martes, 16 de octubre de 2012

World Bread Day!

Y ya estoy otra vez aquí. Sí, lo sé, tampoco me esperabais hoy, ¿verdad? Pues vuelve a ser de esos días en los que hay que hacer una excepción J! Así que tendríais que verme sentada en una cafetería con mi portátil prácticamente sin  batería y la mar de contenta con mi tazón de té… La mañana ha sido un poco dura, más que nada porque mis prácticas siguen siendo más accidentadas de lo que me gustarían. Nada de importancia, pero hay momentos en los que me gustaría estar un poco más acolchada… no entraré en detalles :-p…
Pero volvamos a lo importante, hoy es el World Bread Day 7th edition!!! Seguro que muchos de vosotr@s ya os acordabais, pero por si las moscas… refresco la memoria a los que no lo tenían presente. Se trata de una iniciativa en la que nos animan a hornear pan en casa al menos el día de hoy, y como no podía ser de otra manera, me moría de ganas de participar.
Le he estado dando muchas vueltas a qué receta aportar… hay panes que quitan el sentido solo con olerlos, otro son la mar de vistosos y atractivos para niños y mayores… pero hay un factor importante (y muchas veces erróneo) en el hecho de hornear pan en casa: mucha gente tiene la percepción de que es algo extremadamente difícil, cuando en realidad no siempre lo es. Obviamente, hay panes con un grado de dificultad realmente alto, pero no todos los panes que podemos preparar tienen porqué ser más complicados que presentar nuestra tesis en la universidad! Desde mi humilde opinión, lo mejor es ir subiendo la dificultad poco a poco, preparar mil veces un pan antes de pasar al siguiente y disfrutar ampliando nuestros horizontes. Sin lugar a dudas, un buen libro nos ayudará a hacernos la vida más fácil hasta que conozcamos las texturas, la humedad necesaria… pero os aseguro que llega un día en el que sabes cuándo es el momento de dejar levar nuestra masa y cuándo ha levado ya suficiente y está pidiendo a gritos que la metamos en el horno, sí, ese día llega J!
De todos modos, aunque yo aquí me dedique a hacer una apología del hecho de hornear pan en casa y de que el grado de dificultad es relativo estoy segura de que no todo el mundo me creerá y se sentirá un poco abrumado ante la idea de tener que trabajar con este tipo de recetas. Pero ¡si hasta mi propia sister lo ve realmente complicado!
Teniendo esta realidad fijada en la cabeza finalmente me decidí por traeros un pan que es imposible que os quede mal, totalmente imposible! No lleva amasado, que es la parte que normalmente más asusta a todos, así que esta vez sí, que sí, que no tenéis excusa para intentarlo. Os quedará un pan agradable, tierno, ideal para hacer tostadas; de hecho, tendréis la tostada perfecta!! La elaboración no os llevará más de 10 minutos y solo necesita 25 minutos de horno, así que si alguien dice que es complicado, me rindo J. Aquí os dejo la receta para que juzguéis por vosotr@s mismos:
English Muffin Bread



Ingredientes (1 loaf)
361 gr harina de todo uso
1 cucharada (tbsp) azúcar
1 ½ cucharadita (tsp) sal
¼ cucharadita (tsp) bicarbonato sódico
1 cucharada (tbsp) levadura seca (active instant yeast)
227 gr leche (en mi caso semidesnatada)
57 gr agua
2 cucharadas (tbsp) aceite de oliva virgen extra
Elaboración
En un bol mezclamos la harina, el azúcar, la sal, el bicarbonato sódico y la levadura seca, hasta integrar todos los ingredientes.
Por otro lado, calentamos un poco la leche, el agua y el aceite (a unos 37°C). Más o menos tenemos que notarla caliente, pero sin que nos queme.
Añadimos los ingredientes líquidos a los secos y lo mezclamos bien durante aproximadamente 1 minuto bien fuerte. Nos quedará una masa muy suave y pegajosa.
Ya podemos ir engrasando nuestro molde (el que utilizaríamos para preparar el pan de molde). Una vez bien engrasado ya solo nos quedará volcar dentro nuestra masa y ayudándonos con una espátula también engrasada anivelaremos la superficie para que nos quede bien planita.
Ves precalentando el horno a 200°C.
Cubre el molde con un plástico y un trapo y deja reposar la masa durante unos 45 minutos (o 1 hora, dependiendo de la temperatura de tu casa). En cualquier caso, la masa no debe sobrepasar el borde del molde. Cuando ya esté lista es el momento de retirar el plástico y el trapo y de hornear nuestra hogaza durante unos 25-27 minutos, hasta que quede doradito por encima.
Una vez cocido ya solo nos quedará dejarlo enfriar durante unos 5 minutos antes de desmoldarlo. Una vez desmoldado tendremos que dejarlo enfriar por completo antes de poder cortarlo.  ¡Y ya está listo! Este es el resultado:



Et c’est tout! ¿A que es la cosa más fácil que habéis visto? Esta vez tenéis que animaros J!

Enviada a YeastSpotting

lunes, 15 de octubre de 2012

Me encanta el otoño: Pumpkin Bread!

Sí, sí, es lunes y aquí me tenéis! Entre semana no suelo tener tiempo para conectarme y actualizar el blog, pero hay días en los que se han de hacer excepciones, así que aquí estoy en un descanso tras mis prácticas de moto (¿imagináis a un taponcillo encima de una 500cc? Pues esa soy yo...J) y vigilando la comida que en breve tengo que empezar a comerme para salir disparada hacia el despacho acto seguido… Pero bueno, volviendo a lo que nos ocupa, hoy es día 15 de octubre, sí, sí, cómo pasa el tiempo… y hoy es el día de traeros mi pequeña contribución a “la Recepta dels 15” de “Els Fogons de la Bordeta”. El ingrediente de este mes no podía dejarlo escapar: calabaza!! ¡Me encanta! Es ligera, dulce, pero no demasiado, y extremadamente versátil. En definitiva, era un pecado no aportar mi granito de arena, así que después de darle muchas vueltas finalmente aquí os traigo mi Pumpkin Bread!
Se trata de una receta extremadamente fácil en el que solo tenéis que mezclar todos los ingredientes y esperar a que el horno haga el resto. Os quedará una miga esponjosa y ligeramente húmeda que se os conservará durante una semana como el primer día. ¿Os imagináis algo mejor para el desayuno o la merienda? Si lo probáis una vez… repetiréis! Aquí os dejo la receta:
Ingredientes
1 ½ tazas (200 gr) harina de todo uso
½ cucharadita de sal
1 taza (200 gr) azúcar
1 cucharadita bicarbonato sódico
1 taza (240 gr) puré de calabaza (en mi caso, siempre la hago asada, pero también puede ser hervida)
½ taza (120 gr) aceite de oliva virgen extra
2 huevos (L)
¼ taza agua
½ cucharadita nuez moscada
½ cucharadita canela
½ taza (120 gr) nueces troceadas
Elaboración
Antes de nada precalienta el horno a 180°C.
En un bol, tamiza la harina, la sal, el azúcar y el bicarbonato sódico. En otro bol, mezcla el puré de calabaza, el aceite, los huevos, el agua y las especies. Una vez bien mezclado combínalo con los ingredientes secos, pero solo lo justo para que se integren los ingredientes. Hecho esto ya solo nos queda añadir las nueces troceadas.
Pásalo a un molde alargado engrasado y hornéalo durante 50-60 minutos o hasta que al clavar un palillo este salga totalmente limpio. Cuando esté listo ya podemos retirarlo del horno y desmoldarlo para dejarlo enfriar en una rejilla. Este es el resultado:


Et c’est tout! Más fácil, imposible!! Os animáis? En breve os traeré otra idea para aprovechar el resto de la calabaza J!

domingo, 14 de octubre de 2012

Scones integrales con nueces… y miel!

Menudo fin de semana! Me ha encantado! Nos hemos pasado todos los días fuera de casa, de parranda, pero es lo que tiene querer aprovechar al máximo las horas J. Mi media naranja se libraba de las clases este fin de semana gracias al puente, así que como os podéis imaginar no nos hemos “soltado” más que para lo estrictamente necesario J! El jueves me fui de cena con unas buenas amigas y sí, ese día sí que lo dejé en casa J, pero el resto de días aprovechamos para disfrutar el uno del otro. Cogimos el coche y nos fuimos a ver a una amiga, disfrutamos de un buen café y de una encantadora comida (con su correspondiente sobremesa) y luego de vuelta a Barcelona, donde habíamos quedado para cenar con otros amigos… Ha sido un fin de semana genial! Con todos los compromisos que tenemos, entre estudios, trabajo y familia, la verdad es que al final tenemos poco tiempo para disfrutar de nuestra gente, para charlar y para compartir buenos momentos, así que cuando surge la oportunidad hay que aprovecharla al máximo J. En cualquier caso, esta es sin duda la forma ideal de coger fuerzas para enfrentarnos a una nueva semana de prisas, idas y venidas, despacho, clases, prácticas… Vaya, que ya tenemos, again, las PILAS CARGADAS!!
Y como no podía ser de otro modo, hoy me apetecía traeros una receta de esas que gustan a todos, ya que son rápidas, fáciles y con un resultado rico, rico, rico: scones integrales con nueces (y miel). Tardaréis 30 minutos en prepararlos y serán un acompañamiento ideal para un lazy weekend breakfast, para el brunch dominical, para un tranquilo afternoon tea o incluso para acompañar una tarde de estudio como la mía de hoy (siempre será más agradable!!). Aquí os dejo la receta:


Ingredientes (receta de Mis recetas favoritas)
200 gr harina leudante
50 gr harina integral
2 cucharaditas (tsp) impulsor (baking powder)
2 cucharaditas  (tsp) azúcar  moreno
50 gr mantequilla fría
120 gr leche (uso semidesnatada)
40 gr nueces troceadas tostadas
Para decorar
Leche
Azúcar moreno
Miel

Elaboración
Antes de nada, precalienta tu horno a 200°C (esto va a ser rápido J).
En un bol grande mezclamos la harina normal, la integral, el impulsor y el azúcar. Le añadimos la mantequilla cortada a trocitos y bien fría y con un estribo o con un tenedor vamos mezclando. Nos quedará una textura de migas. Ya es hora de añadirle las nueces troceadas. Por último añadiremos la leche y lo amasaremos lo justo hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
Sobre tu superficie de trabajo ligeramente enharinada es hora de extender la masa (sin apretar mucho) dejándola de un grosor de unos 2cm. Con la ayuda de un cortapastas redondo ya puedes ir cortando los scones. Intenta no girar el cortapastas para cortar los scones, sino hacerlo de un solo movimiento. Ves colocándolos en la bandeja del horno que habrás forrado anteriormente con un poco de papel de hornear (no los juntes mucho ya que crecen un poquito mientras se hornean.
Ahora ya solo nos queda pintarlos con un poquito de leche y espolvorearlos con azúcar moreno. Hecho esto, ya podemos introducirlos en el horno y hornearlos durante unos 12-14 minutos, hasta que queden ligeramente doraditos.

Puedes servirlos directamente y acompañarlos con un poco de miel… ummmmm…. Riquísimos! Aquí tenéis el resultado:

Et c’est tout! Os animáis?

Enviada a Yeastspotting.

domingo, 7 de octubre de 2012

Empieza el curso… y Mini Poppy Seed Dampers

Los sábados durante unos cuantos meses serán un poco más grises a partir de ahora… mi media naranja ha empezado un curso muy interesante para sacarse el título de entrenador personal y, como entre semana era una odisea lo de cuadrar los horarios, se ha decantado por asistir los fines de semana. Siempre le ha gustado el deporte y, aunque no tiene absolutamente nada qué ver con su vida profesional, finalmente se ha lanzado. A fin de cuentas, también se trata de eso, ¿no?, es decir, de hacer cosas que nos gustan por el sencillo placer de disfrutarlas J! Pero volviendo al asunto, que me despisto, la parte positiva de cursarlo los fines de semana es que de esta manera no tiene que estar preocupado saliendo antes de clase para llegar al trabajo o, en definitiva, haciendo mil cábalas para lograr llegar a todas partes… la parte negativa (y obvia) es que se le echa mucho de menos…
En conclusión, como los sábados ya no nos podemos escapar al monte y los domingos solemos tener compromisos familiares… mis PRs van a tener que esperar. Pero bueno, tan pronto tenga la posibilidad os traeré alguna escapadita chula por Vic o tal vez por la zona de la Costa Brava… ya investigaré J! Y mientras tanto, pues aprovecharé para visitar mis rincones preferidos  de Barcelona, para disfrutar de mis librerías predilectas y de mis momentos entre harinas!
¡Hoy hace un domingo espectacular! Brilla un sol increíble y apetece tumbarte un rato en un banquito del parque… así que sí, voy a enfundarme unos tejanos y me bajo corriendo al que está al lado de mi casa: lleno de rosas y de un césped maravilloso. Pero antes, no creáis que me voy a olvidar de dejaros mi contribución a la blogesfera culinaria: Mini Poppy Seed Dampers.
No, no es la receta definitiva… porque los que los conozcáis sabréis que tendrían que haber quedado más redonditos, pero no ha habido manera… la masa tenía demasiada hidratación… Los volveré a intentar comprando un yogur griego más denso y añadiendo la leche muy poco a poco, para lograr acertar la cantidad  justa (para la harina que suelo utilizar). En cualquier caso, estaban la mar de ricos J. Parecen panecillos cuando en realidad no lo son, ya que no llevan levadura, sino que lo que se pone es impulsor (baking powder). Son ideales para untar con un poco de queso crema… y si a la ecuación, además, le ponemos una rodaja de un tomate bien hermoso, serán el bocado perfecto para un brunch dominical. Aquí os dejo la receta:


Ingredientes (para unos 8) (receta del libro Scones de Genevieve Knights)
400 gr harina de todo uso (un poco más para acabar de ligar la masa)
4 cucharaditas (tsp) de impulsor (baking powder)
½ cucharadita (tsp) de sal
Pimienta negra recién molida
30 gr aceite de oliva virgen
200 gr de yogur griego denso
150 gr de leche (aproximadamente)
4 cucharadas de semillas de amapola (os sobraran)
Para servir
Queso en crema (estilo Philadelphia)
Tomates
Elaboración
Antes de nada empieza a precalentar el horno a 200 °C porque esto va a ser rápido. Asimismo ya puedes ir forrando la bandeja del horno con un poco de papel de hornear y dejarla reservada.
Por otro lado, tamiza la harina en un bol grande, junto con el impulsor y la sal. Añade pimienta negra recién molida y con un tenedor ves removiendo mientras vas echando el aceite. Ahora ya es el momento de añadir el yogur griego y la leche (poco a poco). Mézclalo todo. Cuando la masa ya tenga la consistencia adecuada, pásala a tu superficie de trabajo, ligeramente enharinada, y amásala un poco.
En este punto ya puedes dividir la masa en 8 partes y darles forma de bola. Decora la parte de arriba de las bolitas con semillas de amapola y ves colocándolas en la bandeja de horno que tenías preparada. Haz dos cortes en forma de cruz en cada mini damper y hornéalos durante unos 15-20 minutos, hasta que estén doraditos. Cuando se enfríen, córtalos por la mitad y rellénalos (generosamente J) con queso en crema y con rodajas de tomate… ummmmm, riquísimos! Et c'est tout! Aquí está el resultado:




domingo, 30 de septiembre de 2012

Ha vuelto el sol... Greek (Easter) Bread para celebrarlo!!

Ayer fue un día gris… Nos levantamos pronto y tras un fantástico desayuno nos pusimos en marcha. A mi media naranja le ha tocado trabajar todo el fin de semana, así que nuestros caminos se separaron desde bien temprano. Yo aproveché para hacer un poco de marujilla, yendo a hacer unos recados y rellenando nuestra nevera, pero después de ese par de cosas y de haber tenido que hacerlas tapada hasta la nariz con mi impermeable y con mis fantásticas botas de agua, me encerré en casa a hacer un poco de ameba. He de reconocer que no es algo que me guste practicar en exceso, de hecho no me gusta nada e incluso me provoca una horrible sensación de culpabilidad…, pero es que ayer no había más remedio. No paró de diluviar en todo el día, así que las únicas opciones que tenía eran o quedarme en casa o dar un paseo en barca J! Y sí, me podéis decir que siempre hay mil cosas que hacer incluso quedándonos en casa… y tendréis razón, pero creo que mi cabeza estaba tan gris como el cielo que se veía desde el balcón, así que definitivamente, no, no fue un día productivo.
Bueno, no lo estaba siendo hasta que decidí enfundarme el delantal y meterme un rato en la cocina. Eso suele funcionar J, y esta vez no iba a ser menos. La receta que me apetecía probar no tiene nada qué ver con esta época del año, de hecho se trata de un pan griego típico de Pascua, pero… tampoco hay que ser puntilloso con esas cosas, verdad? En cualquier caso, se trata de un pan suave y esponjoso que nos dejará un fantástico olorcico a anís en toda nuestra cocina. Si os gustó el Challah, seguro que también os gustará el Greek Easter Bread que os traigo hoy. Aquí os dejo la receta:
Ingredientes (receta de The Australian Women’s Weekly Magazine Muffins and Breads, 2008)
7 gr levadura seca
1 cucharadita (tsp) de azúcar
180 gr leche caliente
75 gr harina panificable
100 gr mantequilla sin sal, deshecha
2 huevos (L), batidos ligeramente
75 gr azúcar, extra
450 gr harina panificable, extra
2 cucharaditas (tsp) de anís en grano
½ cucharadita (tsp) de sal

Para pintar
1 yema de huevo
2 cucharadas (tbsp) de leche, extra

Elaboración (1 loaf)
Ponemos la levadura, el azúcar y la leche caliente en un bol grande. Mezclamos hasta que la levadura esté disuelta. Añadimos la harina tamizada y tras mezclarlo lo dejamos reposar tapado con un plástico y un trapo durante aproximadamente unos 45 minutos (hasta que haya doblado su volumen).
Pasado ese tiempo le añadimos la mantequilla, los huevos y el azúcar extra. Cuando los ingredientes estén bien integrados será el momento de añadir la harina extra tamizada, el anís y la sal, en dos tandas. Pasamos nuestra masa a la superficie de trabajo y amasamos durante unos 10 minutos o hasta que nos quede una masa elástica y fina. As usual, es una masa un poco pegajosa al principio..., pero se consigue! (intentad hacerlo sin enharinar la superficie de trabajo ayudándoos del amasado francés). Una vez esté lista la pasaremos a un bol ligeramente engrasado y la dejaremos reposar hasta que haya doblado su volumen, aproximadamente 1 hora y 30 minutos.
Tras este levado pasamos la masa a nuestra superficie de trabajo ligeramente enharinada y la desgasificamos un poco. Ya podemos dividir la masa en 6 porciones y dar forma de cilindro a cada una de las porciones, de aproximadamente unos 33 cm. Trenzamos los cilindros de dos en dos de manera que nos quedaran tres trenzas. Damos forma redonda a cada una de las trenzas y las ponemos una al lado de la otra (en forma de triángulo) bien juntas sobre nuestra placa del horno, que habremos forrado con un poco de papel de hornear. Pintamos las juntas de nuestras trenzas con un poco de agua para que se queden pegadas y las cubrimos con un plástico y un trapo de cocina durante unos 45 minutos más (o hasta que vuelvan a subir, sin llegar a doblar el volumen).
Precalentar el horno a 200 °C.
Cuando ya estén listas las pintaremos con la mezcla de la yema de huevo y la leche extra y ya podremos meterlas en el horno durante 10 minutos. Tras los 10 minutos bajaremos la temperatura de nuestro horno a 180° C y seguiremos horneándolas durante 30 minutos más. Sencillo, ¿verdad? Pues este es el resultado:


Ha salido el sol así que voy a ver si me da un poco de aire fresco J. Nos vemos la semana que viene!


Enviada a Yeastspotting

lunes, 24 de septiembre de 2012

Estamos de Fiesta Mayor: Cheesecake con mascarpone, higos y miel!

Sí, lo sé, llego con retraso, pero tengo una gran excusa: ¡estamos de Fiesta Mayor! Este fin de semana son las Fiestas de Barcelona y el programa es tan amplio y variado que lo difícil es elegir entre todas las posibilidades que nos ofrece. Si a esto le sumamos que el sol ha tenido a bien hacernos compañía durante todo el fin de semana… pues tenemos un par de días fantásticos J

El weekend comenzaba levantándonos el sábado bien temprano y disfrutando de un completo desayuno tras el cual nos enfundamos unos tejanos y, programa en mano, nos lanzamos a disfrutar de la Fiesta Mayor de la Ciudad Condal.



Empezamos paseando por el Parque de la Ciutadella y disfrutando de danzas tradicionales y del Baile de los Gigantes. Luego llegó el momento de acercarnos al centro de la ciudad para escuchar algo de música folk. Ayer, en cambio, tocaba ir a ver el Baile de los Bastones, las alfombras de flores y de quedarnos con la boca abierta gracias a la actuación de los Castellers.  Por la noche, nos animamos a ir a ver el Correfoc… y, para cerrar la velada, unos Fuegos Artificiales! Buf, en definitiva, un fin de semana de locos, pero entre espectáculo y espectáculo, entre visita y visita o entre concierto y concierto siempre hay tiempo para recorrer el Mercado de La Boquería y ver qué podemos comprar para nuestra entrada semanal J.



Y sí, esta semana tocaba cambiar un poco de tercio. De daros un poco de tregua con tanto hornear pan… así que empecé a pensar en con qué os podía tentar… y ¿qué mejor que hacerlo con un poco de fruta de temporada? Pasear por las calles de este Mercado siempre es sinónimo de disfrute. Sus paradas llenas a rebosar de frutas exóticas, de verduras exquisitas y de los manjares más diversos, nos harán disfrutar de un rato excepcional. A mí lo que más me gusta es ir a por fruta de temporada, así que en el momento en que tuvimos los higos en frente nuestro lo tuve claro: Cheesecake with mascarpone, figs and honey!! Es una receta fácil de preparar lo único que fastidia un poco es no poder hincarle el diente inmediatamente después de sacarlo del horno… pero con lo rico que está bien merece la pena la espera. Además los higos son fuente de fibra, potasio, magnesio, calcio y varias vitaminas, así que ya no tenéis excusa para no lanzaros a comprar una bandejita J. Aquí os dejo la receta:
Pastel de queso con mascarpone, higos y miel (la receta del pastel de queso es de Trattoria da Martina)



Ingredientes (para un molde redondo de 8 cm)
Para la base
37,5 gr de mantequilla sin sal derretida
62,5 gr de galletas tipo Digestive
7,5 gr azúcar

Para el relleno
195 gr de queso crema (tipo Philadelphia)
90 gr de azúcar
97,5 gr de queso mascarpone
1 huevo y medio (L)
5 gr de extracto de vainilla

Elaboración
Precalentar el horno a 180 °C.
Triturar las galletas y mezclarlas con la mantequilla derretida y el azúcar. Forrar el fondo del molde con papel de hornear. Engrasar el molde. Poner la mezcla de las galletas en el fondo del molde nivelando y apretando con una cuchara. Reservarlo en la nevera durante, como mínimo, 15 minutos.
Ya es momento de ir preparando el relleno. Es tan fácil como poner el queso crema en un bol y batirlo con el azúcar durante aproximadamente un minuto. Una vez bien mezclado ya podemos añadir el mascarpone y seguir batiendo durante unos 15-20 segundos. Ya solo nos queda añadir los huevos, uno a uno y batiendo bien para conseguir integrarlos. Una vez bien integrados todos los ingredientes ya solo nos queda añadir la vainilla.
Sacamos el molde de la nevera y lo forramos con un poco de papel de aluminio (para evitar percances al hornear nuestra masa al Baño María J). Vertemos la masa en el molde y lo ponemos dentro de una bandeja de asado o similar. El paso siguiente es poner agua hirviendo en la bandeja hasta que llegue a media altura del molde y meterla en el horno durante 45 minutos. Pasados esos minutos bajaremos la temperatura a 160 °C y seguiremos horneando durante 25 minutos más. Si veis que coge demasiado color lo podéis cubrir con un poco de papel de aluminio. Cuando hayan pasado los 25 minutos ya podemos apagar el horno, pero no sacaremos nuestro pastel, sino que, con la puerta un poco abierta, lo dejaremos dentro enfriándose durante una hora. Tras esa hora ya podemos desmoldarlo y dejarlo enfriar completamente sobre una rejilla. Cuando ya esté totalmente frío es momento de meterlo en la nevera y dejarlo ahí unas 12 horas.
Pasadas esas horas ya solo nos queda la decoración! Cortamos los hijos en gajos pequeños, decoramos nuestro pastel con ellos y los bañamos con un poco de miel por encima… ummmm riquísimo! Este es el resultado:





Espero que os guste y que os animéis a probarlo!


sábado, 15 de septiembre de 2012

Pajareando… y Pane al Cioccolato italiano!

Me encanta sentarme delante del teclado y haceros partícipes de nuestras escapadas de fin de semana o de nuestras rutas por la montaña, pero esta semana no va a poder ser… porque nos hemos quedado encerrados en casa, sí, sí como lo oís!
La semana que viene mi media naranja tiene un examen, así que muchos planes no podíamos hacer. Si a eso le sumamos que mi tensión arterial está más que por los suelos… pues da un resultado más bien poco esperanzador en cuanto a fin de semana histórico se refiere. Pero la verdad es que me ha encantado poder quedarme en casa con mis gatas y mi alma gemela J. Además, mi sister se ha venido a comer con nosotros así que ha sido ¡perfecto!
Y para seguir viendo el lado bueno de las cosas… al quedarme en casa me ha dado tiempo de participar en “la Recepta del 15 de este mes, del blog Els Fogons de la Bordeta. Me imagino que todos sabéis de qué estoy hablando, pero para los que no, os cuento. Se trata de una convocatoria mensual de recetas. Cada mes nos proponen un ingrediente y, a partir de este, es cuestión de animarse a preparar algo. Llevaba siglos queriendo participar, pero por un motivo u otro nunca conseguía llegar a tiempo… pero esta vez sí, lo he logrado!! El ingrediente de este mes era el chocolate, así que solo he tenido que añadirle mi pasión por el pan y… aquí os dejo mi contribución: Pane al Cioccolato!! Se trata de un pan dulce italiano que suele servirse con un poco de queso mascarpone como postre o sencillamente como snack. Parece mentira que pueda llegar a ser tan esponjoso como es! Sin lugar a dudas os recomiendo que lo probéis, pero eso sí, la masa cuesta un poco de dominar J, aunque con algo de paciencia y el amasado francés como compañero seguro que os sale requetebién! Aquí os dejo la receta:


Pane al Cioccolato (receta del libro Baking de Martha Day) (para un loaf)
400 gr de harina panificable (en mi caso de media fuerza)
25 gr de chocolate en polvo
½ cucharadita de café (tsp) sal
25 gr de azúcar
15 gr de levadura fresca
250 gr de agua a temperatura ambiente
25 gr de mantequilla sin sal en pomada
75 gr de chocolate picado en trozos
Mantequilla sin sal deshecha para pintar nuestro pan
Elaboración
Es un pan que normalmente se hace en un molde redondo alto. Para esta cantidad de masa utiliza un molde de 15 cm. Si, como yo, no tienes ese tipo de molde, siempre puedes hornearlo en un molde rectangular o directamente sin molde dándole forma redonda a la masa. En cualquier caso, sea el molde que sea, ves untándolo con un poco de aceite y déjatelo ya preparado.
En un bol grande tamiza la harina, el chocolate en polvo y la sal. Mezcla y añade el azúcar. Por otro lado, ya puedes deshacer la levadura en un poco de agua. Una vez deshecha puedes añadirla a la mezcla de la harina y, poco a poco, seguir añadiendo el resto del agua.
Una vez integrada el agua es hora de añadir la mantequilla, tras lo cual ya solo nos quedará amasar nuestra masa hasta que sea elástica y suave. Aviso a navegantes… al principio resulta  muy pegajosa, pero con paciencia y nuestro queridísimo amasado francés conseguiremos tener una masa impresionantemente fina (promised!).
Cuando ya esté a punto es hora de pasarla a un bol, previamente untado con un poco de aceite, y de dejarla reposar durante aproximadamente una hora, o hasta que doble su volumen, bien tapada con un plástico y un trapito encima.
Pasado ese tiempo la volcaremos sobre nuestra superficie de trabajo ligeramente enharinado. Tras desgasificarla la aplanaremos un poco y pondremos encima el chocolate picado. Volveremos a amasar ligeramente para que se integre un poco el chocolate. Una vez ya estemos en este punto la dejaremos descansar tapada durante tan solo 5 minutos más. Pasado este brevísimo descanso ya le podemos dar la forma deseada. Si vuestro molde es redondo tan solo tendréis que darle forma de bola, si por el contrario, utilizáis un molde rectangular tendréis que aplanar un poco la masa y darle una forma rectangular. Hecho esto, será cuestión de enrollar la masa para darle forma de cilindro (de la misma longitud que nuestro molde). Una vez tenga la forma deseada pasamos nuestra masa al molde y la volvemos a dejar reposar tapada con un plástico y un trapo durante aproximadamente otros 45 minutos, o hasta que doble su volumen. Sube mucho, así que hay que estar atentos… En mi caso, como hoy ha hecho un calor tremendo me ha subido más de la cuenta…
Es momento ya de precalentar nuestro horno a 220°C.
Pasado este último levado ya podemos introducir nuestra masa en el horno y hornearla durante 10 minutos. Pasados estos primeros minutos bajaremos la temperatura a 190°C y seguiremos horneando unos 25-30 minutos más. En este proceso os dejará un olor impresionante en vuestra cocina… y en todo el piso J!
Cuando ya esté listo y lo saquéis del horno será el momento de desmoldarlo y pintarlo con un poco de mantequilla por encima.
¡Ya solo nos quedará dejarlo enfriar encima de una rejilla para poder hincarle el diente!
 Os quedará un pan con un aroma a chocolate impresionante y con una miga extremadamente tierna y suave. ¡Una auténtica tentación para cualquiera! Aquí os dejo el resultado:


Et c’est tout! Un pan más para alegrarnos los desayunos o las meriendas. ¿Os animáis?



Enviada a Yeastspotting