hacer un mini brunch dominical y he aprovechado para prepararles algunas cosillas, no muchas, porque luego me dicen que me emociono, je, je. Por ahora os dejo un par de recetas y me guardo la del pan del fondo para cuando nos volvamos a ver en septiembre. Espero que os gusten:



La primera receta que os traigo hoy es la de unos bollos dulces aromatizados con agua de azahar típicos del Norte de África. Para los que el brioche es un indispensable en sus desayunos domingueros esta receta no os supondrá ningún problema. Y para el resto… tampoco! Tan solo necesitaréis un poco de paciencia para dominar la masa que es un poco pegajosa al principio, pero aparte de eso, está chupada :-)!
Mounas (receta del libro Pan de Linda Collister; para 12 bollitos)



Ingredientes
450 gr harina de fuerza
1 cucharadita (tsp) sal marina
100 gr azúcar blanquilla
15 gr levadura fresca
125 gr agua tibia
2 huevos medianos batidos
La cáscara rallada de una naranja (a poder ser ecológica)
3 cucharadas (tbsp) aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas de agua de azahar
Huevo batido para glasear y  azúcar glas para espolvorear (opcional)
Elaboración
Cogemos un bol grande y mezclamos la harina, la sal y el azúcar. Hacemos un hueco en el centro desmenuzamos la levadura fresca. Vertemos dentro el agua y mezclamos con un poco de la harina hasta que nos quede una masa densa. Cubrimos el bol con un paño húmedo y lo dejamos reposar durante unos 20 minutos, hasta que el poquito de masa que hemos hecho esté hinchada y esponjosa.
Llegado este punto añadiremos a la mezcla esponjada los huevos batidos, la cáscara de naranja, el aceite de oliva y el agua de azahar. Mezclamos bien y vamos incorporando gradualmente el resto de la harina hasta obtener una masa blanda y ligeramente pegajosa. Si veis que todavía os quedan migas en el fondo del bol podéis añadir un poquito más de agua o si, por el contrario, os quedara extremadamente blanda la masa siempre le podéis añadir un pelín de harina. En cualquier caso, os aviso de que la masa es pegajosa, pero con un buen amasado francés se trabaja realmente bien.
Cuando la masa ya tiene todos los ingredientes integrados es hora de volcarla sobre nuestra superficie de trabajo (en mi caso sin enharinar) y de amasarla durante unos 10-15 minutos. Cuando ya esté tersa y elástica es hora de dividirla en 12 porciones de aproximadamente el mismo peso. Formaremos bolas bien prietas con ellas y las iremos colocando sobre las bandejas del horno debidamente forradas previamente con papel de hornear. Hecho esto, introducimos las placas dentro de bolsas bien grandes y las inflamos. Las tapamos con un trapito y las dejamos levar durante 1 hora en un lugar cálido, o hasta que hayan doblado su volumen.
Mientras tanto podemos aprovechar para ir precalentando nuestro horno a 200°C.
Cuando la masa ya haya levado pincelaremos ligeramente nuestras mounas con el glaseado de huevo y las hornearemos unos 15 minutos, hasta que estén firmes y doraditas. Ahora tan solo nos queda dejarlas enfriar sobre una rejilla y espolvorearlas con un poquito de azúcar glas. Una delicia! Este es el resultado:




El aroma que os dejarán en vuestra cocina es espectacular… y luego ya solo dependerá de vosotros si preferís acompañarlas con un poquito de mantequilla y mermelada o de queso crema con un poco de pavo braseado… o sencillamente disfrutarlos solos. En cualquier caso lo ideal es degustarlas aún un pelín calientes con un buen café!
Enviada a YeastSpotting
La segunda receta de hoy son unos espectaculares donuts!! Sí, sí, pero hechos al horno. Se preparan en un santiamén y robarán el corazón de toda la familia, os lo aseguro. Aquí os dejo la receta:
Baked French Breakfast Donuts (receta del blog Camille Styles; para 16 donuts)



Ingredientes
5 cucharadas mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
½ taza azúcar
1 huevo, batido
1 ½ tazas harina de todo uso
2 ¼ cucharaditas (tsp) impulsor (baking powder)
¼ cucharadita (tsp) sal
½ cucharadita (tsp) nuez moscada molida
½ taza leche (en mi caso, semidesnatada)
Para el glaseado:
3 cucharadas (tbsp) mantequilla sin sal derretida
½ taza azúcar
1 cucharada (tbsp) canela molida                           
Elaboración
Empezamos precalentando nuestro horno a 180°C y engrasando generosamente un molde para donuts con nonstick cooking spray o si no tenéis, simplemente con aceite.
Batimos la mantequilla y el azúcar hasta que quede una mezcla esponjosa. Añadimos los huevos y batimos bien.
Tamizamos la harina, el impulsor, la sal y la nuez moscada y vamos añadiendo esta mezcla a la de mantequilla y azúcar alternándola con la leche.
Cuando todos los ingredientes estén bien integrados ya solo nos queda rellenar hasta la mitad los huecos de nuestro molde y hornear durante unos 15-20 minutos. Cuando estén listos los sacaremos del horno y del molde. Inmediatamente mojaremos la parte de arriba de nuestros donuts en la mantequilla derretida luego por la mezcla de azúcar y canela. Y ahora a dejarlos enfriar en una rejilla! Son una tentación!! Aquí tenéis el resultado:




Si no tenéis molde de donuts no os preocupéis en absoluto porque os quedarán también estupendos en un molde de muffins.
Et c’est tout! Espero que os hayan gustado y que os animéis a probarlos. Si lo hacéis… repetiréis!
Y con esta idílica foto de mi sister os deseo feliz verano. Nos vemos en septiembre!!



domingo, 24 de febrero de 2013

Bizcocho de leche y canela para acompañar una fría mañana de invierno!

Parecía que no iba a llegar nunca el fin de semana… pero lo positivo es que siempre llega. No importa la de locuras que puedan pasar en el despacho; los momentos de risas y los de pánico acaban desvaneciéndose cada viernes pasadas las nueve…
El sábado venía amenazando nieve, y aunque no me creí en modo alguno la previsión del tiempo, la verdad es que tuve que rendirme ante los hechos: estaba nevando!! Sí, todavía no había amanecido cuando ya estábamos saltando de la cama. Me dirigí a la cocina para ir preparando un buen desayuno cuando mi media naranja se dio cuenta: sí, El Hombre del Tiempo había acertado y todos los coches aparcados en nuestra calle tenían una graciosa capa de nieve. Es curioso, pero ver nevar sigue teniendo en nosotros ese efecto infantil de alegrarnos el alma… Aunque es mucho más fácil disfrutar de la nieve cuando puedes quedarte acurrucado en el sofá disfrutando de un chocolate caliente!
En cualquier caso, lo que sí es verdad es que el tiempo gélido se llevó con él todos los planes que habíamos organizado… eso de acabar patinando sobre hielo llevando el coche… no nos apetecía nada, así que decidimos aplazar nuestra escapada para el próximo fin de semana. Y claro, frente a lo que parecía iba a ser un fin de semana muuuuyyyyy casero nada mejor que algo que nos reconforte junto a algo calentito, verdad? Y ¿qué hay mejor que estar tranquilamente en tu sofá con un buen libro, las niñas en nuestra falda y un buen tazón de algún exótico té? Pues que este venga acompañado de un poquito de bizcocho esponjoso y aromático… ummmm, delicioso! Y esto es lo que os traigo hoy, un cachito de cielo que os hará la vida mucho más agradable! Aquí os dejo la receta:
Bizcocho de leche y canela (receta de Hilmar de Mis recetas favoritas)


Ingredientes
250 gr azúcar
3 huevos
1 cucharadita (tsp) canela molida
1 cucharadita (tsp) impulsor (baking powder)
12 gr mantequilla a temperatura ambiente
250 gr leche (en mi caso, semidesnatada)
250 gr harina leudante
Elaboración
 Esto va a estar listo en un santiamén, así que ya podemos ir precalentando nuestro horno a 180°C.
Tamizaremos la harina junto con el impulsor y lo reservaremos. En un bol grande batimos los huevos con el azúcar y la canela hasta que nos quede una mezcla espumosa y cremosa. En este punto ya podemos añadir la mantequilla y la leche hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
Es el momento de ir añadiendo la harina poco a poco y suavemente hasta que esté totalmente integrada.
Cogemos nuestro molde para bizcochos y lo engrasamos a conciencia. Vertemos en él nuestra masa y lo horneamos durante unos 45 minutos o hasta que esté dorado y al pincharlo con un palillo este salga completamente limpio.
Ya podemos sacarlo del horno y dejarlo unos 10 minutos antes de desmoldarlo. Ahora ya solo nos quedará dejarlo enfriar totalmente sobre una rejilla antes de poder hincarle el diente.  Aquí tenéis el resultado:



Et c’est tout! Rapidísimo, verdad? Pues así de rápido desaparecerá de vuestra cocina. Os animáis?

domingo, 16 de diciembre de 2012

Se acerca la Navidad!! Dulces navideños

Se acerca, por suerte, el fin del primer trimestre. Ya sé que suena mal, pero necesito que lleguen pronto las vacaciones de Navidad porque empiezo a tener las reservas de energía un poco por los suelos… Espero que al no tener que preocuparme por asistir a clase pueda encerrarme un poco más delante de mis apuntes, que falta me hace. Ah, bueno, y también tengo que ponerme con los regalos de Navidad y con las preparaciones culinarias propias de esta época del año… buf, voy realmente retrasada, pero al menos ya he empezado a hornear mantecados y polvorones (fundamentales para esta época del año). Y esto es lo que os traigo hoy, un par de recetas realmente fáciles, tradicionales y que os darán unos resultados espectaculares. La idea es subir también la receta de los polvorones de coco y de chocolate… pero eso será en una segunda entrega J. Empezaremos con los almendrados y con los mantecados de canela. Buen inicio, ¿verdad? Aquí os dejo las recetas:
Almendrados caseros
Ingredientes
200 gr manteca de cerdo
250 gr azúcar glas
125 gr almendra molida
125 gr almendras troceadas
350 gr harina de todo uso
1 huevo
La ralladura de un limón
Azúcar glas para espolvorear y almendras troceadas para decorar
Elaboración:
Encendemos nuestro horno y tostamos durante unos 30 minutos nuestra harina removiéndola cada 4 minutos. Por otro lado, podemos ir tostando las almendras troceadas en una sartén a fuego suave.
En un bol mezclamos el azúcar glas y la ralladura de limón. Añadimos la manteca de cerdo y lo mezclamos bien hasta que nos quede una mezcla fina. En otro bol mezclamos la almendra molida y la harina ya tostada. Añadimos la almendra troceada tostada y la mezcla de la manteca de cerdo y lo mezclamos todo hasta que estén todos los ingredientes perfectamente integrados.
Metemos la masa durante unos minutos en la nevera para que coja un poco de cuerpo y aprovechamos ese ratito para ir precalentando nuestro horno a 180°C.
Sacamos la masa de la nevera y la extendemos con la ayuda de nuestro rodillo hasta dejarla de 1 cm aproximadamente. Ya puedes coger tu cortapastas, en mi caso uno redondo, y empezar a cortar los almendrados. Los vamos colocando sobre nuestra bandeja de horno, que ya tendremos forrada con papel de hornear. Ya solo nos queda el toque final: pintarlos con el huevo batido, acabar de decorarlos con unos trocitos de almendra y espolvorearlos con azúcar glas.
15 minutos aproximadamente en el horno y ya estarán listos! Este es el resultado:



Y si los almendrados han sido fáciles, los mantecados de canela podrás prepararlos hasta con los ojos cerrados. Aquí va la receta:
Mantecados de canela (receta de Pepacook blog)
Ingredientes
350 gr de harina de todo uso
170 gr manteca de cerdo
75 gr almendras molidas
100 gr azúcar glas
Una pizca de sal
Canela en polvo para espolvorear
Elaboración
Derretimos la manteca en el micro.
En un bol grande mezclamos todos los ingredientes (excepto la canela). Añadimos la manteca derretida y lo amasamos todo hasta que los ingredientes estén bien integrados. Hacemos una bola con la masa y la estiramos con nuestro rodillo hasta que tenga aproximadamente 1 cm de grosor.
Ves precalentando el horno a 220 °C.
Ves cortando tus mantecados con un cortapastas y ves colocándolos en tu bandeja de horno, debidamente forrada con un poco de papel de hornear.
Mete los mantecados en el horno y baja la temperatura a 200°C. Solo necesitarás 8-10 minutos para que estén listos.
Cuando los saques del horno deja que se entibien un poco antes de espolvorearlos con canela y azúcar glas. Este es el resultado:



Et c’est tout! Los tendréis preparados en un abrir y cerrar de ojos, encantarán a familiares y amigos… y os darán un descanso de vuestras obligaciones diarias J!

domingo, 2 de diciembre de 2012

Mom’s Birthday: Hummingbird Cake


Hay días en los que tenemos que pisar el freno y descansar un poco si queremos estar en forma para el siguiente asalto y eso es lo que ha ocurrido este fin de semana. Después de días, semanas, corriendo desde la mañana a la noche y después de un viernes digno de ser olvidado, ayer, finalmente, me declaré en huelga J. Para ser del todo sincera… no suelo disfrutar de estos  frenazos, sino que normalmente suelo sentirme un poco culpable…, pero esta vez no he tenido tiempo para culpabilidades innecesarias e infructuosas, más que nada porque sin darme cuenta ya es domingo!
Y como os prometí la semana pasada hoy os quiero traer la receta del pastel que preparé para el cumpleaños de mi madre. Estaba buscando un pastel rico y con una presencia fantástica y cuando estás en esa tesitura tienes dos opciones: echar mano de todos los libros de pastelería americana que tengas por casa o directamente irte al blog de Bea (El rincón de Bea) y llevarte alguna fantástica receta que, sin duda, hará las delicias de toda la familia. ¿Os imagináis por cuál me decanté? Llevaba mucho tiempo deseando preparar este pastel, así que finalmente me animé y me puse manos a la obra. Para los que no lo conozcáis os diré que es fácil y rápido de preparar, pero al mismo tiempo también es una auténtica belleza, con lo que seguro que el cumpleañer@ estará encantad@ y los invitados ansiosos por probar un bocado!
Hummingbird Cake (receta de El rincón de Bea para un pastel de 18 cm de diámetro o para uno de unos 13 cm y algunas cupcakes!)
Ingredientes para el bizcocho
225 gr. harina de todo uso
1 cucharadita (tsp) canela
1/2 cucharadita (tsp) bicarbonato sódico
1/2 cucharadita (tsp) sal
50 gr. nueces muy picadas
50 gr. coco rallado
100 gr. azúcar blanquilla
100 gr. azúcar moreno
1 huevo XL más 1 yema
155 gr. piña al natural de lata escurrida
3 plátanos hechos puré (aprox. 215 gr.)
125 gr. aceite oliva virgen
1 cucharadita (tsp) extracto de vainilla

Ingredientes para el cream cheese frosting (para un pastel de 13 cm de diámetro y algunas cupcakes)
92,6 gr mantequilla sin sal a temperatura ambiente
200 gr queso en crema (tipo Philadelphia)
370 gr azúcar glass
¾ cucharadita (tsp) extracto de vainilla
Colorante blanco Wilton (opcional)

Elaboración:
Volvemos a estar frente a una receta muy rápida de preparar con lo que, antes de nada, ya puedes ir precalentando el horno a 175°C.
Una vez tengamos todos nuestros ingredientes preparados lo primero que haremos es triturar la piña que ya tendremos escurrida. Reservamos. Por otro lado, pelamos los plátanos y los hacemos puré. Reservamos.
Cogemos tres moldes, en mi caso, de 13 cm y los engrasamos después de colocar papel de hornear en la base. Los dejamos preparados para cuando nuestra masa esté lista.
Pasamos la harina, la canela, el bicarbonato, la sal, las nueces y el coco por un tamizador. Volcamos también en la mezcla lo que nos haya quedado en el tamiz. En otro bol batimos bien el huevo con el azúcar (blanquilla y moreno), aproximadamente durante 1-2 minutos. Una vez el azúcar ya esté disuelto será el momento de añadir el aceite, el extracto de vainilla, la piña triturada y el puré del plátano. Lo mezclamos todo bien hasta que nos quede una mezcla uniforme.
Ya podemos añadir la mezcla de ingredientes secos en dos tandas. Mezclar tan solo hasta que se hayan integrado los ingredientes. Repartimos nuestra masa uniformemente entre los tres moldes. Si utilizáis el mismo molde que yo os sobrará masa suficiente como para hacer unas 6-8 cupcakes (que os quedarán estupendas para el desayuno J), si por el contrario utilizáis un molde de unos 18 cm de diámetro os dará la cantidad perfecta. Hornearemos nuestras bases durante unos 35 minutos o hasta que al pinchar con un palillo este os salga limpio. Si veis que cogen demasiado color siempre podéis cubrirlas con un poco de papel de aluminio los últimos minutos. Al mismo tiempo que horneáis las bases podéis meter las cupcakes y así matáis dos pájaros de un tiro. Tardaran un poquito menos en estar listas, así que no les quitéis un ojo de encima para evitar sustos J!
Una vez nuestras bases ya estén listas podemos retirarlas del horno y dejarlas enfriar sobre una rejilla durante unos 10 minutos antes de desmoldarlas. Cuando ya las hayamos desmoldado tan solo faltará darles la vuelta y dejarlas enfriar totalmente antes de envolverlas en papel film y de guardarlas en la nevera hasta el día siguiente.
Ya tenemos nuestro bizcocho preparado así que ahora solo nos queda preparar algún frosting impresionante para cubrirlo. Y ¿cuál mejor que el cream cheese frosting, también de Bea?
Para hacer el frosting batimos en un bol la mantequilla con el azúcar durante unos 3-4 minutos. Añadimos el queso crema a temperatura ambiente hasta que esté incorporado. Por último mezclaremos el extracto de vainilla y el colorante blanco para que nos quede un color blanco intenso. ¡Y ahora a esperar! Después de un par de horas como mínimo reposando en la nevera nuestro frosting ya estará listo para decorar nuestro layer cake.
Ya solo nos queda el montaje de nuestro Hummingbird Cake. Cogemos una de las bases y le ponemos encima una generosa cantidad del frosting (unos 125-140 gr aproximadamente). Si no queréis dedicaros a pesar la cantidad de frosting es tan fácil como coger una taza pequeña y utilizarla como medida. Repartimos el frosting y le ponemos encima la segunda base. Repetimos la misma operación y tras volver a repartir uniformemente el frosting le colocaremos encima la tercera base. Limpiamos las migas que hayan podido quedar en las paredes de nuestro bizcocho y le damos una primera capa fina de frosting a todo nuestro pastel. Tras esta primera capa lo dejaremos reposar durante unos 30 minutos como mínimo en la nevera. Pasado ese tiempo volvemos a darle una capa, esta vez ya más gruesa, de frosting. Y para acabar tan solo tendréis que darle vuestro toque personal. En mi caso lo acabé de decorar con unas grosellas para darle un contraste de color, pero también os quedará estupendo con unas pocas nueces o incluso con unas pepitas de chocolate. ¡A vuestra elección! Aquí os dejo el resultado:




Et c’est tout! ¿Os animáis? Si os gustan los bizcochos esponjosos, suaves y frescos este es, sin duda, un pastel que no os defraudará J!

sábado, 24 de noviembre de 2012

Cumpleaños feliz… Tarta de fruta con crema pastelera de chocolate!

¡Qué poco que me está cundiendo la mañana!
Llevo desde las 6h en danza y todavía no he conseguido ponerme en serio con todo lo que tengo encima de la mesa… y, creedme, tal y como la tengo me parece a mí que voy a tener nuevamente otro fin de semana de clausura en mi despacho. Tengo un par de prácticas pendientes y otros tantos apuntes que repasar y por si eso fuera poco, además tengo una petición muy especial para mañana al mediodía…  que espero poder enseñaros la próxima semana.
Pero a lo que iba, que vuelvo a perderme.  Con muchos días de retraso, demasiados, os quiero dejar aquí la receta de una tarta que preparé la semana pasada para el cumpleaños de mi sister. Cada año me gusta prepararle algo diferente, pero siendo siempre una sorpresa. Esta vez, sin embargo, me hizo una petición concreta, bueno, en realidad me hizo una lista considerablemente larga de cosas que le apetecen… pero teniendo en cuenta que es muy golosa, no me esperaba menos de ella. En cualquier caso, su primera opción era esta, así que no tuve que pensármelo demasiado J!  El resultado es una tarta realmente bonita que será perfecta para cualquier situación. Yo me decanté por frutos del bosque, pero como ya sabéis podéis prepararla con cualquier fruta de temporada que os apetezca. Lo único que debéis tener en cuenta es que dependiendo de la fruta que utilicéis tal vez no os acabe de cuajar del todo la gelatina (debido a unas enzimas que tienen algunas frutas concretas, como es el caso del kiwi o la papaya, entre otras. En ese caso, podéis pintarla con productos específicos de pastelería que sí os cuajaran sin problemas). Tampoco os recomiendo ponerle melón o sandía ya que desprenden mucha agua que después acabaría en nuestra crema pastelera… En cuanto a la base de la tarta, podéis utilizar la receta de masa quebrada que más os guste o con la que os sintáis más cómod@s. Esta vez yo he utilizado la de Richard Bertinet de su libro Pastry. Aquí os dejo la receta.
Tarta de frutas con crema pastelera de chocolate



Ingredientes para la masa (Chocolate Sweet Pastry de Richard Bertinet, en su libro Pastry). Tendréis masa suficiente para 12 tartaletas individuales de unos 10 cm de diámetro por 2 cm de alto, horneadas a ciegas, o para 2 tartas más grandes, de 20 cm de ancho y 4 cm de alto, o si incluso preferís hacer una tarta más grande, también os iría bien para una sola tarta de 26 cm de diámetro por 4 cm de alto, quedándote algún pedacito de masa para alguna tarta individual. Yo preparé toda la cantidad de masa y la dividí en dos. Con una de las partes preparé la tarta de cumpleaños y la otra la tengo guardada en mi congelador esperando a que vuelva a utilizarla J!
350 gr harina de todo uso
125 gr mantequilla sin sal muy fría
125 gr azúcar
2 huevos más una yema
20 gr de chocolate en polvo
Pizca de sal
En mi caso, quería hacer la masa también con un toque de chocolate, así que solo tuve que añadirle 20 gr de chocolate en polvo a la harina. Si por el contrario, queréis la masa blanca, sencillamente podéis obviar ese ingrediente. En cualquier caso, también os puede quedar muy rica haciendo otras variaciones añadiendo, almendras, avellanas, pistachos o sencillamente un poco de limón.
Ingredientes para la crema pastelera de chocolate (adaptación de la crema de Salseando en la cocina. Esta es la cantidad que utilicé para una sola tarta).
312,5 gr leche entera o semi (en mi caso, semidesnatada)
2,5 yemas de huevo
75 gr azúcar
25 gr de maicena
2 cucharaditas (tsp) de chocolate en polvo. Si la queréis más chocolatosa, podéis añadirle un poco más de chocolate en polvo.
½ bastoncito de canela
Piel de medio limón (evitar la parte blanca, que os amargaría)
Para decorar (la cantidad dependerá del tamaño de vuestras tartas, así como de lo mucho que os guste rellenarlas)
Fresas
Arándanos
Grosellas
Moras
Higos
Frambuesas
Almíbar con gelatina  para pintar nuestra tarta
Ingredientes para el almíbar con gelatina (cantidad para una sola tarta de 20 cm de diámetro)
100 gr agua
 66,5 gr azúcar
4,15 gr gelatina en hojas (o en polvo)

Elaboración
Ponemos la harina y la sal en un bol grande. Por otro lado, ponemos la mantequilla entre dos papeles de hornear y la estiramos con nuestro rodillo de cocina. La idea es suavizarla, pero manteniéndola fría. La dejamos de un centímetro de grosor aproximadamente. La ponemos en el bol de harina y sal y la cubrimos con ella. Vamos cortando trozos grandes y vamos mezclando con ambas manos hasta que quede una textura de migas. Si lo preferís también podéis hacerlo con un tenedor de cara a no transmitir demasiado calor a la mantequilla. Cuando ya tenga la consistencia deseada, es decir, de migas grandes sin que nuestra mantequilla haya llegado a deshacerse, es momento de añadir los huevos. Mezclar nuevamente. Siguiendo el consejo de Richard Bertinet, yo me ayudo de una rasqueta de plástico de hacer pan para ir limpiando los bordes del bol. Os quedará una masa tosca, pero no pegajosa. Vamos presionando nuestra masa con ambas manos y la vamos girando. Tras unos minutos, y con la ayuda de nuestra rasqueta (o cuchara), volcamos nuestra masa sobre la superficie de trabajo. Volvemos a trabajar nuestra masa cogiéndola con ambas manos y presionándola ligeramente con los pulgares, luego la giramos unos grados y volvemos a presionar. Repetir este movimiento unas cuatro o cinco veces en total. Veréis cómo va cambiando de textura. Es el momento de empezar a hacer algunos pliegues a nuestra masa. Como no se trata de una masa pegajosa, en principio, no necesitaríamos enharinar nuestra superficie de trabajo, de todos modos, si prefieres hacerlo para sentirte más cómod@ intenta que la cantidad de harina sea la mínima, ya que no debes olvidar que esa harina extra acabará en tu masa haciéndola más dura y seca. Iremos aplanando nuestra masa y la iremos plegando sobre sí misma hasta que nos quede como una plastilina homogénea. Llegado este punto, y como nuestra tarta va a ser redonda, le damos forma de bola y la envolvemos en papel de horno (no en papel film). De esta guisa la dejaremos reposar como mínimo una hora, aunque idealmente la dejaríamos durante toda la noche. El hecho de dejar reposar la masa nos ayuda a relajar el gluten de la harina, de manera que nuestra masa se volverá más elástica y fácil a la hora de estirarla. Asimismo, también ayuda a evitar que se rompa luego al hornearla.
Tras el tiempo de reposo es hora de encender nuestro horno a 190 °C y de sacar nuestra masa de la nevera. La dividimos en tantas porciones como tartas/tartaletas queramos hornear. En mi caso hice dos porciones. Una la puse nuevamente en papel de horno dentro de una bolsita de plástico con el nombre de la masa y la fecha de elaboración en el congelador (nos durará unos 2 meses sin ningún problema)  y con la otra porción me dispuse a preparar mi tarta.
Ahora sí enharinamos ligeramente nuestra superficie de trabajo y empezamos a estirar nuestra masa con la ayuda de un rodillo. Ves moviendo la masa cada vez que le pases el rodillo para evitar que se te pegue a la superficie de trabajo. Para tartaletas pequeñas dejaremos la masa de unos 3 mm de grosor, para tartas más grandes, sin embargo, la dejaremos un poco más gruesa, de unos 4-5 mm. Cuando ya tengamos la masa estirada, y con la ayuda de nuestro rodillo, la pasaremos a nuestro molde, que ya tendremos engrasado ligeramente. Vamos colocando la masa con suavidad y cuidado en nuestro molde hasta que este queda totalmente forrado. Richard Bertinet nos recomienda no cortar la masa que nos sobra por los laterales ya que al hornear la masa tenderá a encogerse un poco, y hacerlo una vez ya esté la masa horneada, pero eso os lo dejo a vuestro criterio. Si os he de ser sincera, yo prefiero recortarla un poco antes de meterla en el horno, porque eso de ver los faldones… no me gusta nada J. Pinchamos el fondo de nuestra masa con un tenedor para evitar que suba mientras lo horneamos. Colocaremos sobre la masa una hoja de papel de horno y sobre esta unos garbanzos secos para hornear a ciegas. Una vez el horno esté ya precalentado meteremos nuestra masa y la hornearemos durante unos 20 minutos aproximadamente (si vuestras tartaletas son más pequeñas lo hornearemos durante unos 15 minutos). Para evitar sobresaltos, mejor no le quitéis el ojo durante demasiado rato e ir vigilándola cada 5 minutos. Acordaos de dejar dentro del horno mientras se precalienta la fuente donde luego pondréis el molde con la masa. De esta manera estará caliente y lograremos una base más fuerte y crujiente para nuestra tarta.
Podemos aprovechar este rato para empezar con la crema pastelera de chocolate y para hacerlo pondremos en un cazo la leche, el chocolate, la monda del limón y la canela y lo llevaremos a ebullición. Una vez nos hierba lo retiramos del fuego y lo dejamos infusionar.
En otro bol, batimos las yemas con el azúcar hasta que nos queden blanquitas y doblen su volumen. Mezclamos en un vasito la maicena con un poquito de leche bien fría. Una vez bien mezclado, lo añadimos (pasándolo por un colador fino) a la mezcla de los huevos y el azúcar. Removemos y a continuación le vamos añadiendo la mezcla de la leche infusionada a la que le habremos retirado la monda y el bastón de canela. Debemos ir con cuidado de no cuajar los huevos.
Volvemos a poner la mezcla en el cazo y la vamos removiendo constantemente mientras la tenemos a fuego muy suave. Poco a poco veremos cómo va espesando. Es un proceso un poco largo, pero no vale impacientarse J! Seguimos removiendo hasta que logremos la consistencia que deseemos. Cuando ya la tengamos retiraremos el cazo del fuego y seguiremos removiendo un poco más. Mientras se va entibiando la iremos removiendo de vez en cuando para evitar que se forme una película al irse enfriando. Cuando ya esté fría la taparemos con un poco de papel film dejando que este entre en contacto con la propia crema. La reservaremos en la nevera hasta que vayamos a montar la masa.
Una vez han pasado los 20 minutos volvemos a nuestra masa. La retiramos del horno y le quitamos el papel con los garbanzos. Cogemos la yema de un huevo batida con una pizca de sal y pintamos el fondo de la tarta con un pincel. Esto nos ayudará a sellar nuestra masa haciendo que no se vuelva blanda luego con el relleno de crema. Hecho esto, volvemos a meter nuestra masa en el horno (esta vez sin los garbanzos) durante otros 10 minutos (8 min si son tartaletas más pequeñas). Pasado este tiempo ya la podemos sacar del horno y dejarla enfriar unos 5 minutos en el molde. Tras esos minutos ya la podemos desmoldar y reservar.
Una vez tengamos fría la masa y la crema ya podemos empezar a montar nuestra tarta. Cogemos la masa y la rellenamos con nuestra crema pastelera bien repartida. Sobre la crema iremos colocando las frutas que más nos apetezcan. En mi caso esta vez me decanté por arándanos, grosellas, moras, frambuesas, fresas e higos. Cuando ya la tengamos montada tan solo nos quedará pintarla con la gelatina que le dará ese brillo espectacular que tanto nos gusta.
Supongo que ya sabéis cómo preparar este almíbar, pero por si acaso os dejo también aquí la elaboración:
Elaboración del almíbar con gelatina

Ponemos las hojas de gelatina en remojo en agua fría durante unos 10 minutos. Por otro lado, en un cazo mezclamos el agua con el azúcar y mezclamos bien. Llevamos a ebullición. Retiramos del fuego y añadimos las hojas de gelatina bien escurridas. Mezclamos bien y dejamos enfriar a temperatura ambiente. (No le quites el ojo de encima durante demasiado rato o se te cuajará del todo J).
Este es el resultado:


Et c’est tout! Os aseguro que es más largo de explicar que de hacer y el resultado es realmente una belleza! ¿Os animáis?

lunes, 15 de octubre de 2012

Me encanta el otoño: Pumpkin Bread!

Sí, sí, es lunes y aquí me tenéis! Entre semana no suelo tener tiempo para conectarme y actualizar el blog, pero hay días en los que se han de hacer excepciones, así que aquí estoy en un descanso tras mis prácticas de moto (¿imagináis a un taponcillo encima de una 500cc? Pues esa soy yo...J) y vigilando la comida que en breve tengo que empezar a comerme para salir disparada hacia el despacho acto seguido… Pero bueno, volviendo a lo que nos ocupa, hoy es día 15 de octubre, sí, sí, cómo pasa el tiempo… y hoy es el día de traeros mi pequeña contribución a “la Recepta dels 15” de “Els Fogons de la Bordeta”. El ingrediente de este mes no podía dejarlo escapar: calabaza!! ¡Me encanta! Es ligera, dulce, pero no demasiado, y extremadamente versátil. En definitiva, era un pecado no aportar mi granito de arena, así que después de darle muchas vueltas finalmente aquí os traigo mi Pumpkin Bread!
Se trata de una receta extremadamente fácil en el que solo tenéis que mezclar todos los ingredientes y esperar a que el horno haga el resto. Os quedará una miga esponjosa y ligeramente húmeda que se os conservará durante una semana como el primer día. ¿Os imagináis algo mejor para el desayuno o la merienda? Si lo probáis una vez… repetiréis! Aquí os dejo la receta:
Ingredientes
1 ½ tazas (200 gr) harina de todo uso
½ cucharadita de sal
1 taza (200 gr) azúcar
1 cucharadita bicarbonato sódico
1 taza (240 gr) puré de calabaza (en mi caso, siempre la hago asada, pero también puede ser hervida)
½ taza (120 gr) aceite de oliva virgen extra
2 huevos (L)
¼ taza agua
½ cucharadita nuez moscada
½ cucharadita canela
½ taza (120 gr) nueces troceadas
Elaboración
Antes de nada precalienta el horno a 180°C.
En un bol, tamiza la harina, la sal, el azúcar y el bicarbonato sódico. En otro bol, mezcla el puré de calabaza, el aceite, los huevos, el agua y las especies. Una vez bien mezclado combínalo con los ingredientes secos, pero solo lo justo para que se integren los ingredientes. Hecho esto ya solo nos queda añadir las nueces troceadas.
Pásalo a un molde alargado engrasado y hornéalo durante 50-60 minutos o hasta que al clavar un palillo este salga totalmente limpio. Cuando esté listo ya podemos retirarlo del horno y desmoldarlo para dejarlo enfriar en una rejilla. Este es el resultado:


Et c’est tout! Más fácil, imposible!! Os animáis? En breve os traeré otra idea para aprovechar el resto de la calabaza J!

domingo, 1 de julio de 2012

Crusted Cinnamon Scones!

Y diréis… preparar el 1 de julio unos scones… tal vez no sea lo más típico y menos si son unos fantásticos y olorosos scones de canela… pero aunque tenéis toda la razón, el día ha sido el ideal. Por fin han bajado las temperaturas, se ha puesto a llover esta mañana y todavía sigue; hay poca luz y lo que realmente apetece es ver una película antigua con una buena taza de té. Bueno, excepto l@s comprador@s compulsiv@s que se han lanzado de pleno a las rebajas… pero como ya os podéis imaginar ese no es mi caso. Además, aunque quisiese, no podría porque estoy que me muero de agujetas J.
Mis fines de semana son cualquier cosa menos de descanso últimamente, y para qué negarlo, estoy más que encantada, pero claro, de vez en cuando mi cuerpo serrano me recuerda que no soy una ironwoman y tiene a bien hacerlo haciéndome sufrir unas tremendas agujetas, como es el caso de hoy J.
Ayer tocó hacer una Vía Ferrata por Osona… fue un regalo de cumpleaños a mi media naranja y la verdad es que es una experiencia diferente. La que hicimos nosotros, a nivel físico, no requiere ninguna preparación especial (aunque absténganse adictos al sofá). Tan solo nos encontramos con un par de momentos en los que sí tuvimos que tirar de brazos y fue en esos momentos en los que tuve claro que hoy me iba a doler… y sí, así ha sido J! Pero nada que no se pueda soportar con unos estiramientos... y un poco de paracetamol.
Y diréis ¿qué tienen que ver mis agujetas con los scones? Pues no mucho, la verdad, si no fuese porque son unos bollos deliciosos que se preparan en solo 30 minutos, sin ningún tipo de esfuerzo (cosa que hoy se agradecía). El año pasado estuvimos un mes por Edimburgo y volví enamorada de la ciudad y de sus maravillosos scones. Espero que os animéis a prepararlos porque son indescriptibles para un buen desayuno de domingo!
Ahí va la receta (de Weekend Bakery):
Ingredientes:
225 gr de harina a la que añadiremos 10 gr de impulsor (Levadura Royal)
50 gr de mantequilla sin sal en cubos (bien fría)
25 gr de azúcar
120 gr de leche (o buttermilk)
75 gr de pasas
¼ cucharilla de canela
1 pizca de sal

Para la cortecita de canela:
1 huevo, batido con un poco de agua
30 gr de azúcar
½ cucharadita de canela
Elaboración:
Precalentamos el horno a 210°.
Preparamos lo que después nos dará esa fantástica cortecita de canela mezclando los 30 gr de azúcar con la ½ cucharadita de canela y reservamos. Por otro lado, en un bol pequeño batimos el huevo mezclado con un poco de agua y también reservamos.
En un bol mediano ponemos la harina con la levadura, la pizca de sal, la canela y mezclamos. Una vez mezclados los ingredientes añadimos la mantequilla en cubos bien fría y volvemos a mezclar esta vez con la ayuda de un tenedor o de una chuchara. Nos quedará una mezcla con una consistencia como la de las migas. Es hora de añadir las pasas y el azúcar. Por último añadiremos la leche fría (o la buttermilk) poquito a poco mientras vamos viendo cómo se van integrando los ingredientes. Empezad a mezclarlo con el mango de una cuchara o de un cuchillo hasta que los ingredientes estén prácticamente integrados y después, rápidamente e intentando manipular lo menos posible la masa, formaremos una bola con las manos. Si resultase que la masa fuese muy seca podríamos añadir un poquito más de leche fría.
Estiramos con la ayuda de un rodillo nuestra masa dejando aproximadamente unos 2,5 cm de grosor y ya podemos empezar a cortarla en círculos. Puedes usar un cortador o incluso un vaso presionando, pero sin girarlo. Pásalos a la fuente del horno, que ya tendrás forrada con papel de hornear, y píntalos con el huevo batido. Una vez pintados ya les puedes poner por encima el cinnamon sugar, es decir, la mezcla de azúcar y canela que tenías reservada.

Hornéalos a 210°C durante 15 minutos. Subirán un poquito y se hará una fantástica cortecita en la parte de arriba. Ahora tan solo te queda dejarlos enfriar un poquito sobre una rejilla y servirlos con mantequilla y mermelada o con algo de nata… Aunque para ser del todo sincera a mí me gustan recién hechos (todavía un poco calentitos) y sin nada más por encima… ummmmm, ya por sí solos son un auténtico bocado del cielo J. Y este es el resultado:



Et c’est tout! Espero que os animéis a probarlos.
Enviada a YeastSpotting