Mostrando entradas con la etiqueta Semillas de Lino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Semillas de Lino. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de abril de 2013

Mirando por la salud: Pan de trigo y semillas de lino

¡Y  sigue lloviendo!
Hace ya casi tres horas que estoy en danza y todavía no he conseguido acabar esta entrada (con el consiguiente retraso en mi día de estudio :-)), pero es que sigue lloviendo y lo que más apetece es tomarse un buen tazón de cualquier té aromático y spicy, mientras me hacen compañía las dos reinas de la casa (… me está entrando complejo de almohada…, seguro que los que tengáis mascotas me entendéis perfectamente :-)).
Ha sido una semana un poco larga, para qué voy a mentiros. Caótica y compleja, pero la buena noticia es que al final todo salió bien y, creedme, no fue fácil… Y a mi horribilis semana también se ha unido un tiempo un tanto atormentado. La lluvia y el fresquito han vuelto a acompañarnos durante estos días, así que empiezo a notar cómo un resfriado me sigue de cerca… por ahora parece que le estoy dando esquinazo, pero ya veremos si consigo escaparme o la semana que viene vengo acompañada de un paquete de pañuelos y una nariz bien roja.
La parte positiva de estos días lluviosos y oscuros es que apetece una barbaridad quedarse en casa y poner el horno en marcha. En el estudio tengo un sinfín de libros de cocina, algunos de los cuales parece como si tan solo los tuviese para alegrarme la vista, ya que no logro animarme nunca a probar las recetas. Ese era el caso (fijaros que ya hablo en pasado!!) del libro de Dan Lepart Hecho a mano. Sí, ya sé que es un sacrilegio pero aunque hace ya más de dos años que lo tenía en casa, y aunque me lo he mirado y remirado infinidad de veces, nunca me había puesto con ninguna de sus recetas. Pero ayer llegó el momento. Volví  a repasar una a una sus recetas y todas ellas me parecieron realmente interesantes. La cuestión era con cuál empezar… Después de darle unas cuantas vueltas me decidí por uno que seguro que tenía que salir bien. Por suerte no me decepcionó y ahora podemos disfrutar de unas riquísimas rebanadas de pan de lino y trigo.
Me encantan las semillas de lino. Es un alimento que todo el mundo debería introducir en su alimentación de forma regular. Es un potente anticancerígeno. Asimismo nos ayuda a regular la presión y la función arterial. También resulta muy beneficioso gracias a la gran cantidad de fibra dietética que posee y gracias al hecho de que es la fuente vegetal más rica en ácidos grasos Omega 3. ¿Os animáis a probarlas? Aquí os dejo la receta para que no tengáis excusa:
Pan de lino y trigo (receta del libro Hecho a mano de Dan Lepard)



Ingredientes:
150 gr  harina de fuerza
100 gr harina integral
¾ cucharadita (tsp) sal marina fina
100 gr semillas de lino marrón
2 cucharaditas de polvo de malta molida
150 gr agua a 20°C (en mi caso, le añadí más agua, ya que mi harina de fuerza absorbe bastante)
1 cucharadita (tsp) de levadura fresca desmenuzada
Elaboración:
Cogemos un bol grande y mezclamos las dos harinas, la sal, las semillas de lino y la malta molida. Por otro lado, desliamos la levadura en el agua. Mezclamos los ingredientes secos con el agua con las manos hasta que se integren completamente los ingredientes y nos quede una masa ligera y pegajosa (si es necesario le añadiremos más agua). Tapamos nuestro bol y dejamos reposar la masa unos 10 minutos.
Pasado este tiempo volcaremos nuestra masa sobre la superficie de trabajo ligeramente engrasada con un poco de aceite. Amasaremos 10 segundos y le daremos forma de bola. Lavamos y secamos el bol y lo engrasamos ligeramente. Metemos nuestra masa en él y la dejamos reposar unos 10 minutos tapada. Pasado este tiempo volvemos a sacarla del bol, la amasamos un poco más y le volvemos a dar forma de bola. Es momento de dejarla reposar en el bol, tapada, durante aproximadamente una hora en un sitio templado (21-25°C).
Cuando la masa ya esté lista la pasaremos a nuestra superficie de trabajo muy ligeramente enharinada y la dividiremos en dos partes. A cada una de las partes le daremos forma de bâtard y las dejaremos reposar tapadas sobre la mesa durante unos 10 minutos. Pasado el reposo las estiraremos un poco más haciéndolas rodar un poco más, hasta que nos queden con la forma de una barra. Ahora ya podemos pasarlas a una bandeja ligeramente enharinada, taparlas con un paño y dejar que fermenten hasta que prácticamente hayan doblado su volumen.
Mientras van fermentando ya podemos ir precalentando nuestro horno a 210°C. 
Cuando nuestras barras ya estén a punto tan solo nos quedará pincelarlas con un poco de agua y meterlas al horno. Las hornearemos unos 25 minutos y después bajaremos la temperatura a 190°C y las seguiremos horneando unos 20 minutos más, hasta que cojan un bonito color dorado. Ahora ya solo tendremos que dejarlas enfriar sobre una rejilla antes de poder hincarles el diente. El resultado es un pan muy saludable ideal para comer en rebanadas en el desayuno. Como sucede con todos los panes ricos en semillas, lo ideal es comer un par de rebanadas a diario, más que comérnoslo como bocadillo. Es decir, mejor un poco a menudo que todo de una sentada :-)! Aquí os dejo mis rebanadas:





Et c’est tout! Ah, y además también podéis cortarlo y congelarlo, de manera que por las mañanas solo tengáis que meter un par de rebanadas en el tostador para volver a disfrutar de la misma textura que el día de horneado. ¿Os animáis?



Enviada a YeastSpotting

lunes, 22 de abril de 2013

Bake the World: Bagels!!


Este mes la propuesta de Bake the World me ha venido como anillo al dedo, ya que de hecho, mi sister me había pedido que se los preparase un día… Bagels!! Parece mentira, pero nunca me había animado con ellos, así que han sido todo un descubrimiento.

Mirad si nos han gustado que ya he repetido dos veces la receta :-). En la primera desaparecieron en un brunch dominical antes de poder echarles una foto, así que he tenido que volver a hacerlos, pero esta vez he conseguido salvar dos antes de que fuesen devorados. 

Los bagels son unos panecillos típicos de Nueva York que ya han logrado conquistar prácticamente a toda América. En realidad, sin embargo, nacieron en el sur de Alemania. Desde allí emigraron  y se convirtieron en un pan popular diario que ofrecían los vendedores callejeros.

Su textura esponjosa y su corteza brillante resultan de hervir ligeramente estos anillos de pan justo antes de ser horneados. Aquí os dejo la receta por si os animáis a probarlos:




Ingredientes (para 12 bagels; receta del libro Pan de Linda Collister)

500 gr harina de fuerza
2 cucharaditas sal marina
15 gr levadura fresca
250 gr agua tibia (en mi caso necesité unos 10 gr más)
2 cucharaditas de extracto de malta
1 huevo M (en mi caso L)
2 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra

Para acabar

1 cucharada de extracto de malta, para escalfar
Huevo batido con 1 cucharada de agua para glasear
Semillas variadas (sésamo, lino, amapola...)

Elaboración

Mezclamos en un bol grande la harina y la sal. En otro bol pequeño desmenuzamos la levadura fresca y la mezclamos con el agua tibia. Luego añadimos el extracto de malta. Removemos hasta que la levadura esté totalmente desleída. 

Vertemos esta mezcla en la harina junto con el huevo batido y el aceite. Mezclamos bien con la mano. Si vemos que la masa está un poco dura le añadiremos un poco de agua. La dejamos reposar cinco minutos. Pasado este tiempo la volcamos sobre nuestra superficie de trabajo (en mi caso sin enharinar) y la amasamos durante unos buenos 10 minutos hasta que nos quede homogénea y elástica. Cuando ya tenga la textura correcta la pasamos a un bol grande limpio debidamente engrasado y la tapamos con un plástico y un trapo para que descanse durante aproximadamente 1h-1h 30' (hasta que haya doblado su volumen).

Cuando ya haya levado la aplastaremos con los nudillos para desgasificarla y la volcaremos sobre nuestra superficie de trabajo (esta vez sí, ligeramente enharinada). La dividiremos en 12 porciones de unos 70-75 gr aproximadamente. Formaremos bolas y las dejaremos descansar 5 minutos tapadas con un paño seco. 

Tras estos 5 minutos aplanaremos las bolas ligeramente con las yemas de los dedos  e iremos haciendo un agujero en cada uno de ellos (introduciendo nuestro dedo índice enharinado y haciendo rotar la masa para agrandar el agujero). Hemos de tener en cuenta que el agujero se encogerá durante la cocción, así que intentaremos no hacerlos muy pequeños. 

Ya podemos ir precalentando nuestro horno a 200C. 

Cuando ya los tengamos todos los dejaremos reposar otros 15 minutos sobre una bandeja cubiertos con un paño seco. Mientras tanto pondremos una olla con agua y una cucharada de extracto de malta a hervir. Cuando los bagels ya hayan descansado sus 15 minutos los iremos pasando por el agua hirviendo de uno en uno (30 segundos por lado). Los retiraremos con la ayuda de una espumadera y los colocaremos sobre la placa del horno forrada con papel de hornear.

Cuando ya estén todos escalfados los pintaremos con el huevo batido con agua y los espolvorearemos con las semillas que más nos gusten. Ya solo nos queda hornearlos durante unos 20-25 minutos. Una vez doraditos los dejaremos enfriar sobre una rejilla. Se enfrían muy rápidamente así que el suplicio no durará mucho :-). 

Con queso crema, con salmón, con pavo braseado... ains... creo que pegan con todo. Os animáis a probarlos? Este es el resultado:





Et c’est tout!!! 

Enviada a YeastSpotting

domingo, 20 de enero de 2013

Bake the World: Lavash Crackers


¡Y sigue lloviendo! 

Cuando ayer abrió el ojo amenazaba, pero a media mañana ya se lanzó el temporal y ahí que sigue… y mi nevera vacía, porque como ya os podéis imaginar, con este tiempo quién podía tener ganas ayer de salir a comprar!
Por otro lado, lo muy positivo de estos días grises, lluviosos y fríos es que se está de muerte en casa, bien tapadita con una manta y con un tazón de té bien caliente alegrándote el alma, y si eso lo aderezamos con una buena compañía… un día perfecto!
Siento haber tardado tanto en volver a dar señales de vida, pero han sido unas semanas un poco… atareadas, por decirlo finamente. Lo positivo, en cualquier caso, es que ya me he quitado de encima uno de los parciales del curso de nutrición, me ha dado tiempo de entregar un par de trabajos y sí, además, finalmente justo después de Reyes, me saqué el carnet de moto! Y claro, una vez aprobado el examen solo había una cosa más que hacer J! Así que sí, ya somos un miembro más en la familia. No os voy a aburrir con modelos ni marcas, don´t panic, tan solo os diré que mi nueva compañera es realmente gloriosa J!
Pero volvamos a la cocina. Nuevamente creía que no me iba a dar tiempo a llegar al reto de este mes de Bake the World, pero, por suerte, al final me he animado a encender el horno y he logrado hacer mi entrega on time. Este mes el reto ha sido un pan realmente versátil e interesante como aperitivo. Se trata de una receta muy fácil de preparar y que da como resultado un pan crujiente, ideal para acompañar unos tacos de queso, unas aceitunas y una copa de vino. El lavash es un pan armenio que también encontramos en Irán y en prácticamente todo el Oriente Próximo, con algunas variaciones. También se parece mucho a otros panes del norte de África. Es similar a los manloush o manaeesh (Líbano), barbari (Irán), aiysh (Egipto), kesret o mella (Túnez)… Según nos cuenta Richard Reinhart en su fantástico libro El aprendiz de panadero, la principal diferencia entre todos ellos es el grosor de la masa y el tipo de horno en el que se cuecen. En el caso del lavash  el secreto para que quede bien crujiente es conseguir dejarlo tan fino como una hoja de papel. Luego, si queremos que los trozos nos queden más o menos uniformes, tan solo tendremos que cortar la masa antes de hornearla, pero también nos pueden quedar trozos irregulares muy vistosos partiendo el pan una vez horneado. Es cuestión de gustos! Si, en cambio, preferimos utilizar el lavash en versión bocadillo, enrollándolo, tan solo hemos de dejar la masa más gruesa y menos hecha, sin cortarla, de manera que mantenga su consistencia, pero sin llegar a romperse. Cuando vayamos a enrollar el lavash tan solo tendremos que humedecerlo un poco con agua y se ablandará en 3-5 minutos volviéndose una masa maleable. Aquí os dejo la receta:
Lavash crackers


Ingredientes (para una hoja del tamaño de una bandeja. Receta del libro El aprendiz de panadero)
190 gr harina panificable
4 gr sal marina
1,5 gr levadura seca instantánea (active dried yeast)
22 gr miel suave
14 gr aceite de oliva virgen extra
90-120 gr agua, a temperatura ambiente  (en mi caso 110 gr)
Para decorar
Semillas de lino, de amapola, de sésamo, pimentón picante, sal gordita, granos de anís.
Elaboración:
En un bol mezclamos la harina, la sal, la levadura, la miel, el aceite y el agua que haga falta para ligar todos los ingredientes, en mi caso unos 110 gr (aprox.). Cuando todos los ingredientes estén bien integrados ya podemos pasar nuestra masa a la superficie de trabajo sin enharinar. La trabajamos unos 10 minutos hasta que nos quede una masa fina, lisa y elástica, nada pegajosa. En este punto le daremos forma de bola y la dejaremos fermentar en un bol ligeramente engrasado, tapada con un plástico y un trapo durante unos 90 minutos, o hasta que doble su volumen.
Cuando la masa ya esté lista tan solo nos queda pasarla a nuestra superficie de trabajo, que habremos pulverizado ligeramente con aceite. La presionamos con los dedos para darle forma cuadrada y la espolvoreamos ligeramente con harina. Con la ayuda de nuestro rodillo la vamos estirando hasta hacerla bien fina. Cuando ya la tengamos del grosor adecuado la tapamos con un trapo y la dejamos reposar unos cinco minutos.
Aprovechamos para ir precalentando el horno a 175°C.
Cogemos una bandeja de horno y la forramos con papel de hornear. Con mucho cuidado pasamos nuestra masa a la bandeja, cortando lo que sobre, y la pulverizamos con un poco de agua. Ya podemos decorarla como más nos guste. En mi caso le puse semillas de lino, de sésamo, de amapola, anís en grano y pimentón picante. Por encima le puse una pizca de sal gorda y al horno! Puedes cortar la masa antes de meterla en el  horno, si quieres tener trozos uniformes, o directamente romper la masa una vez ya esté horneada, a tu elección.
Una vez en el horno tan solo deberás esperar unos 15 minutos aproximadamente. Si tu masa es muy fina la tendrás lista un pelín antes. Cuando esté cocida ya podemos retirarla del horno y dejarla enfriar. Una vez fría, y si no la habías cortado antes, es el momento de romperla en trozos y de ponerla en la mesa. Ya verás cómo desaparece! Aquí os dejo el resultado:




Et c’est tout! Ya veréis cómo os encanta!
Enviada a YeastSpotting

domingo, 19 de agosto de 2012

Kaisersemmel… y seguimos con la ola de calor!

Pero y ¿qué esperábamos…? estamos en agosto! Y sí, ya sé que lo que voy a decir no es políticamente correcto y que la gran mayoría de la gente no estará de acuerdo conmigo, pero no me gusta el calor… lo siento. Sin lugar a dudas prefiero una y mil veces el otoño y si me apuras, incluso el invierno… pero tan solo puedo resignarme (yo y las butifarras que tengo por tobillos), así que en eso estoy.
Una de las consecuencias directas de que me esté asando como si de un pollo a la parrilla se tratase es el hecho que no hacemos escapadas para caminar a la montaña. Una cosa es madrugar y otra es salir ya de madrugada… y contando que a las 10h ya empieza a caer un sol de justicia… a ¿qué hora se supone que tendría que empezar a andar? Digamos que a una que ya no sería ni intempestiva, sino directamente una locura, así que necesitábamos un Plan B para este finde. Tanto mi media naranja como mi cámaraenmano sister se morían de ganas de visitar la Colonia Güell (la verdad es que vivimos a tan solo 15 minutos en coche y nunca nos habíamos acercado!) y por si eso no fuera ya motivo suficiente como para lanzarse a ello, se sumó el hecho de que desde principios de junio los sábados por la mañana ponen un Mercado de Payés (http://www.gastroteca.cat/ca/fitxa-agenda/mercat-de-pages-a-la-colonia-guell/). La idea nos encantó a los tres, así que cogimos las cámaras de fotos, los objetivos y la cesta de la compra y para allí que nos fuimos.
El viernes empecé a imaginarme las mil recetas diferentes que podría preparar con las frutas tan impresionantes que me iba a encontrar. Y qué decir de las mil otras cosas que quería comprar. Tenía la nevera en dique seco desde hacía una semana solo pensando en lo rico que iba a estar todo… pero sí, como ya os estáis imaginando… mi gozo en un pozo. La verdad es que había poquitas paradas y de fruta prácticamente nada de nada de nada… buaaaaaaaaaaaa! Supongo que encontrarnos en pleno agosto ha mermado un poco la participación de los agricultores, así que tendremos que esperar a septiembre para volver y finalmente hacernos una idea real del Mercado de Payés de la Colonia Güell (ya os informaré del resultado J). De todos modos, lo que sí pudimos hacer fue visitar la Iglesia y las calles de la Colonia y aunque la luz era más dura de lo que nos hubiese gustado… tanto mi sister como mi media costilla hicieron unas fotos la mar de bonitas. Aquí os dejo algunas para que os hagáis una idea:


Como también os podéis ya imaginar, finalmente no he podido traeros una apetitosa receta con fruta fresca de temporada (ya que no logré comprar nada), pero que no cunda el pánico porque siempre podemos hacer pan J!!
Ya empezaba a escasearme el pan de cereales que suelo preparar semanalmente, así que tenía que aprovisionarme y nada mejor que unos panecillos riquísimos, y aún más fáciles de hacer si cabe, como son los Kaisersemmel o Kaiser Rolls. Casan fantásticamente bien con dulce o salado, para desayunar, merendar o simplemente para acompañar nuestras comidas y lo mejor de todo es que se preparan muy rápido y, of course, se pueden congelar. Además, como no necesitan prefermento, puedes iluminarte tan tarde como quieras que siempre estás a tiempo de ponerte manos a la obra.
Como veréis se trata de una masa sin demasiada hidratación por lo que no os dará problemas a la hora de amasarla. Aquí os dejo la receta.
Ingredientes (receta de Weekend Bakery)
500 gr harina panificable
8 gr sal
7 gr levadura seca (instant active yeast)
160 gr de agua
150 gr de leche semidesnatada
1 cucharadita (tsp) de café de miel
Elaboración
Mezcla en un bol grande la harina y la sal. A continuación añade la levadura, el agua, la leche y la miel. Tan pronto como tengas los ingredientes integrados ya puedes pasar la masa a tu zona de trabajo para empezar a amasarla. Te llevará unos 12-15 minutos tener la masa lista. Una vez el amasado ya esté acabado es hora de pasar la masa a un bol ligeramente untado de aceite donde la dejaremos reposar durante un par de horas tapada con un plástico y con un trapo.
Pasado ese tiempo (la masa habrá doblado su volumen) ya podemos volcarla ayudándonos de una rasqueta sobre la superficie de trabajo esta vez ligeramente enharinada. Ahora toca dividir la masa en pequeñas porciones. En mi caso las hice de unos 70 gr aproximadamente cada una. Dales forma de bola y déjalas descansar tapadas con un plástico durante unos 10 minutos (para que se relajen un poco).
Mientras se relajan es momento de ir precalentando el horno a 220°C.
Si tienes un Kaiser Roll Stamp es hora de usarlo sobre cada una de las bolitas que has formado (http://www.youtube.com/watch?v=bNY7ESjCQFo), si como es mi caso, no lo tienes siempre puedes darles forma siguiendo el método tradicional J; es decir, coges una de las bolitas y la aplanas un poco. Le das forma de cilindro presionando ligeramente mientras lo vas formando de cara a darle más fuerza a la masa. Una vez tienes el cilindro tan solo quedará formar un nudo y ya tendrás tu Kaiser Roll formado. Sí, lo sé, suena un poco abstracto… así que mejor te dejo un link que tal vez pueda ayudarte más: http://www.youtube.com/watch?v=tU9I1nYS60E&feature=related.
Una vez tengas formados los panecillos cúbrelos con un plástico y un paño y déjalos reposar durante una hora aproximadamente (50-60 minutos).
Pasado ese tiempo y con el horno caliente ya solo nos queda decidir si queremos decorarlos con algunas semillas o si queremos dejarlos blanquitos… esta vez me he decantado por mojarlos con un poquito de agua y por ponerles unas semillas de amapola, lino y sésamo para que tuvieran un punto de color.
Ya solo nos queda meterlos en el horno y hornearlos con vapor durante unos 20 minutos. Cuando ya estén en su punto será el momento de dejarlos enfriar encima de una rejilla para poder disfrutarlos en un ratín J. Y este es el resultado:



Et c’est tout! Son muy, pero que muy fáciles, así que no tenéis excusa para no animaros. Ya me diréis qué tal os quedan.
Enviada a YeastSpotting

domingo, 13 de mayo de 2012

Pan de cereales y semillas

Ha sido una semana difícil, por decirlo finamente, y los días que se avecinan no parece que vayan a ser mucho mejores… pero, por suerte, en menos de un mes todo habrá pasado y no será más que un recuerdo borroso de principios del verano del 2012… 
En cualquier caso, siempre hay cosas que pueden ayudarnos a recordar que el cielo está en la tierra y que podemos saborearlo. No hay nada mejor que una mañana clara de domingo en la que poder disfrutar de una buena taza de té mientras leemos el periódico. Y ya es del todo completa si por la noche nos hemos acordado de alimentar nuestra masa madre natural o de preparar un poco de poolish para poder hornear el pan de la semana.
Hoy os traigo un pan suave de sabor, excepcionalmente tierno y cálido. Ideal para el desayuno o la merienda. Con un poco de queso fresco o de mermelada o sencillamente con un poco de aceite de oliva virgen extra y un punto de sal, verás cómo desaparece en un momento. La parte positiva es que si vives sola o preparas más de uno también puedes congelarlo e irlo sacando del congelador conforme lo vas necesitando. Tú decides. Lo que es seguro es que si lo pruebas un día, ¡repetirás! Lo aprendí el año pasado en un curso de pan que hice con Idris de Pan Baraka (http://panbaraka.blogspot.com.es/). Sus clases son geniales y él tiene una paciencia espectacular para explicarte una y mil veces los entresijos del proceso de fermentación o del formado del pan. ¡Os lo recomiendo!
Pan de cereales y semillas (dos panes de unos 500 gr.)
Poolish

100 ml de agua a temperatura ambiente
100 gr de harina de trigo de media fuerza
Una punta de chuchillo de levadura fresca

Ingredientes

300 gr de harina de trigo de media fuerza
100 gr de harina de espelta integral fina (si no tenéis la podéis sustituir por harina integral fina normal)
50 gr de harina de centeno integral fina
25 gr de copos de avena, medio molidos con un molinillo de café
25 gr de copos de cebada, medio molidos con un molinillo de café
350 ml de agua a temperatura ambiente
200 gr de Levado natural líquido ya alimentado o de poolish
40 gr de pipas de girasol tostadas
20 gr de sésamo tostado
20 gr de semillas de lino
10 gr de sal marina
7 gr de miel o melaza de caña
5 gr de levadura fresca
2-3 gr de café de cereales (“EKO” o similar)

Para decorar

Agua
Copos de avena
Elaboración 
Para preparar el poolish tan solo deberemos mezclar en un recipiente la harina con el agua y la puntita de levadura fresca, que habremos disuelto previamente en parte del agua total. Remover bien para que no quede ningún grumo y dejarlo reposar tapado durante unas 12-16 horas (hasta que haya triplicado su volumen). Es importante que no lo dejemos más tiempo del necesario ya que el poolish se empezará a colapsar y a perder su punto óptimo. Yo suelo prepararlo la noche anterior y lo dejo a temperatura ambiente dentro de un recipiente de cristal con tapa de manera que puedo ir viendo como sube y sube… J Hasta que llega el momento de poder utilizarlo. También puedes dejarlo reposar en la nevera, pero entonces deberás tener en cuenta que el proceso será más lento y, por tanto, requerirá más horas.
Una vez tenemos todos los ingredientes pesados y a temperatura ambiente cogemos un bol grande y añadimos todos los ingredientes excepto la levadura fresca. Una vez los tenemos ligados pasamos la masa a la encimera y empezamos a amasar. Veréis que se trata de una masa bastante húmeda, así que la tendremos que amasar de forma intensa durante unos 10 minutos hasta que empiece a tomar consistencia. En cualquier caso, no añadáis más harina, solo necesitaréis un poco de práctica y dejará de resistirse J . Llegado este punto le añadiremos la levadura fresca y seguiremos trabajando hasta que nos quede una masa elástica, aunque debemos tener en cuenta que nunca nos quedará una masa fina como la que tenemos con una masa blanca, sino que esta será más áspera.
Cuando la masa ya está lista la volveremos a introducir en el bol, ligeramente untado de aceite y la dejaremos reposar en bloque tapada con un plástico y un trapo unas dos horas, hasta que doble su volumen (tras la primera hora haremos un pliegue a la masa para darle un poco más de fuerza).
Una vez ya haya doblado su volumen dividiremos la masa en dos piezas de igual peso, las trabajaremos dulcemente unos segundos y las dejaremos reposar unos 15 minutos más (con los pliegues boca abajo) tapadas con el plástico y un trapo encima de la encimera.

Una vez pasado el reposo, formaremos los panes: con la encimera ligeramente enharinada pondremos la primera pieza de masa del revés, la aplanaremos un poco y plegaremos hacia dentro (nos quedará un rectángulo). Una vez hecho esto plegaremos nuevamente la masa sobre ella misma de arriba abajo apretando suavemente con las manos y estirándola hasta lograr formar un cilindro de la longitud aproximada del molde que vayamos a utilizar. Introducimos la masa en el molde, que ya habremos pintado con aceite (con el pliegue boca abajo), humedecemos la parte superior con agua y rebozamos con copos de avena. Hacemos lo mismo con la otra pieza de masa en otro molde. También podemos hacer una hogaza de pan redondo o incluso, si tenemos un molde grande (1,5kg), hacer solo una pieza.


Ya formados y dentro de sus respectivos moldes volveremos a taparlos con un plástico y con un trapo y los dejaremos fermentar entre 1h 30’-2h.
Antes de que los panes ya estén a punto para hornear calentaremos el horno a 250° C. Una vez esté caliente y los panes listos, introduciremos los moldes en la rejilla del horno a media-baja altura y los coceremos a 250 °C unos 10 minutos y a 200°C unos 45 minutos más (con vapor). Los coceremos hasta que veamos un color tostado intenso. Cuando ya tenga el color adecuado y, por tanto, ya estén hechos, los dejaremos enfriar encima de una rejilla sacándolos previamente de los moldes. Este es el resultado:



Es un pan extremadamente sencillo de hacer incluso para un principiante. Lo único que os puede dar algún problema es el amasado en sí, al ser una masa bastante enganchosa al principio, pero con un poco de paciencia seguro que os saldrá estupendo. Para aprender a trabajar masas con un alto nivel de hidratación podéis consultar los libros de Richard Bertinet o buscar sus vídeos en Internet o en su propia página web (http://www.thebertinetkitchen.com/, http://www.youtube.com/watch?v=nmRt5O4rd8o). También os puede ayudar con el amasado el vídeo de  La cocina de  Babette http://www.youtube.com/watch?v=apR9Id7gjG8&feature=related.

Et c’est tout! ¡Espero que os animéis!