Mostrando entradas con la etiqueta Fruta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fruta. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de enero de 2013

Muffins de mermelada de naranja y almendras

Menuda semanita más completa… hemos tenido viento, lluvia, más viento y más lluvia, así que sí, esta primera semana motera ha sido un poco más complicada de lo deseado…, vamos, que no puedo decir que me haya aburrido J. Luego le sumamos las clases, las prácticas de nutrición, las locuras varias del despacho, la primera revisión de mi coche, la primera revisión de la moto de mi media naranja, pasar la ITV de la mía (cuestiones del kit de limitación…)… y demás cuestiones domésticas, y tenemos una semana totalmente gloriosa. Pero lo mejor llegó el viernes por la noche cuando mi pobre nevera (que sí, ya tiene una edad…) empezó a pitar de un modo un tanto sospechoso… hasta que finalmente decidió que era el momento de dejarnos: ¡Pánico!
La buena noticia es que solo se murió el motor de la nevera propiamente, pero el del congelador sigue vivito y coleando (y menos mal, porque en el congelador no cabe un alfiler), la mala es que de todos modos me he tenido que comprar una nueva, ya que la reparación del motor no me salía a cuenta. Por suerte, al menos ayer por la mañana salió un solete estupendo con el que apetecía ir a dar una vuelta, así que me puse mi mejor sonrisa y nos lanzamos a por el último (pero no menor) gasto de la semana J. Y sí, ya tengo nevera nueva!!!! Qué rapidez, ¿verdad? Mañana lunes la tendré instalada en mi cocina, así que ha sido menos dramático de lo que parecía.  
Pero ya que estoy hablando de mi cocina, y como tenía que gastar algunas cosillas que andaban por la nevera (cualquier excusa es buena), me he puesto el delantal y he preparado unos fantásticos muffins de mermelada de naranja y almendras J que seguro que os encantarán. Me pirra ver cómo van subiendo en el horno mientras se va impregnando la casa de un fabuloso olor a naranja… ummmm, riquísimas. Aquí os dejo la receta:
Muffins de mermelada de naranja y almendras (receta de The Australian Women’s Weekly)



Ingredientes
300 gr harina normal
13,3 gr impulsor (baking powder)
125 gr mantequilla cortada a trocitos
80 gr almendra fileteada o en trocitos
150 gr azúcar
1 cucharada (tbsp) ralladura de piel de naranja
125 gr mermelada de naranja
2 huevos L, ligeramente batidos
125 gr leche (en mi caso, semidesnatada)
20 gr almendra en trocitos o fileteada extra para decorar
Elaboración
Es una receta realmente rápida, así que lo primero que vamos a hacer es precalentar nuestro horno a 200°C y engrasar un molde de muffins (de 12 agujeros).
En un bol mezclamos la harina con los trocitos de mantequilla (yo lo hago con un tenedor, como cuando preparo la masa de los scones) hasta que queden como migas. Añadimos los trocitos de almendra, el azúcar y volvemos a mezclar. Una vez integrados, añadimos la mermelada, los huevos ligeramente batidos y la leche y lo mezclamos todo bien.
Vamos rellenando los huecos de nuestro molde y le ponemos por encima unos trocitos más de almendra para decorar.
Ya solo nos queda meterlas en el horno durante unos 20 minutos aproximadamente. Ahora ya solo nos queda desmoldarlas y dejarlas reposar sobre una rejilla hasta que se templen o hasta que estén totalmente frías (dependiendo de tu fuerza de voluntad!) En solo 30 minutos tendrás listos unos espectaculares muffins que le levantarán el ánimo a cualquiera. Este es el resultado:





Et c’est tout! Os animáis? De mi cocina han volado J!
Ah, antes de que me olvide! Eso de preparar listas con cosas que quieres hacer para el año próximo no va conmigo, pero sí es cierto que llevaba algún tiempo pensando en subir alguna de las recetas también en inglés, más que nada para facilitar las cosas a las visitas que llegan de cualquier otro punto del mundo, así que aquí os dejo la primera!
Marmalade almond muffins (recipe in English)
Ingredients
300g flour
13,3g baking powder
125g butter, chopped
80g flaked almonds
150g caster sugar
1 tbsp grated orange rind
125g orange mamalade
2 eggs (L), lightly beaten
125g milk, in my case, semi-skimmed
20g flaked almonds, extra
Method
First of all, preheat your oven at 200°C (moderately hot) and grease a 12 hole (80ml capacity) muffin tray.
Stir flour into large bowl, rub in butter. Stir in nuts, sugar and rind. Then add marmalade, eggs and milk.
Finally, spoon mixture into prepared tray and sprinkle with extra nuts. Bake in moderately hot oven (200°C) about 20 minutes.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Bake the World: Panettone


Cuando el mes pasado nos enviaron la propuesta de este mes la verdad es que pensé “con tantísimo tiempo seguro que encontrarás el momento de encerrarte en la cocina a experimentar un rato”. Sí, sí, llamadme inocente, pero acostumbro a pensar en positivo así que creí que con la de días que faltaban antes de la fecha X no tendría problemas para hacer mi pequeña contribución a este magnífico mundo de las harinas y las levaduras. Pues, la verdad, ¡nada más lejos de la realidad! Buf, de hecho casi no llego, pero sí, lo he logrado y de este modo os dejo aquí mi segunda contribución al reto de Bake the World: el Panettone!!
Como ya sabéis el Panettone es un pan dulce tipo brioche originario de Milán. Hay varias leyendas sobre su origen, desde la que dice que lo creó un joven aristócrata que se hizo pasar por aprendiz de un pastelero para intentar estar más cerca de la hija de este, de quien estaba enamorado, hasta la que dice que el Panettone nació en la corte de Ludovico El Moro al ser servido como postre (accidental, pues el previsto se quemó en el horno) durante una cena de Navidad. En cualquier caso, el primer registro del Panettone como dulce navideño tradicional milanés lo encontramos en un artículo del siglo XVIII.
Su éxito ha sido tal que ahora podemos encontrarlo prácticamente en cualquier ciudad para estas épocas navideñas. Eso sí, del Panettone tradicional se han derivado múltiples variaciones con todo tipo de ingredientes: pasas, piñones, almendras, chocolate, todo tipo de frutas confitadas… Pero todas ellas tienen algo en común: ¡está riquísimo!
En principio es un pan que suele prepararse con masa madre, pero como también hay mucha gente que por un motivo u otro no la tiene en su nevera me he decidido por una receta que tan solo lleva levadura fresca. La preparación es mucho más rápida y el resultado es la mar de espectacular J. Eso sí, lo que tengo claro es que para el próximo que haga quiero un molde el doble de alto, porque me quedó con forma de champi de lo que me llegó a crecer en un momento (es lo que tiene preparar pan y pretender estudiar mientras lo dejas ir subiendo…, que te despistas J). Aquí os dejo la receta:
Panettone (para un pan en un molde de 12 cm de diámetro y varios panecillos; receta del libro Baking de Martha Day)
Ingredientes
400 gr harina semifuerza (más unos 30 gr extra por si te hace falta para dominar la masa)
1/2 cucharadita (tsp) de sal
15 gr levadura fresca
120 gr leche tibia (en mi caso semidesnatada)
2 huevos L
2 yemas de huevo L
75 gr azúcar
150 gr mantequilla en pomada
115 gr de frutas confitadas variadas (en mi caso tropicales: papaya, coco y piña)
75 gr pasas de Corinto
Mantequilla para pintar nuestro Panettone
Elaboración (para un molde de 12 cm de diámetro y 5 minipanettones)
En un bol mezclamos la harina y la sal. Por otro lado, en un recipiente desliamos la levadura fresca con 4 cucharadas de leche tibia. Cuando ya esté completamente disuelta añadimos el resto de la leche y la volcamos en el bol con la harina y la sal. Añadimos también los huevos y lo mezclamos todo bien. Lo dejamos reposar unos 30 minutos, espolvoreándolo previamente con un poco de harina. Ésta será nuestra "esponja".
Pasado ese tiempo ya podemos añadir las yemas de huevo y el azúcar. Trabajaremos nuestra masa hasta que nos quede lisa y elástica. Es de esas masas que al principio cuestan un poco, pero con paciencia, nuestra rasqueta y el amasado francés acaba formándose una masa la mar de fina. Si veis que ni con mucha paciencia toma cuerpo siempre podéis añadirle un pelín de harina extra. Cuando ya esté lista es el momento de dejarla reposar bien tapadita durante 1h 30'-2h (dependiendo de la temperatura de vuestra cocina).
Veréis que en ese tiempo ya habrá doblado su volumen y estará lista para pasarla a nuestra superficie de trabajo, que habremos enharinado ligeramente antes.
Desgasificamos un poco la masa y le damos forma redonda. Aplanamos un poco y volcamos la fruta confitada y las pasas. Las integramos poco a poco en la masa. Cuando ya tengamos los ingredientes integrados es hora de formar una bola y de meterla en nuestro molde. Yo aproveché para hacer unos minipanettones la mar de divertidos utilizando moldes de muffins y un poco de papel de hornear para que tomaran altura.
Dejaremos fermentar nuestra masa aproximadamente 1 hora más dentro del molde, cubriéndolo con un plástico y un trapito. Mientras va subiendo ya podemos ir precalentando el horno a 190°C.
Cuando la masa ya esté a punto, la pintamos ligeramente con mantequilla deshecha, hacemos una ligera incisión en forma de cruz en la parte superior del Panettone y ya podremos introducirlo en el horno durante unos 20' (el tiempo variará dependiendo del tamaño de vuestros Panettones). Pasado ese tiempo lo sacamos del horno y volvemos a pintarlo con un poco más de mantequilla. Bajamos la temperatura a 180°C y lo horneamos unos 20-25 minutos más. Si os coge demasiado color siempre podéis cubrirlo con un poco de papel de aluminio.
Cuando ya esté listo, dejad que se enfríe un poco (5 minutos) en el molde antes de desmoldarlo. Ah, y recordad de ponerlo boca abajo para que no se os hunda el capuchón tan gracioso que se forma. Aquí os dejo el resultado:



Et c’est tout! Un pan la mar de rico para endulzarnos el desayuno o la sobremesa! ¿Os animáis?
Enviada a YeastSpotting

domingo, 2 de diciembre de 2012

Mom’s Birthday: Hummingbird Cake


Hay días en los que tenemos que pisar el freno y descansar un poco si queremos estar en forma para el siguiente asalto y eso es lo que ha ocurrido este fin de semana. Después de días, semanas, corriendo desde la mañana a la noche y después de un viernes digno de ser olvidado, ayer, finalmente, me declaré en huelga J. Para ser del todo sincera… no suelo disfrutar de estos  frenazos, sino que normalmente suelo sentirme un poco culpable…, pero esta vez no he tenido tiempo para culpabilidades innecesarias e infructuosas, más que nada porque sin darme cuenta ya es domingo!
Y como os prometí la semana pasada hoy os quiero traer la receta del pastel que preparé para el cumpleaños de mi madre. Estaba buscando un pastel rico y con una presencia fantástica y cuando estás en esa tesitura tienes dos opciones: echar mano de todos los libros de pastelería americana que tengas por casa o directamente irte al blog de Bea (El rincón de Bea) y llevarte alguna fantástica receta que, sin duda, hará las delicias de toda la familia. ¿Os imagináis por cuál me decanté? Llevaba mucho tiempo deseando preparar este pastel, así que finalmente me animé y me puse manos a la obra. Para los que no lo conozcáis os diré que es fácil y rápido de preparar, pero al mismo tiempo también es una auténtica belleza, con lo que seguro que el cumpleañer@ estará encantad@ y los invitados ansiosos por probar un bocado!
Hummingbird Cake (receta de El rincón de Bea para un pastel de 18 cm de diámetro o para uno de unos 13 cm y algunas cupcakes!)
Ingredientes para el bizcocho
225 gr. harina de todo uso
1 cucharadita (tsp) canela
1/2 cucharadita (tsp) bicarbonato sódico
1/2 cucharadita (tsp) sal
50 gr. nueces muy picadas
50 gr. coco rallado
100 gr. azúcar blanquilla
100 gr. azúcar moreno
1 huevo XL más 1 yema
155 gr. piña al natural de lata escurrida
3 plátanos hechos puré (aprox. 215 gr.)
125 gr. aceite oliva virgen
1 cucharadita (tsp) extracto de vainilla

Ingredientes para el cream cheese frosting (para un pastel de 13 cm de diámetro y algunas cupcakes)
92,6 gr mantequilla sin sal a temperatura ambiente
200 gr queso en crema (tipo Philadelphia)
370 gr azúcar glass
¾ cucharadita (tsp) extracto de vainilla
Colorante blanco Wilton (opcional)

Elaboración:
Volvemos a estar frente a una receta muy rápida de preparar con lo que, antes de nada, ya puedes ir precalentando el horno a 175°C.
Una vez tengamos todos nuestros ingredientes preparados lo primero que haremos es triturar la piña que ya tendremos escurrida. Reservamos. Por otro lado, pelamos los plátanos y los hacemos puré. Reservamos.
Cogemos tres moldes, en mi caso, de 13 cm y los engrasamos después de colocar papel de hornear en la base. Los dejamos preparados para cuando nuestra masa esté lista.
Pasamos la harina, la canela, el bicarbonato, la sal, las nueces y el coco por un tamizador. Volcamos también en la mezcla lo que nos haya quedado en el tamiz. En otro bol batimos bien el huevo con el azúcar (blanquilla y moreno), aproximadamente durante 1-2 minutos. Una vez el azúcar ya esté disuelto será el momento de añadir el aceite, el extracto de vainilla, la piña triturada y el puré del plátano. Lo mezclamos todo bien hasta que nos quede una mezcla uniforme.
Ya podemos añadir la mezcla de ingredientes secos en dos tandas. Mezclar tan solo hasta que se hayan integrado los ingredientes. Repartimos nuestra masa uniformemente entre los tres moldes. Si utilizáis el mismo molde que yo os sobrará masa suficiente como para hacer unas 6-8 cupcakes (que os quedarán estupendas para el desayuno J), si por el contrario utilizáis un molde de unos 18 cm de diámetro os dará la cantidad perfecta. Hornearemos nuestras bases durante unos 35 minutos o hasta que al pinchar con un palillo este os salga limpio. Si veis que cogen demasiado color siempre podéis cubrirlas con un poco de papel de aluminio los últimos minutos. Al mismo tiempo que horneáis las bases podéis meter las cupcakes y así matáis dos pájaros de un tiro. Tardaran un poquito menos en estar listas, así que no les quitéis un ojo de encima para evitar sustos J!
Una vez nuestras bases ya estén listas podemos retirarlas del horno y dejarlas enfriar sobre una rejilla durante unos 10 minutos antes de desmoldarlas. Cuando ya las hayamos desmoldado tan solo faltará darles la vuelta y dejarlas enfriar totalmente antes de envolverlas en papel film y de guardarlas en la nevera hasta el día siguiente.
Ya tenemos nuestro bizcocho preparado así que ahora solo nos queda preparar algún frosting impresionante para cubrirlo. Y ¿cuál mejor que el cream cheese frosting, también de Bea?
Para hacer el frosting batimos en un bol la mantequilla con el azúcar durante unos 3-4 minutos. Añadimos el queso crema a temperatura ambiente hasta que esté incorporado. Por último mezclaremos el extracto de vainilla y el colorante blanco para que nos quede un color blanco intenso. ¡Y ahora a esperar! Después de un par de horas como mínimo reposando en la nevera nuestro frosting ya estará listo para decorar nuestro layer cake.
Ya solo nos queda el montaje de nuestro Hummingbird Cake. Cogemos una de las bases y le ponemos encima una generosa cantidad del frosting (unos 125-140 gr aproximadamente). Si no queréis dedicaros a pesar la cantidad de frosting es tan fácil como coger una taza pequeña y utilizarla como medida. Repartimos el frosting y le ponemos encima la segunda base. Repetimos la misma operación y tras volver a repartir uniformemente el frosting le colocaremos encima la tercera base. Limpiamos las migas que hayan podido quedar en las paredes de nuestro bizcocho y le damos una primera capa fina de frosting a todo nuestro pastel. Tras esta primera capa lo dejaremos reposar durante unos 30 minutos como mínimo en la nevera. Pasado ese tiempo volvemos a darle una capa, esta vez ya más gruesa, de frosting. Y para acabar tan solo tendréis que darle vuestro toque personal. En mi caso lo acabé de decorar con unas grosellas para darle un contraste de color, pero también os quedará estupendo con unas pocas nueces o incluso con unas pepitas de chocolate. ¡A vuestra elección! Aquí os dejo el resultado:




Et c’est tout! ¿Os animáis? Si os gustan los bizcochos esponjosos, suaves y frescos este es, sin duda, un pastel que no os defraudará J!

sábado, 24 de noviembre de 2012

Cumpleaños feliz… Tarta de fruta con crema pastelera de chocolate!

¡Qué poco que me está cundiendo la mañana!
Llevo desde las 6h en danza y todavía no he conseguido ponerme en serio con todo lo que tengo encima de la mesa… y, creedme, tal y como la tengo me parece a mí que voy a tener nuevamente otro fin de semana de clausura en mi despacho. Tengo un par de prácticas pendientes y otros tantos apuntes que repasar y por si eso fuera poco, además tengo una petición muy especial para mañana al mediodía…  que espero poder enseñaros la próxima semana.
Pero a lo que iba, que vuelvo a perderme.  Con muchos días de retraso, demasiados, os quiero dejar aquí la receta de una tarta que preparé la semana pasada para el cumpleaños de mi sister. Cada año me gusta prepararle algo diferente, pero siendo siempre una sorpresa. Esta vez, sin embargo, me hizo una petición concreta, bueno, en realidad me hizo una lista considerablemente larga de cosas que le apetecen… pero teniendo en cuenta que es muy golosa, no me esperaba menos de ella. En cualquier caso, su primera opción era esta, así que no tuve que pensármelo demasiado J!  El resultado es una tarta realmente bonita que será perfecta para cualquier situación. Yo me decanté por frutos del bosque, pero como ya sabéis podéis prepararla con cualquier fruta de temporada que os apetezca. Lo único que debéis tener en cuenta es que dependiendo de la fruta que utilicéis tal vez no os acabe de cuajar del todo la gelatina (debido a unas enzimas que tienen algunas frutas concretas, como es el caso del kiwi o la papaya, entre otras. En ese caso, podéis pintarla con productos específicos de pastelería que sí os cuajaran sin problemas). Tampoco os recomiendo ponerle melón o sandía ya que desprenden mucha agua que después acabaría en nuestra crema pastelera… En cuanto a la base de la tarta, podéis utilizar la receta de masa quebrada que más os guste o con la que os sintáis más cómod@s. Esta vez yo he utilizado la de Richard Bertinet de su libro Pastry. Aquí os dejo la receta.
Tarta de frutas con crema pastelera de chocolate



Ingredientes para la masa (Chocolate Sweet Pastry de Richard Bertinet, en su libro Pastry). Tendréis masa suficiente para 12 tartaletas individuales de unos 10 cm de diámetro por 2 cm de alto, horneadas a ciegas, o para 2 tartas más grandes, de 20 cm de ancho y 4 cm de alto, o si incluso preferís hacer una tarta más grande, también os iría bien para una sola tarta de 26 cm de diámetro por 4 cm de alto, quedándote algún pedacito de masa para alguna tarta individual. Yo preparé toda la cantidad de masa y la dividí en dos. Con una de las partes preparé la tarta de cumpleaños y la otra la tengo guardada en mi congelador esperando a que vuelva a utilizarla J!
350 gr harina de todo uso
125 gr mantequilla sin sal muy fría
125 gr azúcar
2 huevos más una yema
20 gr de chocolate en polvo
Pizca de sal
En mi caso, quería hacer la masa también con un toque de chocolate, así que solo tuve que añadirle 20 gr de chocolate en polvo a la harina. Si por el contrario, queréis la masa blanca, sencillamente podéis obviar ese ingrediente. En cualquier caso, también os puede quedar muy rica haciendo otras variaciones añadiendo, almendras, avellanas, pistachos o sencillamente un poco de limón.
Ingredientes para la crema pastelera de chocolate (adaptación de la crema de Salseando en la cocina. Esta es la cantidad que utilicé para una sola tarta).
312,5 gr leche entera o semi (en mi caso, semidesnatada)
2,5 yemas de huevo
75 gr azúcar
25 gr de maicena
2 cucharaditas (tsp) de chocolate en polvo. Si la queréis más chocolatosa, podéis añadirle un poco más de chocolate en polvo.
½ bastoncito de canela
Piel de medio limón (evitar la parte blanca, que os amargaría)
Para decorar (la cantidad dependerá del tamaño de vuestras tartas, así como de lo mucho que os guste rellenarlas)
Fresas
Arándanos
Grosellas
Moras
Higos
Frambuesas
Almíbar con gelatina  para pintar nuestra tarta
Ingredientes para el almíbar con gelatina (cantidad para una sola tarta de 20 cm de diámetro)
100 gr agua
 66,5 gr azúcar
4,15 gr gelatina en hojas (o en polvo)

Elaboración
Ponemos la harina y la sal en un bol grande. Por otro lado, ponemos la mantequilla entre dos papeles de hornear y la estiramos con nuestro rodillo de cocina. La idea es suavizarla, pero manteniéndola fría. La dejamos de un centímetro de grosor aproximadamente. La ponemos en el bol de harina y sal y la cubrimos con ella. Vamos cortando trozos grandes y vamos mezclando con ambas manos hasta que quede una textura de migas. Si lo preferís también podéis hacerlo con un tenedor de cara a no transmitir demasiado calor a la mantequilla. Cuando ya tenga la consistencia deseada, es decir, de migas grandes sin que nuestra mantequilla haya llegado a deshacerse, es momento de añadir los huevos. Mezclar nuevamente. Siguiendo el consejo de Richard Bertinet, yo me ayudo de una rasqueta de plástico de hacer pan para ir limpiando los bordes del bol. Os quedará una masa tosca, pero no pegajosa. Vamos presionando nuestra masa con ambas manos y la vamos girando. Tras unos minutos, y con la ayuda de nuestra rasqueta (o cuchara), volcamos nuestra masa sobre la superficie de trabajo. Volvemos a trabajar nuestra masa cogiéndola con ambas manos y presionándola ligeramente con los pulgares, luego la giramos unos grados y volvemos a presionar. Repetir este movimiento unas cuatro o cinco veces en total. Veréis cómo va cambiando de textura. Es el momento de empezar a hacer algunos pliegues a nuestra masa. Como no se trata de una masa pegajosa, en principio, no necesitaríamos enharinar nuestra superficie de trabajo, de todos modos, si prefieres hacerlo para sentirte más cómod@ intenta que la cantidad de harina sea la mínima, ya que no debes olvidar que esa harina extra acabará en tu masa haciéndola más dura y seca. Iremos aplanando nuestra masa y la iremos plegando sobre sí misma hasta que nos quede como una plastilina homogénea. Llegado este punto, y como nuestra tarta va a ser redonda, le damos forma de bola y la envolvemos en papel de horno (no en papel film). De esta guisa la dejaremos reposar como mínimo una hora, aunque idealmente la dejaríamos durante toda la noche. El hecho de dejar reposar la masa nos ayuda a relajar el gluten de la harina, de manera que nuestra masa se volverá más elástica y fácil a la hora de estirarla. Asimismo, también ayuda a evitar que se rompa luego al hornearla.
Tras el tiempo de reposo es hora de encender nuestro horno a 190 °C y de sacar nuestra masa de la nevera. La dividimos en tantas porciones como tartas/tartaletas queramos hornear. En mi caso hice dos porciones. Una la puse nuevamente en papel de horno dentro de una bolsita de plástico con el nombre de la masa y la fecha de elaboración en el congelador (nos durará unos 2 meses sin ningún problema)  y con la otra porción me dispuse a preparar mi tarta.
Ahora sí enharinamos ligeramente nuestra superficie de trabajo y empezamos a estirar nuestra masa con la ayuda de un rodillo. Ves moviendo la masa cada vez que le pases el rodillo para evitar que se te pegue a la superficie de trabajo. Para tartaletas pequeñas dejaremos la masa de unos 3 mm de grosor, para tartas más grandes, sin embargo, la dejaremos un poco más gruesa, de unos 4-5 mm. Cuando ya tengamos la masa estirada, y con la ayuda de nuestro rodillo, la pasaremos a nuestro molde, que ya tendremos engrasado ligeramente. Vamos colocando la masa con suavidad y cuidado en nuestro molde hasta que este queda totalmente forrado. Richard Bertinet nos recomienda no cortar la masa que nos sobra por los laterales ya que al hornear la masa tenderá a encogerse un poco, y hacerlo una vez ya esté la masa horneada, pero eso os lo dejo a vuestro criterio. Si os he de ser sincera, yo prefiero recortarla un poco antes de meterla en el horno, porque eso de ver los faldones… no me gusta nada J. Pinchamos el fondo de nuestra masa con un tenedor para evitar que suba mientras lo horneamos. Colocaremos sobre la masa una hoja de papel de horno y sobre esta unos garbanzos secos para hornear a ciegas. Una vez el horno esté ya precalentado meteremos nuestra masa y la hornearemos durante unos 20 minutos aproximadamente (si vuestras tartaletas son más pequeñas lo hornearemos durante unos 15 minutos). Para evitar sobresaltos, mejor no le quitéis el ojo durante demasiado rato e ir vigilándola cada 5 minutos. Acordaos de dejar dentro del horno mientras se precalienta la fuente donde luego pondréis el molde con la masa. De esta manera estará caliente y lograremos una base más fuerte y crujiente para nuestra tarta.
Podemos aprovechar este rato para empezar con la crema pastelera de chocolate y para hacerlo pondremos en un cazo la leche, el chocolate, la monda del limón y la canela y lo llevaremos a ebullición. Una vez nos hierba lo retiramos del fuego y lo dejamos infusionar.
En otro bol, batimos las yemas con el azúcar hasta que nos queden blanquitas y doblen su volumen. Mezclamos en un vasito la maicena con un poquito de leche bien fría. Una vez bien mezclado, lo añadimos (pasándolo por un colador fino) a la mezcla de los huevos y el azúcar. Removemos y a continuación le vamos añadiendo la mezcla de la leche infusionada a la que le habremos retirado la monda y el bastón de canela. Debemos ir con cuidado de no cuajar los huevos.
Volvemos a poner la mezcla en el cazo y la vamos removiendo constantemente mientras la tenemos a fuego muy suave. Poco a poco veremos cómo va espesando. Es un proceso un poco largo, pero no vale impacientarse J! Seguimos removiendo hasta que logremos la consistencia que deseemos. Cuando ya la tengamos retiraremos el cazo del fuego y seguiremos removiendo un poco más. Mientras se va entibiando la iremos removiendo de vez en cuando para evitar que se forme una película al irse enfriando. Cuando ya esté fría la taparemos con un poco de papel film dejando que este entre en contacto con la propia crema. La reservaremos en la nevera hasta que vayamos a montar la masa.
Una vez han pasado los 20 minutos volvemos a nuestra masa. La retiramos del horno y le quitamos el papel con los garbanzos. Cogemos la yema de un huevo batida con una pizca de sal y pintamos el fondo de la tarta con un pincel. Esto nos ayudará a sellar nuestra masa haciendo que no se vuelva blanda luego con el relleno de crema. Hecho esto, volvemos a meter nuestra masa en el horno (esta vez sin los garbanzos) durante otros 10 minutos (8 min si son tartaletas más pequeñas). Pasado este tiempo ya la podemos sacar del horno y dejarla enfriar unos 5 minutos en el molde. Tras esos minutos ya la podemos desmoldar y reservar.
Una vez tengamos fría la masa y la crema ya podemos empezar a montar nuestra tarta. Cogemos la masa y la rellenamos con nuestra crema pastelera bien repartida. Sobre la crema iremos colocando las frutas que más nos apetezcan. En mi caso esta vez me decanté por arándanos, grosellas, moras, frambuesas, fresas e higos. Cuando ya la tengamos montada tan solo nos quedará pintarla con la gelatina que le dará ese brillo espectacular que tanto nos gusta.
Supongo que ya sabéis cómo preparar este almíbar, pero por si acaso os dejo también aquí la elaboración:
Elaboración del almíbar con gelatina

Ponemos las hojas de gelatina en remojo en agua fría durante unos 10 minutos. Por otro lado, en un cazo mezclamos el agua con el azúcar y mezclamos bien. Llevamos a ebullición. Retiramos del fuego y añadimos las hojas de gelatina bien escurridas. Mezclamos bien y dejamos enfriar a temperatura ambiente. (No le quites el ojo de encima durante demasiado rato o se te cuajará del todo J).
Este es el resultado:


Et c’est tout! Os aseguro que es más largo de explicar que de hacer y el resultado es realmente una belleza! ¿Os animáis?