domingo, 3 de febrero de 2013

Buttermilk Biscuits and Oat and Bran Cookies

¿Habéis visto qué sol más fantástico ha aparecido hoy en el cielo? Sí, es cierto, acompañado de viento, pero ¿habéis visto el solete? A mí me ha dejado totalmente fascinada y de un buen humor espectacular J. Tal vez también haya ayudado el hecho de que por fin he sido capaz de levantar la mirada de mis apuntes para disfrutar de una buena taza de té y de una mañana más tranquila de lo habitual…
Ha sido una semana diferente. En un golpe de efecto, me cogí unos días en el despacho y, acompañada de mi media naranja, me lancé a la carretera. Objetivo: tierras andaluzas! Estuvimos un par de días disfrutando de familia y amigos, pero lo bueno siempre acaba pronto y el miércoles ya estábamos volviendo. El trabajo y el primer parcial de Ortomolecular me esperaban ansiosos…
Pero hoy es domingo y no hay nada mejor para disfrutar del fin de semana que algún regalo para el alma recién horneado. Y eso es lo que os traigo, un pedazo de cielo que podéis acompañar con dulce o con salado: Buttermilk biscuits!
Si no los habéis probado nunca seguro que os robarán el corazón. Son fáciles, rápidos de preparar y están la mar de ricos. Aquí os dejo la receta.
Buttermilk Biscuits (receta de Weekend Bakery)



Ingredientes (para unos 12):
350 gr harina de todo uso
7 gr sal
12 gr impulsor (baking powder)
¼ cucharadita (tsp) bicarbonato sódico
15 gr azúcar
115 gr mantequilla sin sal fría cortada en cubos
220 gr buttermilk aproximadamente
Elaboración:
En un bol grande mezclamos la harina, el impulsor, el bicarbonato sódico, la sal y el azúcar. Añadimos los cubos de mantequilla bien fría y lo mezclamos. Nos quedará una apariencia como de migas con trocitos de mantequilla del tamaño de mini guisantes (yo me ayudo de un tenedor J). En este punto ya podemos añadir unos 150 gr de buttermilk e ir mezclando. La masa se irá uniendo sin necesidad todavía de amasar. Iremos añadiendo buttermilk hasta que ya no queden ingredientes sueltos. En mi caso utilicé los 220 gr, pero mejor si la vamos añadiendo poquito a poco. Nos quedará una masa un poco pegajosa. El secreto está en no manipularla en exceso ya que nos interesa que conserve una consistencia ligera.
Es el momento de volcar nuestra masa sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada (solo ligeramente!). Con las manos también enharinadas iremos dando forma de rectángulo a nuestra masa y la doblaremos como si fuese una carta. Giramos 90°C nuestra masa y volveremos a hacer el mismo proceso, es decir, le daremos nuevamente forma de rectángulo y la volveremos a doblar como si fuese una carta. Una vez hecho esto, ya podemos estirar por última vez nuestra masa dándole forma rectangular y dejándola de unos 2,5 cm de grosor.
Con la ayuda de un cortapastas redondo ves cortando la masa. También puedes hacerlos de forma cuadrada, como más te guste. Ves colocándolos en la bandeja del horno, debidamente forrada con papel de hornear. Cúbrelos con papel film y déjalos descansar durante unos 15 minutos.
Aprovecha ese tiempo para precalentar el horno a 230°C.
Opcionalmente puedes pintarlos con un poco de mantequilla justo antes de meterlos en el horno.  Hornéalos unos 13-16 minutos sin quitarles el ojo de encima ya que se nos pueden tostar muy fácilmente. Sírvelos calientes. Si prefieres mantenerlos calentitos un poco más tan solo tienes que cubrirlos con un trapo después de hornearlos. La buena noticia es que también puedes congelarlos. Para que vuelvan a estar igual de deliciosos tan solo tendrás que darles un punto de horno o directamente ponerlos sobre el tostador durante unos minutos. Este es el resultado:




Y luego están las Oat and Bran Cookies, que tal vez no sean tan glamourosas, pero también nos pueden servir de snack saludable si nos ataca el gusanillo entre horas. Puedes comerlas solas o con una loncha de pavo braseado… a tu elección! Aquí os dejo la receta:
Oat and Bran Cookies (receta de The Australian Women’s Weekly)
Ingredientes (para unas 30 galletas):
150 gr harina de todo uso
60 gr salvado de trigo
60 gr copos finos de avena
½ cucharadita (tsp) bicarbonato sódico
60 gr mantequilla sin sal, cortada en cubos
110 gr azúcar
1 huevo (L)
2 cucharadas (tbsp) de agua, aproximadamente
Elaboración:
Muele ligeramente los copos de avena y mézclalos con la harina, el salvado, el bicarbonato sódico y la mantequilla hasta que os quede como unas migas. Añade el azúcar, el huevo y el agua suficiente para formar una masa firme. Amásala un poco sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Cuando ya esté lista forma una bola, cúbrela con papel film y déjala reposar durante unos 30 minutos en la nevera.
Ya es momento de precalentar el horno a 160°C con ventilador y de forrar la bandeja del horno con un poco de papel de hornear.
Divide la masa en dos partes. Coge cada una de las partes y ponlas entre dos papeles vegetales. Con la ayuda de un rodillo ves estirando la porciones de masa hasta que te queden de un grosor de unos 5mm. Con la ayuda de un cortapastas ves cortando la masa y ves colocando las galletas en la bandeja de hornear un poco separadas entre sí. Hornéalas durante unos 15 minutos. Cuando estén listas déjalas enfriar sobre una rejilla. Este es el resultado:




Et c’est tout! Espero que os animéis con alguna de las dos recetas, y ¡have a nice week!
Recipes in English
Buttermilk Biscuits (Weekend Bakery)
Ingredients
350 g all purpose flour
7 g salt
12 g baking powder
15 g sugar
115 g cold butter in cubes
About 220 g buttermilk
Butter for brushing tops, optional
Method
In a big bowl combine flour, baking powder, baking soda, salt and sugar. Add the cold butter in cubes and very coarsely rub it into the flour, making sure there are plenty of pea size morsels of butter in the mixture. Add 150 g of the buttermilk, stir with the back of a kitchen knife until it just comes together. The dough should come automatically together while stirring, without kneading, and there should be no crumbs left on the bottom of the bowl.  Add more buttermilk to absorb all the morsels and crumbs until you have a shaggy mass.
Turn the dough out on a floured work surface. With floured hands, gently pat the dough into a rectangle. Fold the dough into thirds, letter style. Rotate the dough 90 degrees and again shape the dough into a rectangle and fold into thirds. Pat again the dough into a rectangle making sure it is about 2.5 cm thick.
Preheat your oven to 230°C.
Cut out round or square shapes. Put them on a lined baking tray. Cover the biscuits with floured clingfilm and leave to relax for about 15 minutes.
Now brush the tops of the biscuits with butter if you like. Put the tray in the oven. The biscuits take about 13-16 minutes of baking. Keep a close eye on them; they should be pale to golden brown in color. Remove from the oven and serve warm.
Oat and Bran Cookies (The Australian Women’s Weekly)
Ingredients (makes 30)
150 g all purpose flour
60 unprocessed bran
60 g rolled oats
½ teaspoon bicarbonate of soda
60 g butter, chopped
110 g caster sugar
1 egg
2 tablespoons water, approximately
Method
Process flour, bran, oats, soda and butter until crumbly. Add sugar, egg and enough of the water to make a firm dough. Knead dough on lightly floured surface until smooth. Cover and refrigerate 30 minutes.
Preheat oven to moderate (180°C/160°C fan-forced). Line oven trays with baking paper.
Divide dough in half. Roll each half between sheets of baking paper to about 5mm thickness. Cut dough into 6-7cm rounds. Place on trays 2cm apart. Bake about 15 minutes. Stand cookies on trays 5 minutes and transfer to wire rack to cool.

domingo, 27 de enero de 2013

Muffins de mermelada de naranja y almendras

Menuda semanita más completa… hemos tenido viento, lluvia, más viento y más lluvia, así que sí, esta primera semana motera ha sido un poco más complicada de lo deseado…, vamos, que no puedo decir que me haya aburrido J. Luego le sumamos las clases, las prácticas de nutrición, las locuras varias del despacho, la primera revisión de mi coche, la primera revisión de la moto de mi media naranja, pasar la ITV de la mía (cuestiones del kit de limitación…)… y demás cuestiones domésticas, y tenemos una semana totalmente gloriosa. Pero lo mejor llegó el viernes por la noche cuando mi pobre nevera (que sí, ya tiene una edad…) empezó a pitar de un modo un tanto sospechoso… hasta que finalmente decidió que era el momento de dejarnos: ¡Pánico!
La buena noticia es que solo se murió el motor de la nevera propiamente, pero el del congelador sigue vivito y coleando (y menos mal, porque en el congelador no cabe un alfiler), la mala es que de todos modos me he tenido que comprar una nueva, ya que la reparación del motor no me salía a cuenta. Por suerte, al menos ayer por la mañana salió un solete estupendo con el que apetecía ir a dar una vuelta, así que me puse mi mejor sonrisa y nos lanzamos a por el último (pero no menor) gasto de la semana J. Y sí, ya tengo nevera nueva!!!! Qué rapidez, ¿verdad? Mañana lunes la tendré instalada en mi cocina, así que ha sido menos dramático de lo que parecía.  
Pero ya que estoy hablando de mi cocina, y como tenía que gastar algunas cosillas que andaban por la nevera (cualquier excusa es buena), me he puesto el delantal y he preparado unos fantásticos muffins de mermelada de naranja y almendras J que seguro que os encantarán. Me pirra ver cómo van subiendo en el horno mientras se va impregnando la casa de un fabuloso olor a naranja… ummmm, riquísimas. Aquí os dejo la receta:
Muffins de mermelada de naranja y almendras (receta de The Australian Women’s Weekly)



Ingredientes
300 gr harina normal
13,3 gr impulsor (baking powder)
125 gr mantequilla cortada a trocitos
80 gr almendra fileteada o en trocitos
150 gr azúcar
1 cucharada (tbsp) ralladura de piel de naranja
125 gr mermelada de naranja
2 huevos L, ligeramente batidos
125 gr leche (en mi caso, semidesnatada)
20 gr almendra en trocitos o fileteada extra para decorar
Elaboración
Es una receta realmente rápida, así que lo primero que vamos a hacer es precalentar nuestro horno a 200°C y engrasar un molde de muffins (de 12 agujeros).
En un bol mezclamos la harina con los trocitos de mantequilla (yo lo hago con un tenedor, como cuando preparo la masa de los scones) hasta que queden como migas. Añadimos los trocitos de almendra, el azúcar y volvemos a mezclar. Una vez integrados, añadimos la mermelada, los huevos ligeramente batidos y la leche y lo mezclamos todo bien.
Vamos rellenando los huecos de nuestro molde y le ponemos por encima unos trocitos más de almendra para decorar.
Ya solo nos queda meterlas en el horno durante unos 20 minutos aproximadamente. Ahora ya solo nos queda desmoldarlas y dejarlas reposar sobre una rejilla hasta que se templen o hasta que estén totalmente frías (dependiendo de tu fuerza de voluntad!) En solo 30 minutos tendrás listos unos espectaculares muffins que le levantarán el ánimo a cualquiera. Este es el resultado:





Et c’est tout! Os animáis? De mi cocina han volado J!
Ah, antes de que me olvide! Eso de preparar listas con cosas que quieres hacer para el año próximo no va conmigo, pero sí es cierto que llevaba algún tiempo pensando en subir alguna de las recetas también en inglés, más que nada para facilitar las cosas a las visitas que llegan de cualquier otro punto del mundo, así que aquí os dejo la primera!
Marmalade almond muffins (recipe in English)
Ingredients
300g flour
13,3g baking powder
125g butter, chopped
80g flaked almonds
150g caster sugar
1 tbsp grated orange rind
125g orange mamalade
2 eggs (L), lightly beaten
125g milk, in my case, semi-skimmed
20g flaked almonds, extra
Method
First of all, preheat your oven at 200°C (moderately hot) and grease a 12 hole (80ml capacity) muffin tray.
Stir flour into large bowl, rub in butter. Stir in nuts, sugar and rind. Then add marmalade, eggs and milk.
Finally, spoon mixture into prepared tray and sprinkle with extra nuts. Bake in moderately hot oven (200°C) about 20 minutes.

domingo, 20 de enero de 2013

Bake the World: Lavash Crackers


¡Y sigue lloviendo! 

Cuando ayer abrió el ojo amenazaba, pero a media mañana ya se lanzó el temporal y ahí que sigue… y mi nevera vacía, porque como ya os podéis imaginar, con este tiempo quién podía tener ganas ayer de salir a comprar!
Por otro lado, lo muy positivo de estos días grises, lluviosos y fríos es que se está de muerte en casa, bien tapadita con una manta y con un tazón de té bien caliente alegrándote el alma, y si eso lo aderezamos con una buena compañía… un día perfecto!
Siento haber tardado tanto en volver a dar señales de vida, pero han sido unas semanas un poco… atareadas, por decirlo finamente. Lo positivo, en cualquier caso, es que ya me he quitado de encima uno de los parciales del curso de nutrición, me ha dado tiempo de entregar un par de trabajos y sí, además, finalmente justo después de Reyes, me saqué el carnet de moto! Y claro, una vez aprobado el examen solo había una cosa más que hacer J! Así que sí, ya somos un miembro más en la familia. No os voy a aburrir con modelos ni marcas, don´t panic, tan solo os diré que mi nueva compañera es realmente gloriosa J!
Pero volvamos a la cocina. Nuevamente creía que no me iba a dar tiempo a llegar al reto de este mes de Bake the World, pero, por suerte, al final me he animado a encender el horno y he logrado hacer mi entrega on time. Este mes el reto ha sido un pan realmente versátil e interesante como aperitivo. Se trata de una receta muy fácil de preparar y que da como resultado un pan crujiente, ideal para acompañar unos tacos de queso, unas aceitunas y una copa de vino. El lavash es un pan armenio que también encontramos en Irán y en prácticamente todo el Oriente Próximo, con algunas variaciones. También se parece mucho a otros panes del norte de África. Es similar a los manloush o manaeesh (Líbano), barbari (Irán), aiysh (Egipto), kesret o mella (Túnez)… Según nos cuenta Richard Reinhart en su fantástico libro El aprendiz de panadero, la principal diferencia entre todos ellos es el grosor de la masa y el tipo de horno en el que se cuecen. En el caso del lavash  el secreto para que quede bien crujiente es conseguir dejarlo tan fino como una hoja de papel. Luego, si queremos que los trozos nos queden más o menos uniformes, tan solo tendremos que cortar la masa antes de hornearla, pero también nos pueden quedar trozos irregulares muy vistosos partiendo el pan una vez horneado. Es cuestión de gustos! Si, en cambio, preferimos utilizar el lavash en versión bocadillo, enrollándolo, tan solo hemos de dejar la masa más gruesa y menos hecha, sin cortarla, de manera que mantenga su consistencia, pero sin llegar a romperse. Cuando vayamos a enrollar el lavash tan solo tendremos que humedecerlo un poco con agua y se ablandará en 3-5 minutos volviéndose una masa maleable. Aquí os dejo la receta:
Lavash crackers


Ingredientes (para una hoja del tamaño de una bandeja. Receta del libro El aprendiz de panadero)
190 gr harina panificable
4 gr sal marina
1,5 gr levadura seca instantánea (active dried yeast)
22 gr miel suave
14 gr aceite de oliva virgen extra
90-120 gr agua, a temperatura ambiente  (en mi caso 110 gr)
Para decorar
Semillas de lino, de amapola, de sésamo, pimentón picante, sal gordita, granos de anís.
Elaboración:
En un bol mezclamos la harina, la sal, la levadura, la miel, el aceite y el agua que haga falta para ligar todos los ingredientes, en mi caso unos 110 gr (aprox.). Cuando todos los ingredientes estén bien integrados ya podemos pasar nuestra masa a la superficie de trabajo sin enharinar. La trabajamos unos 10 minutos hasta que nos quede una masa fina, lisa y elástica, nada pegajosa. En este punto le daremos forma de bola y la dejaremos fermentar en un bol ligeramente engrasado, tapada con un plástico y un trapo durante unos 90 minutos, o hasta que doble su volumen.
Cuando la masa ya esté lista tan solo nos queda pasarla a nuestra superficie de trabajo, que habremos pulverizado ligeramente con aceite. La presionamos con los dedos para darle forma cuadrada y la espolvoreamos ligeramente con harina. Con la ayuda de nuestro rodillo la vamos estirando hasta hacerla bien fina. Cuando ya la tengamos del grosor adecuado la tapamos con un trapo y la dejamos reposar unos cinco minutos.
Aprovechamos para ir precalentando el horno a 175°C.
Cogemos una bandeja de horno y la forramos con papel de hornear. Con mucho cuidado pasamos nuestra masa a la bandeja, cortando lo que sobre, y la pulverizamos con un poco de agua. Ya podemos decorarla como más nos guste. En mi caso le puse semillas de lino, de sésamo, de amapola, anís en grano y pimentón picante. Por encima le puse una pizca de sal gorda y al horno! Puedes cortar la masa antes de meterla en el  horno, si quieres tener trozos uniformes, o directamente romper la masa una vez ya esté horneada, a tu elección.
Una vez en el horno tan solo deberás esperar unos 15 minutos aproximadamente. Si tu masa es muy fina la tendrás lista un pelín antes. Cuando esté cocida ya podemos retirarla del horno y dejarla enfriar. Una vez fría, y si no la habías cortado antes, es el momento de romperla en trozos y de ponerla en la mesa. Ya verás cómo desaparece! Aquí os dejo el resultado:




Et c’est tout! Ya veréis cómo os encanta!
Enviada a YeastSpotting

domingo, 6 de enero de 2013

Y para acabar… Roscón de Reyes relleno de mazapán!

Ayer por la noche caí desplomada en la cama… más que dormirme creo que me morí, momentáneamente claro, porque por suerte esta mañana he vuelto a abrir el ojo J! Ha sido una semana intensa, de mucho trabajo y poco tiempo libre, así que ayer cogí a mi media naranja y le pedí un largo paseo por Barcelona para aprovechar el maravilloso solete que despuntaba ya de bien temprano. Tomamos un fantástico café en un rinconcito de la ciudad y luego nos acercamos al mercado de las Corts a por la fruta escarchada para el tradicional Roscón de Reyes que me tocaba preparar por la tarde, es lo que tiene esto de ser la cocinillas de la familia… que te “caen” todos los postres de todas las celebraciones habidas y por haber J!
Una vez bien definida mi “tarea” andarse con remilgos no tenía mucho sentido, más si tenemos en cuenta la ingente cantidad de polvorones, mantecados y demás dulces que se ha zampado mi familia estas Navidades, así que, ¿¿qué mejor para despedir las fiestas que un buen Roscón de Reyes… relleno de mazapán??  En casa siempre habíamos comprado los roscones hasta que el año pasado me iluminé y decidí probar suerte. La verdad es que quedó la mar de esponjoso y suave así que este año tenía claro que volvía a repetir receta. La única variación que he hecho con respecto a la receta original es que le he puesto la mitad de la levadura fresca que indicaba y he dejado la masa fermentando durante toda la noche bien tapadita en la despensa para que fuese subiendo muy poquito a poco, de manera que por la mañana tan solo queda decorarlo y meterlo en el horno… ummmmm, delicioso y realmente fácil! Aquí os dejo la receta:
Roscón de Reyes relleno de mazapán (para dos Roscones pequeños)



Ingredientes
Para la esponja:

90 gr harina de fuerza
60 gr agua
12 gr levadura fresca
Elaboración de la esponja:
Cogemos todos los ingredientes y los mezclamos. Amasamos un poco y hacemos una bola. La cubrimos con un plástico y un trapo y la dejamos hasta que haya doblado su volumen.
Para la masa:

230 gr harina de fuerza
30 gr mantequilla fría
60 gr azúcar
60 gr huevo
25 gr agua (yo le añadí un poco más ya que mi harina tenía bastante fuerza)
3 gr sal
Un chorrito de ron
Para el mazapán:
200 gr azúcar
200 gr almendra en polvo
1 clara de huevo
Para decorar:
Fruta escarchada
Azúcar perlado
Almendra fileteada o en trozos
Elaboración:
Mezclamos todos los ingredientes, excepto la mantequilla, y le añadimos la esponja que habremos cortado en trozos. Lo amasamos todo junto hasta que empiece a tomar forma. En este punto será el momento de añadir la mantequilla fría en dados. Al principio nuestra masa se tornará bastante pastosa por la mantequilla, pero en solo unos minutos de amasado, la mantequilla quedará integrada y nuestra masa se irá haciendo cada vez más elástica y fina. Cuando nuestra masa ya esté lista la taparemos con un plástico y un trapo y la reservaremos.
Es hora de preparar nuestro mazapán. Tan solo tendremos que mezclar en un bol el azúcar con la almendra en polvo y la clara de huevo. Cuando se nos haga una pasta homogénea (ni muy blanda ni demasiado dura) la dejaremos reposar un rato.
Ya podemos volver a coger nuestra masa para formar un Roscón grande, o, en mi caso, dos Roscones más pequeños. Para hacerlo tan solo tendremos que dividir la masa en dos. Taparemos una de las mitades para que no se nos seque y estiraremos la otra con nuestro rodillo intentando darle forma de rectángulo. Cuando ya esté finamente estirada cogeremos la mitad del mazapán y le daremos forma cilíndrica de la misma longitud que nuestra masa. Lo ponemos sobre la masa en un extremo, esconderemos dos figuritas, una haba y un rey, y lo empezaremos a enrollar. Cuando ya esté totalmente enrollada la dejaremos reposar unos minutos bien tapadita, el tiempo que tardemos en repetir la misma operación con la otra mitad de masa y de mazapán. Llegado este punto cogeremos la primera masa, la estiraremos un poco más y le daremos forma circular. Esconderemos una de las puntas dentro de la punta opuesta para que no se note en exceso la junta de nuestro Roscón. Repetimos la operación con la otra porción de masa.
Cuando los tenemos ya formados es el momento de pintar nuestros roscones con huevo batido y de cubrirlos con un plástico y un trapo para dejar reposar en un lugar fresquito de vuestra casa, en mi caso en la despensa, durante toda la noche. A la mañana siguiente lo primero será precalentar el horno a 180°C. Hecho esto, ya podréis ir a por vuestros roscones, los cuales habrán doblado su volumen y ya estarán listos para ser decorados. Tras darles una nueva capa de huevo batido los puedes decorar como más te guste. En casa les ponemos fruta escarchada, almendra y azúcar perlado.
Cuando el horno ya esté listo tan solo nos quedará hornear nuestros roscones durante unos 14 minutos con ventilador sin quitarles el ojo de encima, ya que se doran muy rápidamente. Si veis que toman demasiado color siempre podéis cubrirlos con un poco de papel de aluminio. Este es el resultado:




Et c’est tout! La verdad es que es una masa muy fácil de preparar y que da un resultado realmente rico. Hay mil variaciones de Roscón de Reyes y el más tradicional es el que también lleva un poco de agua de azahar…, pero en casa no acostumbro a usarlo. En cualquier caso, lo que no pueden faltar son las figuritas J. Y ya sabéis, al que le toque el Rey debe ser coronado y al que le toque la haba… pues se queda sin tener que pagar el Roscón! Es lo que tiene hacerlos caseros, que todo el mundo gana!
Enviada a YeastSpotting.

martes, 1 de enero de 2013

Pan Rústico Francés y Feliz Año 2013!!!

Qué de días han pasado desde el Panettone… parece una eternidad… Pero ya estoy de vuelta y sí, ya se han pasado los momentazos gastronómicos críticos de estas fechas, bueno, a decir verdad, todavía nos queda el día de Reyes, pero mejor no pensarlo J!
Espero que ayer consiguieseis acabaros las uvas a tiempo, yo, para no variar, no lo conseguí, pero teniendo en cuenta que nunca lo logro por culpa de mis ataques de risa “entreuvas”… qué mejor manera de empezar cualquier año, ¿verdad?
Dicen que hoy es un buen día para la reflexión, para hacer balance y para asentar los nuevos propósitos. Para seros del todo sincera no soy de esas personas con listas interminables de deseos para el nuevo año. Solo le pido seguir rodeada de aquellos a los que quiero, despertándome cada mañana con los juegos de las dos reinas de la casa y con la sonrisa de mi media naranja desperezándose a mi lado y, si eso lo podemos aderezar con un trabajo que, aunque a veces me vuelve un poco loca, me encanta y con alguna que otra escapada al monte, nuestro día a día seguirá siendo genial!
Y ¿qué mejor manera de empezar este 2013 que encendiendo nuestro horno? Hoy os traigo un pan fantástico para cualquier situación. Para acompañar una sopita caliente, un poco de cocido… o sencillamente para mojar en un poco de aceite de oliva virgen extra… creedme, no os podréis resistir J! Es muy fácil de preparar y tan solo os pide una cosa: un poco de planificación. Lleva un prefermento, que le aportará el sabor y la humedad perfecta, y que tiene que prepararse unas horas antes, entre 12 y 16 horas dependiendo de la temperatura ambiente. En verano os subirá mucho más rápidamente y en invierno necesitará un poquito más de tiempo. Aquí os dejo la receta:
Pan rústico francés con poolish (para un pan grande de unos 750 gr o dos más pequeños)



Ingredientes poolish
100 gr de harina panificable de semifuerza
50gr de harina integral fina (en mi caso, ecológica y molida a la piedra)
50 gr de harina de centeno integral fina (en mi caso, ecológica y molida a la piedra)
200 gr de agua a temperatura ambiente (si hace calor, la pondremos fría)
Una punta de levadura fresca (del tamaño de una lenteja o un poco más pequeña)
Elaboración del poolish
Disolvemos la levadura en un poco de agua. Cuando ya esté totalmente disuelta le añadiremos el resto del agua.
En un recipiente de cristal grande mezclaremos las harinas y añadiremos el agua con la levadura disuelta. Remover enérgicamente hasta que nos quede una crema fina y sin grumos. Lo dejaremos fermentar tapado a temperatura ambiente hasta que prácticamente triplique su volumen y esté lleno de burbujas, unas 12-16 horas dependiendo de la temperatura del rincón donde lo dejéis reposar.
Ingredientes masa final
Todo el poolish
300 gr de harina panificable de semifuerza
150 gr de agua a temperatura ambiente
9 gr de sal
3 gr de levadura fresca
Elaboración
En un bol grande mezclaremos el poolish con las harinas y el agua. Nos quedará una mezcla blanda y pegajosa. La dejaremos reposar durante unos 20 minutos tapada con un plástico y  un trapito. Pasados los 20 minutos incorporaremos la sal y la levadura fresca y lo amasaremos unos 10 minutos, con el amasado francés, hasta que nos quede una masa elástica, suave y muy fina. 
Formaremos una bola y la dejaremos descansar en un bol limpio ligeramente untado con aceite tapada con un plástico y un trapo durante unas 2h 30’. Para darle fuerza a nuestra masa le haremos dos pliegues durante este reposo en bloque, uno cada 50 minutos. Cuando ya haya pasado este primer reposo es momento de decidir si queremos seguir con el paso siguiente o si preferimos dejarlo en la nevera durante toda la noche para hornearlo por la mañana. A mí me encanta esta opción, de manera que al día siguiente tengo el pan recién horneado para la hora de comer J. Si os decantáis por esta opción al día siguiente sacad la masa de la nevera y dejadla atemperar durante 1 hora antes de darle forma.
Una vez ya ha pasado el reposo en bloque es hora de darle forma de pan redondo o, si lo preferís, de dividir nuestra masa en dos para hacer dos panes redondos más pequeños o dos batards. Cuando ya tienen la forma que queremos es el momento de dejarlo(s) fermentar con el pliegue hacia arriba en una couche cubierto(s) con un plástico y un trapo de algodón, durante 1h-1h 30’, o hasta que la masa haya doblado prácticamente su volumen.
Mientras va fermentando es el momento de precalentar nuestro horno a 250°C con una placa de piedra sobre la bandeja. La piedra nos ayudará a alcanzar más temperatura, nos sellará rápidamente las bases de nuestros panes y favorecerá la creación de una fantástica costra J.
Cuando la masa y el horno están listos es el momento de girar ligeramente los panes para que el pliegue quede abajo, y de ponerlos sobre nuestra paleta. Les daremos un buen corte con nuestro lame y los pasaremos a la piedra caliente. Ha de cocerse con vapor a 250°C durante 10’. Pasado este tiempo bajaremos la temperatura del horno a 210°C y lo seguiremos horneando durante unos 60’, para un pan grande, o unos 50’ para dos panes más pequeños, hasta que estén bien cocidos y dorados. Ahora ya solo nos queda dejarlos enfriar sobre una rejilla antes de poder hincarles el diente. Este es el resultado:





Et c’est tout! Sin duda es uno de mis panes preferidos. Es fácil de preparar y el resultado es tremendo J!! ¿Os animáis?
Enviada a YeastSpotting

jueves, 20 de diciembre de 2012

Bake the World: Panettone


Cuando el mes pasado nos enviaron la propuesta de este mes la verdad es que pensé “con tantísimo tiempo seguro que encontrarás el momento de encerrarte en la cocina a experimentar un rato”. Sí, sí, llamadme inocente, pero acostumbro a pensar en positivo así que creí que con la de días que faltaban antes de la fecha X no tendría problemas para hacer mi pequeña contribución a este magnífico mundo de las harinas y las levaduras. Pues, la verdad, ¡nada más lejos de la realidad! Buf, de hecho casi no llego, pero sí, lo he logrado y de este modo os dejo aquí mi segunda contribución al reto de Bake the World: el Panettone!!
Como ya sabéis el Panettone es un pan dulce tipo brioche originario de Milán. Hay varias leyendas sobre su origen, desde la que dice que lo creó un joven aristócrata que se hizo pasar por aprendiz de un pastelero para intentar estar más cerca de la hija de este, de quien estaba enamorado, hasta la que dice que el Panettone nació en la corte de Ludovico El Moro al ser servido como postre (accidental, pues el previsto se quemó en el horno) durante una cena de Navidad. En cualquier caso, el primer registro del Panettone como dulce navideño tradicional milanés lo encontramos en un artículo del siglo XVIII.
Su éxito ha sido tal que ahora podemos encontrarlo prácticamente en cualquier ciudad para estas épocas navideñas. Eso sí, del Panettone tradicional se han derivado múltiples variaciones con todo tipo de ingredientes: pasas, piñones, almendras, chocolate, todo tipo de frutas confitadas… Pero todas ellas tienen algo en común: ¡está riquísimo!
En principio es un pan que suele prepararse con masa madre, pero como también hay mucha gente que por un motivo u otro no la tiene en su nevera me he decidido por una receta que tan solo lleva levadura fresca. La preparación es mucho más rápida y el resultado es la mar de espectacular J. Eso sí, lo que tengo claro es que para el próximo que haga quiero un molde el doble de alto, porque me quedó con forma de champi de lo que me llegó a crecer en un momento (es lo que tiene preparar pan y pretender estudiar mientras lo dejas ir subiendo…, que te despistas J). Aquí os dejo la receta:
Panettone (para un pan en un molde de 12 cm de diámetro y varios panecillos; receta del libro Baking de Martha Day)
Ingredientes
400 gr harina semifuerza (más unos 30 gr extra por si te hace falta para dominar la masa)
1/2 cucharadita (tsp) de sal
15 gr levadura fresca
120 gr leche tibia (en mi caso semidesnatada)
2 huevos L
2 yemas de huevo L
75 gr azúcar
150 gr mantequilla en pomada
115 gr de frutas confitadas variadas (en mi caso tropicales: papaya, coco y piña)
75 gr pasas de Corinto
Mantequilla para pintar nuestro Panettone
Elaboración (para un molde de 12 cm de diámetro y 5 minipanettones)
En un bol mezclamos la harina y la sal. Por otro lado, en un recipiente desliamos la levadura fresca con 4 cucharadas de leche tibia. Cuando ya esté completamente disuelta añadimos el resto de la leche y la volcamos en el bol con la harina y la sal. Añadimos también los huevos y lo mezclamos todo bien. Lo dejamos reposar unos 30 minutos, espolvoreándolo previamente con un poco de harina. Ésta será nuestra "esponja".
Pasado ese tiempo ya podemos añadir las yemas de huevo y el azúcar. Trabajaremos nuestra masa hasta que nos quede lisa y elástica. Es de esas masas que al principio cuestan un poco, pero con paciencia, nuestra rasqueta y el amasado francés acaba formándose una masa la mar de fina. Si veis que ni con mucha paciencia toma cuerpo siempre podéis añadirle un pelín de harina extra. Cuando ya esté lista es el momento de dejarla reposar bien tapadita durante 1h 30'-2h (dependiendo de la temperatura de vuestra cocina).
Veréis que en ese tiempo ya habrá doblado su volumen y estará lista para pasarla a nuestra superficie de trabajo, que habremos enharinado ligeramente antes.
Desgasificamos un poco la masa y le damos forma redonda. Aplanamos un poco y volcamos la fruta confitada y las pasas. Las integramos poco a poco en la masa. Cuando ya tengamos los ingredientes integrados es hora de formar una bola y de meterla en nuestro molde. Yo aproveché para hacer unos minipanettones la mar de divertidos utilizando moldes de muffins y un poco de papel de hornear para que tomaran altura.
Dejaremos fermentar nuestra masa aproximadamente 1 hora más dentro del molde, cubriéndolo con un plástico y un trapito. Mientras va subiendo ya podemos ir precalentando el horno a 190°C.
Cuando la masa ya esté a punto, la pintamos ligeramente con mantequilla deshecha, hacemos una ligera incisión en forma de cruz en la parte superior del Panettone y ya podremos introducirlo en el horno durante unos 20' (el tiempo variará dependiendo del tamaño de vuestros Panettones). Pasado ese tiempo lo sacamos del horno y volvemos a pintarlo con un poco más de mantequilla. Bajamos la temperatura a 180°C y lo horneamos unos 20-25 minutos más. Si os coge demasiado color siempre podéis cubrirlo con un poco de papel de aluminio.
Cuando ya esté listo, dejad que se enfríe un poco (5 minutos) en el molde antes de desmoldarlo. Ah, y recordad de ponerlo boca abajo para que no se os hunda el capuchón tan gracioso que se forma. Aquí os dejo el resultado:



Et c’est tout! Un pan la mar de rico para endulzarnos el desayuno o la sobremesa! ¿Os animáis?
Enviada a YeastSpotting

domingo, 16 de diciembre de 2012

Se acerca la Navidad!! Dulces navideños

Se acerca, por suerte, el fin del primer trimestre. Ya sé que suena mal, pero necesito que lleguen pronto las vacaciones de Navidad porque empiezo a tener las reservas de energía un poco por los suelos… Espero que al no tener que preocuparme por asistir a clase pueda encerrarme un poco más delante de mis apuntes, que falta me hace. Ah, bueno, y también tengo que ponerme con los regalos de Navidad y con las preparaciones culinarias propias de esta época del año… buf, voy realmente retrasada, pero al menos ya he empezado a hornear mantecados y polvorones (fundamentales para esta época del año). Y esto es lo que os traigo hoy, un par de recetas realmente fáciles, tradicionales y que os darán unos resultados espectaculares. La idea es subir también la receta de los polvorones de coco y de chocolate… pero eso será en una segunda entrega J. Empezaremos con los almendrados y con los mantecados de canela. Buen inicio, ¿verdad? Aquí os dejo las recetas:
Almendrados caseros
Ingredientes
200 gr manteca de cerdo
250 gr azúcar glas
125 gr almendra molida
125 gr almendras troceadas
350 gr harina de todo uso
1 huevo
La ralladura de un limón
Azúcar glas para espolvorear y almendras troceadas para decorar
Elaboración:
Encendemos nuestro horno y tostamos durante unos 30 minutos nuestra harina removiéndola cada 4 minutos. Por otro lado, podemos ir tostando las almendras troceadas en una sartén a fuego suave.
En un bol mezclamos el azúcar glas y la ralladura de limón. Añadimos la manteca de cerdo y lo mezclamos bien hasta que nos quede una mezcla fina. En otro bol mezclamos la almendra molida y la harina ya tostada. Añadimos la almendra troceada tostada y la mezcla de la manteca de cerdo y lo mezclamos todo hasta que estén todos los ingredientes perfectamente integrados.
Metemos la masa durante unos minutos en la nevera para que coja un poco de cuerpo y aprovechamos ese ratito para ir precalentando nuestro horno a 180°C.
Sacamos la masa de la nevera y la extendemos con la ayuda de nuestro rodillo hasta dejarla de 1 cm aproximadamente. Ya puedes coger tu cortapastas, en mi caso uno redondo, y empezar a cortar los almendrados. Los vamos colocando sobre nuestra bandeja de horno, que ya tendremos forrada con papel de hornear. Ya solo nos queda el toque final: pintarlos con el huevo batido, acabar de decorarlos con unos trocitos de almendra y espolvorearlos con azúcar glas.
15 minutos aproximadamente en el horno y ya estarán listos! Este es el resultado:



Y si los almendrados han sido fáciles, los mantecados de canela podrás prepararlos hasta con los ojos cerrados. Aquí va la receta:
Mantecados de canela (receta de Pepacook blog)
Ingredientes
350 gr de harina de todo uso
170 gr manteca de cerdo
75 gr almendras molidas
100 gr azúcar glas
Una pizca de sal
Canela en polvo para espolvorear
Elaboración
Derretimos la manteca en el micro.
En un bol grande mezclamos todos los ingredientes (excepto la canela). Añadimos la manteca derretida y lo amasamos todo hasta que los ingredientes estén bien integrados. Hacemos una bola con la masa y la estiramos con nuestro rodillo hasta que tenga aproximadamente 1 cm de grosor.
Ves precalentando el horno a 220 °C.
Ves cortando tus mantecados con un cortapastas y ves colocándolos en tu bandeja de horno, debidamente forrada con un poco de papel de hornear.
Mete los mantecados en el horno y baja la temperatura a 200°C. Solo necesitarás 8-10 minutos para que estén listos.
Cuando los saques del horno deja que se entibien un poco antes de espolvorearlos con canela y azúcar glas. Este es el resultado:



Et c’est tout! Los tendréis preparados en un abrir y cerrar de ojos, encantarán a familiares y amigos… y os darán un descanso de vuestras obligaciones diarias J!