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domingo, 7 de abril de 2013

Pan de pasas y nueces de macadamia

Sí, sí, sí, aprobé mis parciales, ¡los dos! Y logré llegar a tiempo para entregar mis prácticas. Definitivamente ha sido una  Semana Santa muy productiva. La parte menos positiva es que en quince días vuelvo a tener parciales y… que en diez tengo que entregar dos nuevas prácticas, pero ya me preocuparé de eso en otro momento, hoy todavía no. Porque todavía hace una tarde espléndida, porque todavía tengo tiempo para acurrucarme un rato en el sofá delante de una buena peli antes de ponerme a entrenar… en definitiva, porque todavía es domingo y pienso acabar de disfrutarlo :-).
Ayer nos pasamos el día de arriba abajo, pero hoy no, hoy tocaba preparar algo para compartir con vosotros y con los míos. Algo que poder ofrecer a mi media naranja cuando apareciese por la puerta después de participar en la carrera más concurrida de toda Europa (:-p).
Lo de elegir la receta a hacer es siempre la parte más divertida, ¿no os parece? Normalmente me gusta pajarear un rato por la blogesfera para ver las maravillas que cuelga la gente, después me vuelvo a mis libros para ojearlos un rato y por último me acerco a mi despensa a ver qué me inspira. Pero, para seros sincera, lo que más peso ha tenido esta vez en mi elección no han sido las mil tentaciones fáciles de encontrar, sino un tremendo excedente de pasas que había en uno de mis armarios. Sí, ya sé que no suena tan glamuroso como el inventarme que tuve un flechazo nada más ver una receta en algún sitio, pero es la pura realidad. ¿Qué aparece si sumamos una ingente cantidad de pasas con unas fantásticas nueces de macadamia? Un estupendo pan de pasas y nueces de macadamia típico de Australia. Teóricamente este pan tendríamos que prepararlo con pasas lexía, unas pasas australianas muy grandes, jugosas y rollizas, pero como os podéis imaginar las mías eran pasas de lo más comunes… aun así el resultado es realmente recomendable. Aquí os dejo la receta.
Ingredientes para un pan mediano (receta del libro Pan de Linda Collister)
450 gr harina de fuerza
1 cucharadita (tsp) sal marina
50 gr azúcar de caña dorado
75 gr mantequilla, en dados
125 gr leche tibia mezclada con 125 gr de agua tibia (en mi caso, tuve que ponerle más líquido, ya que mi harina de fuerza admite mucho agua, así que empecé con la cantidad indicada en la receta y luego le puse un poco más a ojo)
15 gr levadura fresca
200 gr pasas, preferiblemente lexía o de Málaga, sin los rabitos (o pasas comunes)
75 gr nueces de macadamia, ligeramente tostadas y groseramente picadas

Elaboración

En un bol grande mezclaremos la harina, la sal y el azúcar. Añadimos la mantequilla en dados y con la ayuda de las yemas de los dedos iremos frotando la mantequilla hasta que la mezcla tenga la consistencia de unas migas.

Desleiremos la levadura en la mezcla de líquidos y lo añadiremos todo en la mezcla de la harina. Debe quedarnos una masa de consistencia blanda y ligeramente pegajosa. Una  vez tenga esta consistencia la pasaremos a nuestra superficie de trabajo (sin enharinar) y la amasaremos con vigor, valiéndonos del amasado francés, hasta que nos quede una masa firme y muy elástica. Ahora viene el momento más… estresante. Es el momento de añadir las pasas y las nueces de macadamia. Os aviso, no será trabajo fácil el conseguir que todas esas pasas se distribuyan en nuestra masa… pero, don’t panic, con un poco de paciencia lo conseguiremos. Cuando nuestra masa ya esté lista es hora de pasarla a un bol limpio ligeramente engrasado, y de dejarla reposar cubierta con un plástico y un trapo en un lugar cálido libre de corrientes, durante una hora aproximadamente, o hasta que haya doblado su volumen.

Pasado ese tiempo volcaremos nuestra masa con la ayuda de una rasqueta sobre nuestra superficie de trabajo, esta vez sí, ligeramente enharinada y la aplastaremos ligeramente para desgasificarla. Hecho esto ya solo nos queda formar un cilindro con la masa y meterla dentro de nuestro molde de pan (para unos 450 gr).

Volveremos a tapar nuestra masa con un plástico y un trapito y la dejaremos descansar aproximadamente unos 45 min más (o 1h), hasta que nuevamente haya doblado su volumen

Aprovecha para precalentar el horno a 180°C.

Ha llegado el momento de meter nuestra masa en el horno y de hornearlo durante aproximadamente una hora. Si vemos que coge demasiado color podemos taparlo con un poco de papel de aluminio.  Ahora ya solo nos queda dejarlo enfriar sobre una rejilla. Necesitará un buen rato, así que también podéis prepararlo por la noche para degustarlo en el desayuno del día siguiente. ¡Es una auténtica tentación!

Aquí os dejo el resultado:





Et c’est tout! Si os gusta el pan suave y tierno… definitivamente, tenéis que probarlo!

Enviada a YeastSpotting

domingo, 17 de marzo de 2013

Algo saludable: Oat and Raisin Muffins

(Scroll down for recipe in English)
¡Y vuelve a llover!
La idea de ayer era levantarnos temprano e ir a dar una vuelta para despejarnos un poco… pero nuestro gozo en un pozo cuando al abrir el ojo vimos que se había levantado un importante vendaval.
Preparamos un buen desayuno y tras llenar nuestras sendas tripas nos empezó a entrar esa pereza de los días grises y fríos… así que nos quedamos en casita, sí, sí, todo el sábado encerrados… Seguramente suena un poco mal… pero en realidad fue mucho peor, en cuanto a productividad, pero mucho mejor a nivel personal. Os cuento. Tengo mi primer examen de dietoterapia y el segundo de ortomolecular. Como no podía ser de otra manera, se juntan en el tiempo, así que este fin de semana tocaba, sí o sí, encerrarse en casa para estudiar como una loca. Por este lado… el sábado fue muy poco productivo, porque si bien es verdad que nos encerramos en casa, también es verdad que no logré estudiar demasiado… qué pereza! Pero por otro lado, fue un sábado genial porque pude disfrutar de mi media naranja durante todo el día. Entre semana prácticamente no nos vemos así que intentamos pasar juntos el máximo de tiempo posible durante los fines de semana, así que por ese lado… una gozada de sábado :-)!
Pero claro, con tantas horas en casa… tenía que encender el horno, aunque para no sentirme demasiado culpable por estar “perdiendo” el tiempo tenía que preparar algo que fuera rápido… y ¿qué mejor que unos muffins? Me apetecía algo saludable, apto para todos los públicos, tanto para los golosos como para los que no lo son tanto y esta fue mi elección: Oat and Raisin Muffins, es decir, Muffins de Avena y Pasas. Suaves, esponjosas y con un puntito de humedad… ¡qué ricas! Aquí os dejo la receta:


Ingredientes (para 12 unidades) (receta del libro de Martha Day Baking)
85 gr de copos de avena
250 gr de buttermilk
120 gr de mantequilla, a temperatura ambiente
100 gr de azúcar moreno oscuro
1 huevo, a temperatura ambiente (L)
120 gr de harina
1 cucharadita (tsp) de impulsor (baking powder)
½ cucharadita (tsp) de bicarbonato sódico
¼ cucharadita (tsp) de sal
30 gr de pasas
Elaboración
Lo primero que tendremos que hacer poner los copos de avena en un bol junto con el buttermilk durante una hora. Si no tienes dónde comprar buttermilk (como es mi caso) tan solo tendrás que añadir una cucharadita de zumo de limón o de vinagre a 250 gr de leche. Mezclar y dejarlo reposar durante unos 10 minutos.
Por otro lado, aprovechamos para engrasar un molde de 12 muffins y para precalentar nuestro horno a 200°C.
Con unas varillas eléctricas batiremos la mantequilla y el azúcar hasta que nos quede una mezcla ligera y esponjosa. Añadiremos el huevo y volveremos a mezclar.
En otro bol tamizaremos la harina, el impulsor, el bicarbonato sódico y la sal. Añadiremos la mezcla de la mantequilla y la de la avena en dos veces (alternándolas). Por último, añadimos las pasas y volvemos a mezclar, pero esta vez, lo justo para integrar los ingredientes.
Ya solo nos queda rellenar los moldes hasta unas tres cuartas partes de su capacidad y meter en el horno durante unos 20-25 minutos o hasta que superen la prueba del palillo, es decir, hasta que al introducir un palillo este salga totalmente limpio. Cuando estén listas ya podremos sacarlas del horno y desmoldarlas para dejarlas enfriar totalmente sobre una rejilla. Este es el resultado:




Et c’est tout! Una receta fácil, rica y muy saludable. ¿Os animáis?
Oat and Raisin Muffins (makes 12) (recipe from Martha Day’s book Baking)
Ingredients
85 g rolled oats
250 g buttermilk
120 g butter, at room temperature
100 g dark brown sugar
1 egg, at room temperature
120 g flour
1 teaspoon baking powder
½ teaspoon bicarbonate of soda
¼ teaspoon salt
30 g raisins
Method
In a bowl combine the oats and buttermilk and let soak for one hour. If buttermilk is not available, add one teaspoon lemon juice or vinegar to milk. Let the mixture stand for a few minutes to curdle.
Lightly grease a 12 cup-muffin tin and preheat the oven to 200°C.
With an electric mixer cream the butter and sugar until light and fluffy. Beat in the egg.
In another bowl, sift the flour, baking powder, bicarbonate of soda and salt. Stir into the butter mixture, alternating with the oat mixture. Fold in the raisins. Do not overmix.
Fill the prepared cups two-thirds full. Bake until a skewer inserted in the centre comes out clean, 20-25 minutes. Transfer to a rack to cool.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Bake the World: Irish Soda Bread

Llevaba mucho tiempo siguiendo los impresionantes retos y resultados de Bake the World, pero, por un motivo u otro, nunca me había decidido a ponerme en contacto con ellas… es que el nivel es muy alto! Pero después de ver las maravillosas chapatas que colgaron el mes pasado no lo dudé un instante: yo también quería participar!! Creo que es una forma genial de aprender nuevas formas y tipos de pan, así que, sin dudarlo dos veces, finalmente me decidí y les envié un mail.

El reto de este mes es preparar un Irish Soda Bread. Se trata de un tipo de pan que se preparara con bicarbonato sódico en lugar de la levadura. Asimismo, suele llevar suero de leche o de mantequilla y se puede combinar con infinidad de ingredientes más, tanto dulces como salados. Nueces, pasas, avellanas… o incluso pesto son algunos de los ingredientes que os pueden quedar estupendos en un Soda Bread.

Podemos encontrar este tipo de panes en muchos lugares del mundo: EEUU, Serbia, Polonia, Escocia, Australia (¿os acordáis de los mini dampers que preparamos hace ya unas cuantas entradas? Pues también serían una variación del pan de soda), y, por supuesto, Irlanda.

La harina típicamente utilizada es la más floja, es decir, la que tiene los niveles más bajos de gluten. El buttermilk también puede ser sustituido por yogur o por cerveza negra, pero en lo que coinciden todas las posibilidades es en que debemos mezclar lo mínimo nuestros ingredientes antes de meter nuestra masa en el horno. Es una masa que no ha de ser amasada, sino tan solo mezclada.

Por otro lado, nos encontramos con diferentes formas en todos estos territorios. En Irlanda, este tipo de panes suele estar preparado con harina integral o con harina blanca. La variedad con harina integral se la conoce como Wheaten Bread y normalmente es más dulce, mientras que el término Soda Bread lo utilizan solo para la forma hecha con harina blanca. Con forma de hogaza o cocidos en planchas, en el caso de los farl, este pan seguro que no os defraudará.

Yo estoy encantada, más que encantada con el resultado. La verdad es que nunca lo había probado porque no me llamaba demasiado la atención su aspecto, pero estaba totalmente equivocada porque en casa ha triunfado J. Así que antes de seguir, muchas gracias por el reto!

Después de estar surfeando por las páginas que nos sugirieron en Bake the World, y de ojear otras tantas páginas en internet finalmente me atreví con dos recetas. La primera que hice fue la que nos dan en La Cocina de Babette (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/20/madrid/1332264719.html). Se trata de una extremadamente fácil y rápida aproximación al tema. Aquí os dejo la receta:

Pan de soda irlandés (receta de La Cocina de Babette)



Ingredientes
240 gr harina integral (ecológica y molida a la piedra en mi caso)
80 gr leche
80 gr agua
1 sobre levadura química
4 gr sal

Elaboración

Es una de las recetas más rápidas que he hecho, bueno, sin duda, es la más rápida de pan que he probado nunca, así que antes de empezar nada lo mejor es ir precalentando el horno a 220°C con ventilador arriba y abajo. Asimismo, cogemos nuestro molde de pan (con uno pequeñito tendremos bastante) y lo engrasamos. 

Mezclar la harina con el impulsor y la sal con la ayuda de unas varillas para que se integren bien. Añadimos la leche y el agua y mezclamos. La idea es mezclar los ingredientes secos y húmedos muy rápido y colocar nuestra masa en el molde. Aplanarla un   poco y dar un corte profundo con nuestra cuchilla en el centro del pan (a lo largo).

Hornear a 210°C durante unos 20 minutos. Retirar del molde y seguir horneando 10 minutos más.

El resultado de mi primer pan de soda es este:




Nos encantó, pero nos duró un auténtico suspiro J, ya que lo hice pequeñito... así que volví a ponerme a la búsqueda y captura de una nueva receta, pero esta vez, entre los libros de cocina que me alegran más de una mañana gris y encontré otra la mar de apetitosa, así que hice una segunda prueba, más encarada al desayuno, con unas pocas nueces y otras tantas pasas... Aquí os la dejo:

Pan de soda con nueces y pasas (receta adaptada del libro Repostería y panadería paso a paso)



Ingredientes (para 1 loaf)

250 gr harina integral (en mi caso, ecológica y molida a la piedra)
250 gr harina normal
1 cucharadita (tsp) bicarbonato sódico 
1/2 cucharadita (tsp) sal
50 gr nueces troceadas
40 gr pasas troceadas
300 gr buttermilk
Leche para glasear

Elaboración

Lo primero de todo vuelve a ser precalentar nuestro horno a 200°C. 

Por otro lado, tamizamos las harinas, el bicarbonato y la sal en un bol grande. Añadimos el salvado que nos haya quedado en el tamiz. Una vez bien mezclado, añadimos las nueces y las pasas y, por último, el buttermilk. Formamos una masa suave y le damos forma de bola. La pasamos a nuestra bandeja del horno que habremos forrado con un poco de papel de hornear, y formaremos un círculo de unos 20 cm aproximadamente. Aplanamos un poco nuestra masa y le damos un corte profundo en forma de cruz. Pintamos con leche y horneamos nuestra hogaza durante 30-35 minutos hasta que esté doradito.

Dejar enfriar sobre una rejilla y servir el mismo día de elaboración. Está riquísimo y es fácil a rabiar. Sin duda es una gran opción para cualquier desayuno. Este fue el resultado:




Et c’est tout! ¿Qué? ¿Os animáis?

Enviada a YeastSpotting