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lunes, 22 de abril de 2013

Bake the World: Bagels!!


Este mes la propuesta de Bake the World me ha venido como anillo al dedo, ya que de hecho, mi sister me había pedido que se los preparase un día… Bagels!! Parece mentira, pero nunca me había animado con ellos, así que han sido todo un descubrimiento.

Mirad si nos han gustado que ya he repetido dos veces la receta :-). En la primera desaparecieron en un brunch dominical antes de poder echarles una foto, así que he tenido que volver a hacerlos, pero esta vez he conseguido salvar dos antes de que fuesen devorados. 

Los bagels son unos panecillos típicos de Nueva York que ya han logrado conquistar prácticamente a toda América. En realidad, sin embargo, nacieron en el sur de Alemania. Desde allí emigraron  y se convirtieron en un pan popular diario que ofrecían los vendedores callejeros.

Su textura esponjosa y su corteza brillante resultan de hervir ligeramente estos anillos de pan justo antes de ser horneados. Aquí os dejo la receta por si os animáis a probarlos:




Ingredientes (para 12 bagels; receta del libro Pan de Linda Collister)

500 gr harina de fuerza
2 cucharaditas sal marina
15 gr levadura fresca
250 gr agua tibia (en mi caso necesité unos 10 gr más)
2 cucharaditas de extracto de malta
1 huevo M (en mi caso L)
2 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra

Para acabar

1 cucharada de extracto de malta, para escalfar
Huevo batido con 1 cucharada de agua para glasear
Semillas variadas (sésamo, lino, amapola...)

Elaboración

Mezclamos en un bol grande la harina y la sal. En otro bol pequeño desmenuzamos la levadura fresca y la mezclamos con el agua tibia. Luego añadimos el extracto de malta. Removemos hasta que la levadura esté totalmente desleída. 

Vertemos esta mezcla en la harina junto con el huevo batido y el aceite. Mezclamos bien con la mano. Si vemos que la masa está un poco dura le añadiremos un poco de agua. La dejamos reposar cinco minutos. Pasado este tiempo la volcamos sobre nuestra superficie de trabajo (en mi caso sin enharinar) y la amasamos durante unos buenos 10 minutos hasta que nos quede homogénea y elástica. Cuando ya tenga la textura correcta la pasamos a un bol grande limpio debidamente engrasado y la tapamos con un plástico y un trapo para que descanse durante aproximadamente 1h-1h 30' (hasta que haya doblado su volumen).

Cuando ya haya levado la aplastaremos con los nudillos para desgasificarla y la volcaremos sobre nuestra superficie de trabajo (esta vez sí, ligeramente enharinada). La dividiremos en 12 porciones de unos 70-75 gr aproximadamente. Formaremos bolas y las dejaremos descansar 5 minutos tapadas con un paño seco. 

Tras estos 5 minutos aplanaremos las bolas ligeramente con las yemas de los dedos  e iremos haciendo un agujero en cada uno de ellos (introduciendo nuestro dedo índice enharinado y haciendo rotar la masa para agrandar el agujero). Hemos de tener en cuenta que el agujero se encogerá durante la cocción, así que intentaremos no hacerlos muy pequeños. 

Ya podemos ir precalentando nuestro horno a 200C. 

Cuando ya los tengamos todos los dejaremos reposar otros 15 minutos sobre una bandeja cubiertos con un paño seco. Mientras tanto pondremos una olla con agua y una cucharada de extracto de malta a hervir. Cuando los bagels ya hayan descansado sus 15 minutos los iremos pasando por el agua hirviendo de uno en uno (30 segundos por lado). Los retiraremos con la ayuda de una espumadera y los colocaremos sobre la placa del horno forrada con papel de hornear.

Cuando ya estén todos escalfados los pintaremos con el huevo batido con agua y los espolvorearemos con las semillas que más nos gusten. Ya solo nos queda hornearlos durante unos 20-25 minutos. Una vez doraditos los dejaremos enfriar sobre una rejilla. Se enfrían muy rápidamente así que el suplicio no durará mucho :-). 

Con queso crema, con salmón, con pavo braseado... ains... creo que pegan con todo. Os animáis a probarlos? Este es el resultado:





Et c’est tout!!! 

Enviada a YeastSpotting

domingo, 20 de enero de 2013

Bake the World: Lavash Crackers


¡Y sigue lloviendo! 

Cuando ayer abrió el ojo amenazaba, pero a media mañana ya se lanzó el temporal y ahí que sigue… y mi nevera vacía, porque como ya os podéis imaginar, con este tiempo quién podía tener ganas ayer de salir a comprar!
Por otro lado, lo muy positivo de estos días grises, lluviosos y fríos es que se está de muerte en casa, bien tapadita con una manta y con un tazón de té bien caliente alegrándote el alma, y si eso lo aderezamos con una buena compañía… un día perfecto!
Siento haber tardado tanto en volver a dar señales de vida, pero han sido unas semanas un poco… atareadas, por decirlo finamente. Lo positivo, en cualquier caso, es que ya me he quitado de encima uno de los parciales del curso de nutrición, me ha dado tiempo de entregar un par de trabajos y sí, además, finalmente justo después de Reyes, me saqué el carnet de moto! Y claro, una vez aprobado el examen solo había una cosa más que hacer J! Así que sí, ya somos un miembro más en la familia. No os voy a aburrir con modelos ni marcas, don´t panic, tan solo os diré que mi nueva compañera es realmente gloriosa J!
Pero volvamos a la cocina. Nuevamente creía que no me iba a dar tiempo a llegar al reto de este mes de Bake the World, pero, por suerte, al final me he animado a encender el horno y he logrado hacer mi entrega on time. Este mes el reto ha sido un pan realmente versátil e interesante como aperitivo. Se trata de una receta muy fácil de preparar y que da como resultado un pan crujiente, ideal para acompañar unos tacos de queso, unas aceitunas y una copa de vino. El lavash es un pan armenio que también encontramos en Irán y en prácticamente todo el Oriente Próximo, con algunas variaciones. También se parece mucho a otros panes del norte de África. Es similar a los manloush o manaeesh (Líbano), barbari (Irán), aiysh (Egipto), kesret o mella (Túnez)… Según nos cuenta Richard Reinhart en su fantástico libro El aprendiz de panadero, la principal diferencia entre todos ellos es el grosor de la masa y el tipo de horno en el que se cuecen. En el caso del lavash  el secreto para que quede bien crujiente es conseguir dejarlo tan fino como una hoja de papel. Luego, si queremos que los trozos nos queden más o menos uniformes, tan solo tendremos que cortar la masa antes de hornearla, pero también nos pueden quedar trozos irregulares muy vistosos partiendo el pan una vez horneado. Es cuestión de gustos! Si, en cambio, preferimos utilizar el lavash en versión bocadillo, enrollándolo, tan solo hemos de dejar la masa más gruesa y menos hecha, sin cortarla, de manera que mantenga su consistencia, pero sin llegar a romperse. Cuando vayamos a enrollar el lavash tan solo tendremos que humedecerlo un poco con agua y se ablandará en 3-5 minutos volviéndose una masa maleable. Aquí os dejo la receta:
Lavash crackers


Ingredientes (para una hoja del tamaño de una bandeja. Receta del libro El aprendiz de panadero)
190 gr harina panificable
4 gr sal marina
1,5 gr levadura seca instantánea (active dried yeast)
22 gr miel suave
14 gr aceite de oliva virgen extra
90-120 gr agua, a temperatura ambiente  (en mi caso 110 gr)
Para decorar
Semillas de lino, de amapola, de sésamo, pimentón picante, sal gordita, granos de anís.
Elaboración:
En un bol mezclamos la harina, la sal, la levadura, la miel, el aceite y el agua que haga falta para ligar todos los ingredientes, en mi caso unos 110 gr (aprox.). Cuando todos los ingredientes estén bien integrados ya podemos pasar nuestra masa a la superficie de trabajo sin enharinar. La trabajamos unos 10 minutos hasta que nos quede una masa fina, lisa y elástica, nada pegajosa. En este punto le daremos forma de bola y la dejaremos fermentar en un bol ligeramente engrasado, tapada con un plástico y un trapo durante unos 90 minutos, o hasta que doble su volumen.
Cuando la masa ya esté lista tan solo nos queda pasarla a nuestra superficie de trabajo, que habremos pulverizado ligeramente con aceite. La presionamos con los dedos para darle forma cuadrada y la espolvoreamos ligeramente con harina. Con la ayuda de nuestro rodillo la vamos estirando hasta hacerla bien fina. Cuando ya la tengamos del grosor adecuado la tapamos con un trapo y la dejamos reposar unos cinco minutos.
Aprovechamos para ir precalentando el horno a 175°C.
Cogemos una bandeja de horno y la forramos con papel de hornear. Con mucho cuidado pasamos nuestra masa a la bandeja, cortando lo que sobre, y la pulverizamos con un poco de agua. Ya podemos decorarla como más nos guste. En mi caso le puse semillas de lino, de sésamo, de amapola, anís en grano y pimentón picante. Por encima le puse una pizca de sal gorda y al horno! Puedes cortar la masa antes de meterla en el  horno, si quieres tener trozos uniformes, o directamente romper la masa una vez ya esté horneada, a tu elección.
Una vez en el horno tan solo deberás esperar unos 15 minutos aproximadamente. Si tu masa es muy fina la tendrás lista un pelín antes. Cuando esté cocida ya podemos retirarla del horno y dejarla enfriar. Una vez fría, y si no la habías cortado antes, es el momento de romperla en trozos y de ponerla en la mesa. Ya verás cómo desaparece! Aquí os dejo el resultado:




Et c’est tout! Ya veréis cómo os encanta!
Enviada a YeastSpotting

domingo, 7 de octubre de 2012

Empieza el curso… y Mini Poppy Seed Dampers

Los sábados durante unos cuantos meses serán un poco más grises a partir de ahora… mi media naranja ha empezado un curso muy interesante para sacarse el título de entrenador personal y, como entre semana era una odisea lo de cuadrar los horarios, se ha decantado por asistir los fines de semana. Siempre le ha gustado el deporte y, aunque no tiene absolutamente nada qué ver con su vida profesional, finalmente se ha lanzado. A fin de cuentas, también se trata de eso, ¿no?, es decir, de hacer cosas que nos gustan por el sencillo placer de disfrutarlas J! Pero volviendo al asunto, que me despisto, la parte positiva de cursarlo los fines de semana es que de esta manera no tiene que estar preocupado saliendo antes de clase para llegar al trabajo o, en definitiva, haciendo mil cábalas para lograr llegar a todas partes… la parte negativa (y obvia) es que se le echa mucho de menos…
En conclusión, como los sábados ya no nos podemos escapar al monte y los domingos solemos tener compromisos familiares… mis PRs van a tener que esperar. Pero bueno, tan pronto tenga la posibilidad os traeré alguna escapadita chula por Vic o tal vez por la zona de la Costa Brava… ya investigaré J! Y mientras tanto, pues aprovecharé para visitar mis rincones preferidos  de Barcelona, para disfrutar de mis librerías predilectas y de mis momentos entre harinas!
¡Hoy hace un domingo espectacular! Brilla un sol increíble y apetece tumbarte un rato en un banquito del parque… así que sí, voy a enfundarme unos tejanos y me bajo corriendo al que está al lado de mi casa: lleno de rosas y de un césped maravilloso. Pero antes, no creáis que me voy a olvidar de dejaros mi contribución a la blogesfera culinaria: Mini Poppy Seed Dampers.
No, no es la receta definitiva… porque los que los conozcáis sabréis que tendrían que haber quedado más redonditos, pero no ha habido manera… la masa tenía demasiada hidratación… Los volveré a intentar comprando un yogur griego más denso y añadiendo la leche muy poco a poco, para lograr acertar la cantidad  justa (para la harina que suelo utilizar). En cualquier caso, estaban la mar de ricos J. Parecen panecillos cuando en realidad no lo son, ya que no llevan levadura, sino que lo que se pone es impulsor (baking powder). Son ideales para untar con un poco de queso crema… y si a la ecuación, además, le ponemos una rodaja de un tomate bien hermoso, serán el bocado perfecto para un brunch dominical. Aquí os dejo la receta:


Ingredientes (para unos 8) (receta del libro Scones de Genevieve Knights)
400 gr harina de todo uso (un poco más para acabar de ligar la masa)
4 cucharaditas (tsp) de impulsor (baking powder)
½ cucharadita (tsp) de sal
Pimienta negra recién molida
30 gr aceite de oliva virgen
200 gr de yogur griego denso
150 gr de leche (aproximadamente)
4 cucharadas de semillas de amapola (os sobraran)
Para servir
Queso en crema (estilo Philadelphia)
Tomates
Elaboración
Antes de nada empieza a precalentar el horno a 200 °C porque esto va a ser rápido. Asimismo ya puedes ir forrando la bandeja del horno con un poco de papel de hornear y dejarla reservada.
Por otro lado, tamiza la harina en un bol grande, junto con el impulsor y la sal. Añade pimienta negra recién molida y con un tenedor ves removiendo mientras vas echando el aceite. Ahora ya es el momento de añadir el yogur griego y la leche (poco a poco). Mézclalo todo. Cuando la masa ya tenga la consistencia adecuada, pásala a tu superficie de trabajo, ligeramente enharinada, y amásala un poco.
En este punto ya puedes dividir la masa en 8 partes y darles forma de bola. Decora la parte de arriba de las bolitas con semillas de amapola y ves colocándolas en la bandeja de horno que tenías preparada. Haz dos cortes en forma de cruz en cada mini damper y hornéalos durante unos 15-20 minutos, hasta que estén doraditos. Cuando se enfríen, córtalos por la mitad y rellénalos (generosamente J) con queso en crema y con rodajas de tomate… ummmmm, riquísimos! Et c'est tout! Aquí está el resultado:




jueves, 6 de septiembre de 2012

Citrus Poppy Seed Muffins and have a nice day!

¿Sabéis lo tarde que es? Se me está tirando el tiempo encima y todavía no he hecho ni la mitad de cosas que tenía que hacer… buf, las mañanas en nuestra vida son frenéticas! El despertador ha sonado a las 6h y tras conseguir despegarnos los ojos hemos sido conscientes del día que es hoy: nuestro aniversario!! ¡Parece mentira cómo pasa el tiempo! Es arrollador, pero supongo que cuando las cosas van bien los días todavía se pasan más rápido…
En cualquier caso, antes de que salgamos corriendo de casa para hacer algún que otro encargo y, cómo no, también para intentar disfrutar un poco de nuestra mañana juntos, quería traeros la receta que os prometí el domingo pasado. La otra tontería que preparé para nuestro desayuno marujil fueron unos Citrus Poppy Seed Muffins, que salieron la mar de bonitos (y ricos J)!
Me encantan esas recetas que puedes guardar en la recámara y que puedes decidir hacerlas en el último minuto con la seguridad de que saldrán bien. Y estos muffins son un claro ejemplo. Hacer que el desayuno sea diferente no tiene por qué llevarte más de 30 minutos, así que ya no tienes excusa para no hacerlo. Porque los días no están hechos para ser fotocopias unos de otros!  Aquí te dejo la receta por si te animas.
Citrus Poppy Seed Muffins (receta de The Australian Women’s Weekly)



Ingredientes
125 gr de mantequilla sin sal en pomada
2 cucharaditas (teaspoon) de ralladura de limón
2 cucharaditas (teaspoon) de ralladura de naranja
2 cucharaditas (teaspoon) de ralladura de lima
150 gr azúcar
2 huevos
300 gr de harina
13,3 gr impulsor (levadura Royal)
125 gr leche
2 cucharadas (tbspoon) semillas de amapola

Elaboración
Esta receta es más que rápida de preparar así que, antes de nada, ya puedes empezar a engrasar tu molde de muffins y reservarlo. Asimismo, ves precalentando el horno a 200°C para tenerlo listo cuando acabes con la masa.
En un bol mezcla la mantequilla, la ralladura, el azúcar, los huevos, la harina tamizada, la levadura tamizada y la leche. Bate bien la mezcla hasta que nuestra masa cambie de color (se hará más clarita). Cuando ya la tengamos en su punto será el momento de añadir las semillas de amapola.
Ya solo nos queda pasar nuestra masa al molde para muffins y hornear durante unos 20 minutos. Una vez listos, déjalos enfriar sobre una rejilla y en unos minutos ya podrás ponerlos en la mesa J. Este es el resultado:




Et c’est tout! Creo que es una de las recetas más fáciles que tengo y, creedme, la guardo a buen recaudo. Espero que os animéis a hacerlos y que me contéis cómo os han quedado! Me voy corriendo!!

domingo, 19 de agosto de 2012

Kaisersemmel… y seguimos con la ola de calor!

Pero y ¿qué esperábamos…? estamos en agosto! Y sí, ya sé que lo que voy a decir no es políticamente correcto y que la gran mayoría de la gente no estará de acuerdo conmigo, pero no me gusta el calor… lo siento. Sin lugar a dudas prefiero una y mil veces el otoño y si me apuras, incluso el invierno… pero tan solo puedo resignarme (yo y las butifarras que tengo por tobillos), así que en eso estoy.
Una de las consecuencias directas de que me esté asando como si de un pollo a la parrilla se tratase es el hecho que no hacemos escapadas para caminar a la montaña. Una cosa es madrugar y otra es salir ya de madrugada… y contando que a las 10h ya empieza a caer un sol de justicia… a ¿qué hora se supone que tendría que empezar a andar? Digamos que a una que ya no sería ni intempestiva, sino directamente una locura, así que necesitábamos un Plan B para este finde. Tanto mi media naranja como mi cámaraenmano sister se morían de ganas de visitar la Colonia Güell (la verdad es que vivimos a tan solo 15 minutos en coche y nunca nos habíamos acercado!) y por si eso no fuera ya motivo suficiente como para lanzarse a ello, se sumó el hecho de que desde principios de junio los sábados por la mañana ponen un Mercado de Payés (http://www.gastroteca.cat/ca/fitxa-agenda/mercat-de-pages-a-la-colonia-guell/). La idea nos encantó a los tres, así que cogimos las cámaras de fotos, los objetivos y la cesta de la compra y para allí que nos fuimos.
El viernes empecé a imaginarme las mil recetas diferentes que podría preparar con las frutas tan impresionantes que me iba a encontrar. Y qué decir de las mil otras cosas que quería comprar. Tenía la nevera en dique seco desde hacía una semana solo pensando en lo rico que iba a estar todo… pero sí, como ya os estáis imaginando… mi gozo en un pozo. La verdad es que había poquitas paradas y de fruta prácticamente nada de nada de nada… buaaaaaaaaaaaa! Supongo que encontrarnos en pleno agosto ha mermado un poco la participación de los agricultores, así que tendremos que esperar a septiembre para volver y finalmente hacernos una idea real del Mercado de Payés de la Colonia Güell (ya os informaré del resultado J). De todos modos, lo que sí pudimos hacer fue visitar la Iglesia y las calles de la Colonia y aunque la luz era más dura de lo que nos hubiese gustado… tanto mi sister como mi media costilla hicieron unas fotos la mar de bonitas. Aquí os dejo algunas para que os hagáis una idea:


Como también os podéis ya imaginar, finalmente no he podido traeros una apetitosa receta con fruta fresca de temporada (ya que no logré comprar nada), pero que no cunda el pánico porque siempre podemos hacer pan J!!
Ya empezaba a escasearme el pan de cereales que suelo preparar semanalmente, así que tenía que aprovisionarme y nada mejor que unos panecillos riquísimos, y aún más fáciles de hacer si cabe, como son los Kaisersemmel o Kaiser Rolls. Casan fantásticamente bien con dulce o salado, para desayunar, merendar o simplemente para acompañar nuestras comidas y lo mejor de todo es que se preparan muy rápido y, of course, se pueden congelar. Además, como no necesitan prefermento, puedes iluminarte tan tarde como quieras que siempre estás a tiempo de ponerte manos a la obra.
Como veréis se trata de una masa sin demasiada hidratación por lo que no os dará problemas a la hora de amasarla. Aquí os dejo la receta.
Ingredientes (receta de Weekend Bakery)
500 gr harina panificable
8 gr sal
7 gr levadura seca (instant active yeast)
160 gr de agua
150 gr de leche semidesnatada
1 cucharadita (tsp) de café de miel
Elaboración
Mezcla en un bol grande la harina y la sal. A continuación añade la levadura, el agua, la leche y la miel. Tan pronto como tengas los ingredientes integrados ya puedes pasar la masa a tu zona de trabajo para empezar a amasarla. Te llevará unos 12-15 minutos tener la masa lista. Una vez el amasado ya esté acabado es hora de pasar la masa a un bol ligeramente untado de aceite donde la dejaremos reposar durante un par de horas tapada con un plástico y con un trapo.
Pasado ese tiempo (la masa habrá doblado su volumen) ya podemos volcarla ayudándonos de una rasqueta sobre la superficie de trabajo esta vez ligeramente enharinada. Ahora toca dividir la masa en pequeñas porciones. En mi caso las hice de unos 70 gr aproximadamente cada una. Dales forma de bola y déjalas descansar tapadas con un plástico durante unos 10 minutos (para que se relajen un poco).
Mientras se relajan es momento de ir precalentando el horno a 220°C.
Si tienes un Kaiser Roll Stamp es hora de usarlo sobre cada una de las bolitas que has formado (http://www.youtube.com/watch?v=bNY7ESjCQFo), si como es mi caso, no lo tienes siempre puedes darles forma siguiendo el método tradicional J; es decir, coges una de las bolitas y la aplanas un poco. Le das forma de cilindro presionando ligeramente mientras lo vas formando de cara a darle más fuerza a la masa. Una vez tienes el cilindro tan solo quedará formar un nudo y ya tendrás tu Kaiser Roll formado. Sí, lo sé, suena un poco abstracto… así que mejor te dejo un link que tal vez pueda ayudarte más: http://www.youtube.com/watch?v=tU9I1nYS60E&feature=related.
Una vez tengas formados los panecillos cúbrelos con un plástico y un paño y déjalos reposar durante una hora aproximadamente (50-60 minutos).
Pasado ese tiempo y con el horno caliente ya solo nos queda decidir si queremos decorarlos con algunas semillas o si queremos dejarlos blanquitos… esta vez me he decantado por mojarlos con un poquito de agua y por ponerles unas semillas de amapola, lino y sésamo para que tuvieran un punto de color.
Ya solo nos queda meterlos en el horno y hornearlos con vapor durante unos 20 minutos. Cuando ya estén en su punto será el momento de dejarlos enfriar encima de una rejilla para poder disfrutarlos en un ratín J. Y este es el resultado:



Et c’est tout! Son muy, pero que muy fáciles, así que no tenéis excusa para no animaros. Ya me diréis qué tal os quedan.
Enviada a YeastSpotting

martes, 1 de mayo de 2012

Pan Challah, porque ¿quién dijo que hoy no se trabaja?

Todavía no habéis empezado a sufrirlo, pero todo llegará. ¿El qué? Pues mi adicción, obsesión, fijación… (y demás sinónimos que conozcáis) por el pan. Me encanta amasarlo, olerlo, mirarlo, hornearlo, vamos creo que no hay paso que no me tenga ensimismada. No importa cuántas veces haya probado una receta, cada vez que me vuelvo a lanzar a ella es como si, una vez sale del horno, fuese la primera vez que veo el resultado.
La verdad es que hoy me he iluminado bastante tarde, así que como no había preparado poolish, ni había alimentado mi fantástica masa madre natural que guardo como oro en paño en la nevera, pues ha tocado ir a por las recetas de levadura fresca. Dentro de esta categoría uno de los panes que mejor resultado me da siempre es el Challah. Corren miles de recetas por la blogesfera de este tipo de pan con pocas variaciones así que no pretendo daros ninguna sorpresa, pero sin duda, esta que os dejo aquí siempre sale bien. Os animo a intentarla. Solo se precisa un poco de práctica y os aseguro que os saldrá un pan esponjoso y tierno que volará de vuestra panera, o al menos de la mía desaparece. ¿Serán los ratones? Y lo mejor de todo es que es un pan que se puede congelar sin problemas y que cuando lo sacas del congelador sigue estando la mar de rico. Solo tendrás que darle ese puntido de calor para que vuelva a ser el mismo, así que siempre puede formar parte de un perfecto desayuno de domingo…
Ahí os dejo la receta para un pan grande o para varios panecillos:
Ingredientes:
250gr. de harina de fuerza
250gr. de harina
25 gr. de levadura fresca
40 gr. de azúcar
3 huevos
200cc. de agua (mejor pesada, pero tened en cuenta que siempre hay una pequeña parte que irá a ojo, dependiendo de la cantidad de agua que admita vuestra harina)
Semillas de sésamo o de amapola
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Una pizca de sal
Preparación:
La preparación no tiene demasiado misterio; tan solo hemos de mezclar las harinas en un bol grande y añadir la levadura disuelta en un poco de agua. Una vez bien mezclado añadimos dos huevos batidos, el aceite, el azúcar y la pizca de sal, así como el resto del agua a temperatura ambiente. Cuando todos los ingredientes estén bien mezclados volcamos encima de la encimera (sin añadir harina) y amasamos unos 10-15 minutos hasta que veamos que la masa se ha vuelto elástica y que ya casi no se pega en las manos. Al principio, al ser bastante húmeda, puede resultarnos un poco difícil, pero el “suplicio” no dura mucho y el resultado es mucho mejor si no añadimos harina, así que intentad no caer en la tentación J.

Cuando ya tengamos la masa a punto formaremos una bola y la cubriremos con papel transparente y con un paño y la dejaremos levar tranquilamente durante más o menos una hora y media. As usual, en un lugar sin corrientes de aire y cálido de tu casa. Tras ese rato la masa habrá doblado su volumen y ya estará lista para volver a trabajarla. La volcamos con la ayuda de una rasqueta (para no rasgar la masa) nuevamente sobre la encimera y la trabajamos un par de minutos más. Tras desgasificarla un poco volvemos a formar una bola y la dejamos otra vez dentro del bol tapada con el papel transparente y el paño para que vuelva a fermentar unos 45 minutos más.
Pasado este tiempo la volvemos a sacar del bol y la trabajamos unos 5 minutos, tras los cuales ya podremos dividir la masa en las porciones que queramos. Si queremos hacer una sencilla trenza de tres cabos, tan solo tendremos que dividir la masa en tres porciones y darles forma de cilindro. Una vez hecho esto formamos la trenza encima de la bandeja del horno, que habremos forrado con papel, y la dejaremos reposar otros 45 minutos tapada (en mi caso la vuelvo a tapar con papel transparente y con un paño). También puedes formar panecillos y darles la típica forma de los panecillos Kaiser. No es la que le correspondería a este pan… pero quedan muy bonitos J! En este caso, el único secreto es no pasarnos de fermentación una vez formados los panecillos, ya que en caso contrario perderían la forma.
En cualquier caso, una vez pasada la última fermentación pintaremos nuestro pan o panecillos con un huevo batido y le pondremos unas semillas de sésamo por encima o unas semillas de amapola.

Y ya solo nos queda hornearlo. Lo dejaremos unos 10 minutos a 200º y luego unos 15 minutos más a 180º. Siempre va bien echarle un ojo de vez en cuando no sea que vuestro horno sea más potente y os quede demasiado tostado por encima. Este es el resultado:


Si en lugar de tres prefieres lanzarte con cuatro, seis o incluso ocho cabos, puedes encontrar las instrucciones de cómo hacerlo tanto en diferentes páginas de Internet (esta es solo un ejemplo: http://www.finecooking.com/videos/braiding-challah.aspx) como en varios libros (en “El aprendiz de panadero”, por ejemplo, encontrarás ilustraciones que pueden ayudarte). Las fotos que os dejo aquí son de uno de seis cabos. La cantidad de masa es la misma, pero el resultado es realmente espectacular (y más con las fotografías de mi sister, que hace que cualquier cosa parezca una delicia!):


Et c'est tout! ¡Ya veréis como triunfáis!